"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

jueves, 15 de abril de 2010

España y los imposibles


ALE está empeñada en lograr el reconocimiento legal de la educación en familia. Y por supuesto, el acceso a la titulación sin penalización por edad. Éste es un objetivo, en opinión de algunas personas, ambicioso en extremo.

Hace unos años, no tantos, en España las mujeres necesitaban la autorización de sus padres o esposos para comprar o vender una casa. Y para algo tan sencillo cómo abrir una cuenta corriente. Y aunque a muchas personas les parecía impensable, las mujeres hoy abrimos cuentas corrientes sin autorización. Ya no digamos comprar o vender nuestras casas.

Muchos de nosotros recordamos cuando las separaciones no estaban permitidas. Y hablar de divorcio era poco menos que ser hereje. Aún recuerdo una película de Paco Martínez Soria, en la que se hacía una crítica en clave de comedia sobre esto. Aunque lo cierto es que queda constancia en toda la filmoteca nacional de lo imposible que parecía. A pesar de las personas más conservadoras en ese sentido... En nuestro país hoy en día existe la separación y el divorcio.

Más cercano aún de nuestra época está el servicio militar obligatorio. Supongo que muchos recordamos las discusiones en radios y televisiones al respecto. Se hablaba del presupuesto nacional y que dicho presupuesto no alcanzaba para tener una milicia profesional. Aún así, mi esposo fue uno de los últimos reemplazos obligatorios. Ahora hace la mili quién quiere. Y cobra por hacerlo.

Recientemente la discusión se centraba en si los homosexuales podían casarse. España es un país muy tradicional. De hecho ser homosexual o separarse era delito. Pero las leyes fueron cambiando. Y efectivamente, esto también cambió. Los homosexuales pueden casarse, e incluso adoptar niños. Algo impensable en un país tan tradicional como el nuestro.

Existen más casos de imposibles logrados aquí. Pero para lo que nos ocupa, con estos nos vale. Todos estos casos tienen algo en común. Una lucha incansable de personas que pedían sus derechos. Derechos reconocidos por nuestra carta magna, pero que los encargados de hacer las leyes iban retrasando sistemáticamente. El punto está en ir dando pasos, hasta conseguir lo que necesitamos.

Las personas que piensan que en nuestro país es imposible conseguir un reconocimiento sin controles, en mi opinión, se han cansado de luchar antes de empezar. Y desconocen el espíritu de los españoles profundamente. Cuando la gente de a pie se moviliza, consigue lo que se propone. De hecho aquí están relatados solo algunos de los planteamientos que nadie pensaba que llegarían aquí.

2 comentarios:

  1. Pues sí, hay que seguir luchando para conseguirlo. Un saludo

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  2. animo seguro que entre todos lo conseguimos por el bien de nuestros niños!!!

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