"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

viernes, 17 de junio de 2011

Nuestros límites desde la humildad (Nuestra experiencia)

No sé si optamos por la mejor opción educativa con el aprendizaje en familia, lo que si que es cierto es que nos ofrece la mejor forma de adaptar las necesidades personales y emocionales de nuestros hijos e hijas a su ritmo y necesidad.


Ciertamente la gran labor la tenemos nosotros, ya que debemos de aprender a observar con detenimiento su actividad, crecimiento y necesidades a través del tiempo, cosa no baladí. Además, hacer una revisión constante de nuestra actitud para con ellas y ellos, lo que nos confiere también un perfil de ser educandos nosotros mismos, valorados bajo el sincero y curioso ojo con el que nos miran día a día y nos valoran, la cual determina su actitud hacia nosotros, los mayores, los ogros.


La gran relación se establece en el equilibrio del respeto mutuo (son muchas horas juntos), de encontrar la tranquilidad y el concierto polifónico de las diferencias de edad. La ansiedad que a veces nos genera el intuir que vamos hacia atrás por no seguir un programático currículum temporal y el sentimiento de no avance en la adquisición de conocimiento, basado en los patrones sociales establecidos nos aboca de vez en cuando en desasosiego y perdemos ese equilibrio que se traduce en una desconfianza hacia nuestros retoños en su capacidad de aprender de otra forma diferente a la que nos han enseñado. Es esta nuestra gran labor, aprender a confiar en ellos, de la misma forma que esto repercutirá en su mirar hacia nosotros y generará ese equilibrio mutuo y un ambiente propicio para el desarrollo humano de todos.


Nuestros límites para con ellos los basamos en una serie de necesidades de adultos en algunas ocasiones y evidentemente no podemos estar 100% a las necesidades de ellos. Generar un entorno en el cual tengan un espacio para él o ella adaptado a sus necesidades en el qué no tengan la necesaria participación activa de un adulto de forma constante, puede ser un punto de encuentro para la convivencia respetuosa entre los miembros de la familia.


Salud



Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres.”

Johann Wolfgang Goethe

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