"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

domingo, 29 de mayo de 2011

El retrovisor

Bueno me resulta difícil esto de escribir aquí pues realmente estamos en nuestro primer año como Homeschoolers (aunque ya veniamos realizando cuadernos en casa entre los dos y tres años) y no son demasiadas las experiencias acumuladas como tienen otras familias.
Ciertamente ha sido un año muy intenso desde que des-escolarizamos a nuestro hijo hace un año precisamente hoy después de observar y padecer el sufrimiento que nuestro hijo tenía por causa de la escuela. Una escuela que escogimos porque sus características nos parecían idóneas para nuestro hijo, eran cuatro niños en clase y creímos que estaría bien atendido lo cual al darnos cuenta del error y ver que teníamos un niño de cuatro años con ansiedad y estrés diagnosticados por un psicologo infantil a causa del colegio hizo que se nos derrumbasen un poco nuestros esquemas y empezamos a ver como podíamos solucionar la situación pues las respuestas que obteníamos del sistema, obviamente no nos servían, así que contactamos con Azu Caballero, la tutora de nuestro hijo y nuestra mentora en el homeschooling. Un año después nuestro hijo ha dado un cambio realmente significativo, recuperando su manera de ser que aún siendo un niño con una sensibilidad a flor de piel y unas reacciones un poco volátiles (como siempre ha sido), es un niño con infinito interés por aprender, por ver, por conocer, por experimentar, cariñoso, apasionado, inteligente, divertido...
Durante este año hemos seguido el programa educativo estructurado de la mano de Azu y hemos realizado algunos trabajos más que ni siquiera se nos habría pasado por la cabeza que un niño de cinco años podría tener interés en realizar, y es que en este sentido ha sido él quien nos ha llevado de la mano para realizar un trabajo sobre vikingos, sobre anatomía... Realmente a veces me pregunto ¿quién estará aprendiendo más?
Todo esto a veces también da una cara menos amigable, que es cuando el interés, la capacidad de atención o motivación no coinciden con los nuestros y por ejemplo uno planea para una tarde una sesión de música, los has estado preparando todo porque ves que al niño le gusta un montón y en el momento de ponerte a hacerlo el niño no está interesado y la sesión resulta infructífera y uno se cuestiona su capacidad como educador-motivador. Es por eso que cuando esto me sucede echo un vistazo al retrovisor para ver que nos ha hecho llegar hasta aquí, por donde hemos venido y por que nos queremos quedar.

3 comentarios:

  1. Pienso que pocos niños/as tienen el privilegio de tener padres que se preocupen y ocupen de su bienestar y su educación hasta el punto de des-escolarizarlos, pues todos/as los/las que tomamos esta decisión sabemos lo que supone ya que vamos contracorriente. A veces la presión social a la que estamos sometidos nos hace dudar y nos autoexigimos mucho para no fallar pues la responsabilidad sobre sus aprendizajes ya no la tiene la escuela sino nosotros. Ahora bien, ¿acaso en la escuela existe esa autoexigencia por parte de los/las maestros/as o más bien se les exige a los/las niños/as mediante presión? ¿Aprenden todos/as los/las niños/as que van a la escuela o sólo aprueban y llevan los deberes bien hechos los/las que estudian y son ayudados desde sus casas? ¿Qué nuestros/as hijos/as vayan a la escuela asegura sus aprendizajes y su futuro si no los ayudamos y atendemos en casa? ¿Habría tanto fracaso escolar si la escuela motivara y enseñara de verdad?... Mirar el retrovisor es muy importante pues hay un camino recorrido cargado de experiencias y aprendizajes que dan fuerza para seguir adelante, con convencimiento y ganas de hacer, ahora bien, hay momentos en que "mirar" qué estaría pasando si fueran al colegio ayuda muchísimo a subir la moral para sentir que hacemos lo correcto. Además, jugamos con ventaja pues en casa siempre se encuentra otro momento para hacer o acabar aquella actividad que no hicimos pero en el cole ¡NO! pues se pasó la hora y ahora toca lengua!

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  2. A mi también me tiene pasado alguna vez que hago una propuesta y es rechazada. Al principio me sentía muy frustada, y no entendía que estaba sucediendo. Que estaré haciendo mal? Puedo asumir yo este papel educador? Dudas que asaltan y desesperación. Sigo desesperandome de vez en cuando pero ahora me lo tomo con más calma.
    Con 5 años la cosa podrías ser :
    Ah , no te apetece esto ahora!!!... bueno está bien. ( quedarse con él a pesar de que no vayamos a hacer lo que nos proponemos y observar que hace, conseguir olvidarnos ( en ese momento) de nuestra espectativa, a lo mejor se lo quiere pensar , o está con otras necesidades ... o ponernos a jugar nosotros con el material que hemos preparado.A veces pueden sentir nuestra capacidad de iniciativa superior a la suya y quieren mantener el control sobre "su programación".

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  3. Gracias por tu comentario Lidia, la verdad es que tienes mucha razón en que es la presión social una de las cosas que muchas veces aunque luego permanezcamos firmes en nuestras convicciones la que nos hace cuestionar nuestra decisión.
    Otra cosa es lo que hablas de los horarios y que si ahora toca lengua y tal... yo iría más lejos mi hijo se volvía loco por los libros y por aprender a leer y no le dejaban porque no tocaba con su edad, con cuatro niños que eran en clase y no eran capaces a atender sus necesidades e intereses.

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