"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

jueves, 19 de mayo de 2011

A MONTAR EN BICICLETA

El niño del pantalón azul acaba de cumplir los cinco años. Su amigo aún tiene cuatro. A los dos les encanta montar en bici, circular por pedregosos caminos, hacer carreras, dar vueltas y vueltas en la explanada del parque...
Han aprendido en un "pispás", en un abrir y cerrar de ojos. Abrieron los ojos como platos cuando se vieron pedaleando a toda pastilla sin ruedines ellos solitos. Y los cerraron del susto en la primera y en la segunda caídas. Así fue, en un abrir y cerrar de ojos. Sus papás, que casi no tuvieron tiempo de darse cuenta cómo habían logrado los niños mantenerse en equilibrio sobre las dos ruedas, no sólo abrieron los ojos, sino también la boca... Pero, ¿a los niños no hay que enseñarles a montar en bici? ¿Primero con dos ruedines, luego con uno, luego sujetando por detrás el sillín? ¿No hay que darles buenos consejos: mira al frente, gira, más deprisa, cuidado...? ¿O es que acaso no hemos pasado todos por ello? Pues, que yo sepa, hay al menos dos niños, el del pantalón azul y su amigo, que no han pasado por ese suplicio. Ahora bien, por donde sí han pasado antes de lanzarse solitos a montar en bici es por un sinfín de experiencias y lugares generalmente prohibidos para la mayoría de los niños de su edad: se han subido a los áboles y trepado por los muros, se han revolcado por el suelo y han saltado hasta el agotamiento en los colchones, han lanzado piedras y roto palos, han gritado a pleno pulmón y llorado a lágrima viva... Han podido hacer todo aquello que han necesitado hacer, todo aquello que cualquier niño desde que nace necesita hacer. Y que no son más ¡ni menos! que los cimientos sobre los que irán construyendo los aprendizajes de sus vidas. Porque se trata de eso, no de que nosotros les enseñemos (lo que nos conviene como padres y profesores), sino de que los niños aprendan (lo que ellos mismos saben que necesitan). Los papás estamos invitados a presenciar desde la primera fila esta aventura apasionante de nuestros hijos; y yo no estoy dispuesta a perdérmela.

Mónica.

5 comentarios:

  1. Bonita reflexión.

    Veo el montar en bici como una buena metáfora de la autonomía y el equilibrio.

    En cualquier caso, creo que es verdad que nadie enseña a nadie, pero tampoco es cierto que nadie aprenda solo: aprendemos juntos, un@s con otr@s.

    un saludo.

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  2. Si, no aprendemos solos. Como seres sociales siempre y durante toda la vida estamos aprendiendo. Este aprendizaje con el "otro" nos humaniza. Aprendes queriendo aprender, sin querer aprender y por la intencionalidad de otro ser social. Yo aprendo cuando me interesa algo y me informo, cuando vivo y veo como viven los demás y reflexiono, con un aprendizaje consciente o no, Cuántas veces aprendemos sólo por estar presente en un momento, y aprendemos cuando nuestra madre nos pide que la ayudemos a poner la mesa, o a preparar un plato de comida. Y esto es lo interesante, ¡lo bonito que es aprender siempre y con el otro que nos enriquece!

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  3. Permitir a nuestros hijos ser libres en todo lo posible y especialmente en su forma única de aprender es el don más maravilloso que pueden tener unos padres, muchas gracias Monica.

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  4. Aprender es fácil, es inevitable. Lo difícil es desaprender.

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  5. Recuerdo vivamente el día que fuimos a cambiar de bicicleta a la tienda porque ya le quedaba pequeña, la bici tenía ruedines. Asi que después de elegir la bici le digo al empleado:
    Por favor, puedes ponerle los ruedines?
    Y mi hijo inmediantamente dice : No ya no los necesito.
    yo incrédula de mi : Bueno , ya volveremos por aqui( en tono sarcastico tengo que reconocerlo mal que me pese).
    Salimos de la tienda y en la misma acera tres pedaladas seguidas SIN RUEDINES y va y sigue. No recuerdo bien el día que comenzó a andar , pero tengo grabadas en mi memoria esas primeras pedaladas . El niño siguió pedaleando como si nada. Y yo me pregunto: Como sabía el que podría hacerlo?
    Mi recuerdo de como aprendí a andar en bici aun lo siento en el diafragma. Mi padre me lanzo cuesta abajo y fui a parar a una valla, el manillar me dió entre pecho y abdomen. No aprendi en ese momento. Aún me asustan las cuestas abajo en bici.

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