"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

lunes, 30 de agosto de 2010

El mejor momento

¿Alguna vez te has preguntado cómo sería tu vida si hubieras sido respetado desde la primera infancia? Imagina por un momento que tus padres nunca te chillaron. Nunca te golpearon. Respetaron tus sentimientos y necesidades. Te permitieron llorar cada vez que lo necesitaste y te abrazaron para que lloraras acompañado.
Imagina que no te dijeron que eras mala persona. Que no lo hicieron de ningún modo, ni diciéndote que te portabas mal. Imagina que cuando cometías un error, te ayudaban a repararlo, en lugar de castigarte. Que cuando querías aprender una nueva habilidad, como manejar el cuchillo y el tenedor, lo permitían en silencio, y con atención, para ayudarte si tú lo pedías. Imagina....
Si todo eso hubiera sido así, hoy no sería nada difícil cuidar a tus hijos. Sabrías resolver los conflictos. No esperarías no tener conflictos con los niños, sino que sabrías resolverlos. Porque conflictos siempre existirán, pero no tienen porqué convertirse en peleas y castigos. Sabrías que la violencia comienza con una mirada, con una palabra y por supuesto podrías evitarlas.
En "sin castigos", en muchas ocasiones nos preguntan cuándo es el mejor momento para hacer un curso para padres. Después de reflexionar sobre ello ampliamente hemos llegado a la conclusión que el mejor momento es antes de que haya problemas. Lo mejor sería haberlo "mamado". Haber nacido en un hogar respetuoso, porque así sería sencillo. Somos conscientes que la inmensa mayoría de las personas hemos sido castigadas. Algunas golpeadas físicamente, y otras no. Y que por lo tanto lo que hemos"mamado" es la incomprensión. Así que nuestra respuesta en estos casos suele ser, que el mejor momento es antes de que los conflictos se hayan convertido en problemas.
Las primeras situaciones difíciles surgen cuando estamos "embarazados". A esas situaciones les suceden las noches sin dormir, y los llantos, que muy pocas personas son capaces de comprender y llevar de un modo sereno. Pero no para ahí. Luego aparecen los juegos exploratorios, que si no comprendemos nos llevan a enfadarnos con los bebés, y a comenzar con el tan traido y llevado te "portas mal". Continúan los "no quiero", "no presto", no... Seguiría, pero la lista puede ser interminable.
El mejor momento para hacer algún curso para padres es antes de ser padres. Ojalá hubiera sido en nuestra propia infancia. Siendo nuestros padres los que con su respeto nos hubieran dado el "manual" necesario para tener una vida familiar sin guerra.

Tomado de www.sincastigos.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario