"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

miércoles, 1 de junio de 2011

Lenguaje Oral y Homeschooling

Uno de los rasgos característicos a primera vista de muchas familias homeschooling es el lenguaje. Y no me refiero a la gramática sino a la tolerancia y al respeto en la forma de hablar. Claro que hay de todo y depende principalmente del ambiente familiar pero por norma, la mayoría de las familias homeschooling ponen especial celo en la educación y en los valores éticos o morales.

Según “Movimiento contra la Intolerancia” (http://www.movimientocontralaintolerancia.com/ ), “Los crímenes de odio son los que más deshumanizan porque quienes los cometen consideran que sus víctimas carecen de valor humano” ¿Quién no se ha encontrado con algún niño o niña en un parque chillando insultos y groserías muy gordas y llenas de ira a algún supuesto amigo con quien se ha enfadado? A veces se ve tanto este lenguaje entre los niños y jóvenes que llega hasta a parecer normal pero… ¿Qué es normal? ¿Lo que hace la mayoría? Según la Real Academia Española de la Lengua, “Normal” es: “Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural”, “Que sirve de norma o regla” y “Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”

Si tenemos en cuenta el primer significado, que es el que más me gusta, sería lo que se halla en su estado natural. Y un niño en su estado natural es armonía y apertura. Por ello valoro mucho el homeschooling ya que dificulta que se copien, se “peguen” en exceso hábitos lingüísticos muy dañinos ya no sólo para el niño o la niña que los repite, saliéndose de su estado natural, sino también para su interlocutor pues resulta víctima de un “crimen de odio” y, poco a poco, con un lenguaje así escuchado y emitido día tras día, uno a otro y otro a uno, la deshumanización y la falta de respeto mutuo se va instalando en la mente y en el corazón de sus víctimas y de la sociedad como si de un cáncer se tratase.

La infancia y la adolescencia son momentos cruciales para el ser humano donde aprendemos y entrenamos continuamente diversos hábitos mentales, físicos, emocionales y espirituales que se quedarán grabados en nosotros para toda la vida. Hábitos que luego, ya de adultos, repetiremos de forma inconsciente y que si, con consciencia queremos cambiarlos, nos requerirá una energía y un esfuerzo casi titánicos.

Aprovechemos estos periodos para acostumbrarles a hablar con un lenguaje basado en el respeto y en la tolerancia, tanto si están enfadados como si están contando chistes o hablando tranquilamente. Aprovechemos estos periodos para entrenarles a hablar sin soeces. Requiere tiempo y paciencia, persistencia, pero el beneficio social y personal que conlleva es muy grande.

A mi parecer, el que los niños vean en la televisión, cine, juegos, amigos, etc. un lenguaje soez, para nada es dañino si nosotros los padres, sabemos y podemos mantenerlo bajo control ya que servirá para que los infantes puedan ver, valorar, estimulados por nosotros, la diferencia de sentimientos que provoca un lenguaje u otro, para que según vayan creciendo, puedan actuar con consciencia buscando la tolerancia y el respeto.

Este pequeño artículo es un llamamiento no sólo a los padres y educadores sino a todos para observarnos más en nuestro lenguaje y en cómo influye en nosotros el lenguaje de los demás. Todos queremos vivir en armonía, libres y respetados en nuestros valores de vida, todos actuamos del modo que mejor nos resulta posible y todos queremos un cambio social, un aumento de consciencia universal… Pero muchas veces buscamos o reivindicamos lo uno o lo otro con un lenguaje que precisamente potencia todo lo contrario a nuestra meta final, un lenguaje deshumanizado e intolerante, aunque el contenido de lo que estemos diciendo hable de tolerancia o búsqueda de respeto. El cambio y la armonía que todos deseamos está en nuestras manos, en las manos de cada uno. Si aprendo a hablar con respeto, si enseño a hablar con respeto, habrá más tolerancia en el mundo porque yo no habré potenciado la intolerancia y porque no habré “lanzado” mensajes escondidos o no, de infravaloración, dando menos posibilidad por tanto a alterar la armonía del que me escuche, contribuyendo entonces a la disolución de la ira, el odio y la intolerancia. Todo comienza con el autocontrol. Os invito a probar…

Nuria Aragón Castro

http://www.nuriaaragoncastro.com

1 comentario:

  1. muy bueno tu blog. felicitaciones!!!
    www.tartasysouvenirs.blogspot.com

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