"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

domingo, 5 de junio de 2011

La responsabilidad también es un derecho

El fracaso escolar en nuestro país supera el 30%, considerado como fracaso escolar el abandono de los estudios antes de los 16 años, si se tienen en cuenta otros factores como la falta de desarrollo personal, la desorientación, la fobia a algunas materias, etc., este índice podría aumentar considerablemente. Pero para empezar tenemos más de un 30% de fracasados escolares, sólo superados en la UE por Portugal y Malta. Francamente, ¿cuántas personas utilizarían un sistema sanitario que fracasa en más del 30% de los casos?, ¿o un medio de transporte con una tasa de siniestros similar?, ¿o por qué no, un sistema anticonceptivo que sólo funciona "a veces"?; cualquier persona medianamente sensata lo rechazaría, ¿no es así? Pero no ocurre lo mismo con la escuela.

La necesidad de la escuela es para la sociedad incuestionable, pero para numerosas familias que educan en casa lo incuestionable es su derecho a ser responsables de la educación de sus hijos, y es probable que el índice de fracaso escolar de nuestro país no sea uno de los motivos que más pesan en su decisión.

Si el curso que viene matriculara a mis hijos en un aula de 2 y 5 años, respectivamente, en cualquier colegio de mi localidad tendría por seguro varias cosas, por ejemplo:

-Que mis hijos iban a someterse a una jornada de un mínimo de 6-7 horas marcada con toque de sirena, rodeados por 25 semejantes; gobernados por una persona adulta, para quien la única manera que tenga de bregar con tanta criatura sea mantenerlos a raya con actividades sedentarias e iguales para todos, y algún que otro "castigo leve" como el rincón, la silla de pensar o la privación de recreo para el alumno díscolo que arme barullo o que, por su estado emocional, muerda, pegue, distraiga... Una persona que aunque disponga de toda la buena voluntad de mundo, no tenga los medios ni la formación necesarias para acompañar a los niños de una forma integral, con la atención que requieren, porque para empezar el sistema le pone la primera gran traba confiándole un número muy superior de alumnos, con unos objetos que cumplir, en un entorno no preparado y en una situación de tensión para todos.

Allí seguirían día tras día actividades que no han elegido, con compañeros que no han elegido, con un ritmo de trabajo que no es el que les gustaría y donde sus impulsos, necesidades y auténticos intereses se verán o bien frenados, o bien anulados por el bien de la marcha general. Donde no podrán hablar con los compañeros cuando quieran, ni moverse cuando deseen (con lo perjudicial que es eso para sus pequeños organismos), ni desarrollar su creatividad ni conocerse a sí mismos. Y se irán apagando curso tras curso hasta convertirse, en el mejor de los casos, en buenos niños que hagan cosas buenas para gustar a los demás, para ser aceptados.

-En cuanto a mí, tendría por seguro que dispondría del tiempo suficiente para realizar un trabajo común, con un salario que en ningún caso compensaría la situación de mis hijos, muy pequeños sin duda para vivir una experiencia así. Y que, cuando al llegar la tarde, nos reencontráramos los tres, el nivel de estrés y cansancio de todos, unido a mi sentimiento de culpa, sería una bomba de relojería que daría al traste con mi visión de familia.

Así pues, no es sólo que nos dé miedo la monstruosa cifra de fracaso escolar, es que si queremos tener calidad de vida, tenemos que hacernos responsables de nuestros hijos, de nuestros trabajos, de nuestro tiempo. Buscar alternativas y no sentirnos derrotados antes de empezar. Si se quiere, se tienen ideas, se buscan las personas adecuadas que nos acompañen en este recorrido y se cambia el trabajo, la casa, el coche, lo que sea... Pero se hace, no pedimos a otros que lo hagan por nosotros, lo hacemos y punto; lo que sí pedimos es que se nos conceda el derecho a ser responsables.

7 comentarios:

  1. Suscribimos por completo tus palabras. Haces una breve - por lo tanto dos veces buena - y certera descripción de lo que supone la escuela para los pequeños - y para los mayores!!

    Gracias por tu reflexión y un cariñoso saludo

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  2. Me alegro de que te guste. ¡Un saludo!
    Por cierto, este topito es el preferido de mis hijos
    ;-)

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  3. Completamente de acuerdo contigo, es más, pienso que las familias que hacemos homeschooling tenemos clara esta responsabilidad y por ello la asumimos aunque tengamos que luchar por un derecho que, como padres, no sólo nos corresponde sinó que es nuestra obligación. Ahora bien, la mayoría de familias, en este nuestro país, necesita de la escuela para tener "calidad de vida" pues sólo hay que ver que pasa en verano! Cuántas familias no se quejan de que las vacaciones de los/las maestros/as son muy largas!!!! El comedor, por ej.,no es obligatorio pero en la mayoría de centros escolares hay que hacer dos turnos porque los comedores (que son enormes) se quedan pequeños por la cantidad de usuarios y cuantos niños/as hay que, además del comedor, tienen que quedarse una hora más en canguraje?... Lo que yo no entiendo es que a este tipo de familias se las considere responsables porque llevan a sus hijos/as al colegio y las familias que hacemos homeschooling porque somos conscientes de nuestras responsabilidades y obligaciones hacia nuestros/as hijos/as se nos considere irresponsables. Mundo al revés!!!! Me ha gustado mucho leerte!

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  4. Hola a todos, me dais mucha envidia, mi hija finalmente está escolarizada muy a mi pesar, así que podéis comprender el porqué de la envidia. Pero la realidad de la vida es que muchas veces no podemos ser libres.
    Así pues, anímo a todos aquellos que podéis demostrar al mundo que otra educación es posible. Y que este mundo al revés como dice Lidia, obliga a una deshumanización que cuesta muy cara. Se habla de que las enfermedades psiquiátricas va en aumento y sobre todo hay un alto indice de adolescentes que ya tienen muchos problemas, pero cómo hacer conscientes a esta humanidad que lo único que sabe hacer es correr con los niños de aquí para allá, colegio de 9 a 5 (pueden ser otros horarios, da igual) clases extra-escolares, danza, piano, inglés, fútbol...
    Realmente, ¿cuántas horas pasan estos niños con sus padres? Estrés, y más estrés. Eso sí, se escudan en que la calidad es mejor que la cantidad. Pero se engañan, para que algo tenga calidad hay que darle cantidad. Y el amor no tiene límites. La responsabilidad de ser padres es la única en este mundo que merece la pena. Un mundo mejor comienza con una infancia correcta y para mí la correcta es la que estamos defendiendo.
    Un saludo, Juana

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  5. Tatiana: ¡Gracias!
    Lídia: Tienes toda la razón es paradójico que nuestra responsabilidad se cuestione constantemente, mientras que la de aquellos que delegan sus obligaciones para con los hijos en el sistema o en manos de "expertos" recibe alabanzas. Como si los expertos y el sistema educativo tuvieran la exclusiva de educar y formar a nuestros hijos...¡una locura!
    Juana: Siento tu situación. A veces las cosas se complican y es realmente difícil hacer lo que una siente, lo más importante es ser conscientes de lo que queremos y de lo que hacemos. Mucha suerte.

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  6. "La necesidad de la escuela es para la sociedad incuestionable, pero para numerosas familias que educan en casa lo incuestionable es su derecho a ser responsables de la educación de sus hijos".

    Creo que podíamos hacer una antología de frases memorables, empezando con esta.

    Lidia tiene toda la razón con respecto a las larguísimas y obligatorias jornadas escolares para los más pequeños, junto con el apartamiento prematuro, tempranísimo, de los pobres niños de sus padres (madre cuando son bebés con más perjuicio todavía)propiciado por las guarderías ... no hay duda de que es un error de nuestro tiempo.

    Para los mayores, ya hablo de unos diez-doce años en adelante, pienso que el tema es distinto. Ahí una flexibilidad del sistema educativo nos vendría bien. Y desde luego, ante todo, la libertad para elegir, para ser responsables como dice Luz. Saludos.

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