"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

martes, 31 de mayo de 2011

Aprendizajes en la familia.

Un niño en casa, la llegada de un hijo al hogar, es el comienzo de una época de aprendizajes que no termina en ningún momento de nuestras vidas. Es un tiempo de aprendizajes, para el niño, para los padres y hasta para los abuelos. De hecho que la vida de cada persona, es según mi opinión, un cúmulo de aprendizajes diferentes a lo largo y ancho de su vida.

¿Empiezan los niños a aprender cuando van al colegio?

Claro que no. Desde el vientre de la mamá, ya el feto comienza a hacer distintos aprendizajes, sus sentidos van recibiendo distintas sensaciones, percibe las emociones de su madre. Luego cuando ya nace se abre para el bebé un nuevo y amplio mundo de sensaciones diferentes, que le llevarán a estar aprendiendo nuevas cosas. Aprenderá a distinguir físicamente a sus padres, sus hermanos (si tiene), familiares, a relacionarse con ellos, de hecho que lo primero que aprenderá es a distinguir formas, objetos, colores, aprenderá a distinguir olores, sabores, muchas sensaciones nuevas. Todos sus sentidos comienzan recibir distintas sensaciones que conformaran varios aprendizajes. Luego irá aprendiendo a hablar, a caminar, aprenderá el lenguaje corporal o de gestos....


¿Quienes son los responsables de su aprendizaje en los 3 primeros años de su vida?

Por supuesto que sus padres. Hace 40 años esa responsabilidad de los padres se mantenía hasta los 4, 5 o 6 años de edad del pequeño. (Hoy también se mantiene la responsabilidad en los padres, aunque existe una fuerte tendencia a escolarizar a los niños desde que cumplen los tres años, incluso hay personas que piensan que esto es obligatorio)


¿Es una necesidad o una obligación que los padres compartan esa responsabilidad de acompañar a su hijo en el proceso de sus aprendizajes?

Pienso que no, acompañar a los hijos en los distintos aprendizajes que necesita hacer en la vida, hasta que este alcanza la edad o madurez necesaria para responsabilizarse el mismo, es algo de lo que se pueden ocupar sus padres, además ser testigo en primera plana de como tu hijo va aprendiendo, creciendo, es además un gran privilegio. Un privilegio del que nuestra cultura nos ha ido privando. El aprendizaje social que se ve en forma mayoritaria nos ha hecho pensar, creer, que los padres no podemos educar a los hijos, que es necesario e incluso obligatorio escolarizarlos. (En este punto me pregunto yo ¿vivimos realmente en una democracia? Me parece que democrático sería que yo tenga la opción de escolarizar y también la opción de encargarme yo personalmente de su educación) De todas formas como todas las personas que educamos en casa sabemos, lo que la constitución garantiza es que los padres somos los responsables de la educación de nuestros hijos, no el estado. Sólo nos queda a la población encargarnos de hacer bien patente nuestros derechos y no dejar que nos puedan privar de los privilegios y derechos que como padres tenemos.


Y este ha sido uno de los aprendizajes que he hecho después de que educo en casa. En un tiempo cuando mi hija tenía cuatro años y comenzó a ir al colegio, animada por la familia y la sociedad a que la llevara al colegio, esta comenzó a llorar porque no quería ir al colegio. Durante años, lloraba cada vez que tenía que ir al colegio, después de cada tiempo de vacaciones el mismo problema, ella me preguntaba "¿porqué tengo que ir al colegio?, yo no quiero ir al colegio" cuando yo le decía que era para que aprendiera muchas cosas ella me decía "¿Y por qué no me enseñas tu? yo puedo aprender aquí en casa." Pero claro, en ese tiempo yo no sabía y ni se me ocurría pensar que yo podía educar a mi hija sin necesidad ni obligación de llevarla al colegio, no lo había aprendido en el colegio, nadie me lo había dicho . Probablemente además seguro que le hubiera ido mejor a ella y a mi, que no habríamos sufrido, ella los tratos inadecuados de algunos profesores y yo la angustia de ver mal a mi hija, e incluso la desorientación, pues los profesores, personas extrañas, pasan a ser orientadores de lo que haces o dejas de hacer. Tú no sabes nada de ellos, de cómo les ha ido con sus propios hijos, o si los han tenido, pero por concenso social ellos tienen autoridad.

Años más tarde empezó mi hijo a ir al colegio también, este con tres años, para que se adaptase con más facilidad y así no le fuera a costar tanto adaptarse como a su hermana. Ciertamente, lloró menos, un día solamente, el primer año pasó dentro de lo que en tales circunstancias se puede llamar normalidad, el niño iba tranquilo al colegio. Luego empezaron a exigirle que hiciese fichas y él claro tan pequeño no tenía ganas, comenzaron las regañinas, los recreos arrestados y ya no quería ir al colegio. En todo este tiempo además yo no sabía y ni se me ocurría pensar que podía estar más tranquilo, en su casa, aprendiendo como lo había estado haciendo hasta que cumplió sus tres añitos.


Un día mi hermana me comenta que se puede educar de otra manera, que hay algo, un movimiento llamado homeschooler, que me permite ser yo la encargada de lo que mi hijo tiene que hacer y de lo que no. Me empiezo a informar y cuando el niño tenía que pasar a 2º de primaria decidí que pasaría a educarse en casa. Ahí comenzaron muchos aprendizajes para mi, llevo cinco años desprogramando todo lo que me programaron a mi en mi infancia, en mi época de escolarización, para poder así adaptarme y hacer en casa algo diferente, un proceso educativo en el que aprender sea algo interesante, diferente, salirse de los castigos, las calificaciones y la obligatoriedad de estudiar y aprender cosas que no le interesan al niño y que esa obligación a estudiarlo sólo sirve para despertar un sentimiento de antipatía hacia los estudios, en el mejor de los casos sólo hacia la materia obligada.


Después de que educo en casa ha sucedido algo muy simpático, a mí se me han despertado las ganas de aprender más y más, lógicamente de la materias, los temas que a mí me interesan y eso es lo que quiero ahora para mis hijos que tengan ganas de aprender todo el tiempo, que no sea memorizar para pasar exámenes, sino, aprender por vocación.

Quiero para terminar dejar un enlace a una conferencia que me parece muy interesante sobre escolarización, objetivos, ¿beneficios? , escuchadla a ver que les parece.

http://solidaridadpolitica.unizar.es/materiales/escuela-y-demofascismo_pedro-garcia-olivo-VIjornadas.mp3

Gloria García Díaz.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por compartir con tod@s tu experiencia personal, y muchísimas gracias por el enlace ha sido todo un descubrimiento.

    un abrazo

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  2. Completamente de acuerdo contigo pues la educación no se limita ni son los 10 años de escolarización obligatoria, es más, la educación o mala educación que prima en el/la niño/a es la recibida en su entorno familiar, la cual marca sus conductas, incluso en la escuela por ello los/las niños/as que reciben malos tratos en sus casas o exceso de consentimiento materialista y poca atención afectiva y educativa marcan e intimidan a los/las demás con el típico "verás cuando salgamos de la escuela...en la calle te espero". Si a ello le sumamos que la mayoría de maestros/as prefieren ignorar la gravedad de las consecuencias que este tipo de actitudes y conductas negativas conllevan, prefieren centrarse más en lo estrictamente académico, permitiéndose además castigar sin mediar en los conflictos y prefieren creerse esa autoridad de la que hablas pautando y marcando a las familías se puede afirmar que la escuela no educa y, en muchos casos, tampoco enseña porque cuando no hay bienestar ni motivación sino miedo y angustia no se aprende, se memoriza sin comprensión y muchas veces ni eso sino no habría tanto fracaso escolar y una sociedad tan destirotada como la tenemos. Me ha gustado la conferencia pues veo que otros exdocentes hacen esa misma mirada crítica hacia la escuela-cárcel,que a mi me ha supuesto la exclusión y discriminación por parte de mi colectivo, y ya no me siento tan bicho raro como me han hecho sentir (familia y compañeros/as de laburo -maestros/as) desde que lo deje. De niña aborrecía la escuela por los/las maestros/as y siendo maestra la aborrecí por lo mismo. Los/las niños/as te hacen la vida feliz si te entregas a ellos/as, aprendiendo mutuamente. La mayoría de maestros/as están "domesticados" y tratan de "domesticar" por lo que escuchan más las directrices del sistema que las verdaderas necesidades del alumnado. Mientras esto no cambie, la escuela no educa y, a duras penas, enseña.

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