"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

jueves, 9 de junio de 2011

PROTOCOLO Y CRITERIO

Una amiga me relataba la escena hace unos meses. En un avión, un pasajero sufre un problema que requiere de ayuda médica. Ante la falta de respuesta entre el pasaje mi amiga, auxiliar de clínica, se presta ayudar. Es un vuelo corto y todo acaba bien. Pero al desembarcar mi amiga reconoce a VARIOS médicos de su propio hospital “camuflados” en el pasaje. Ella le quitaba hierro al asunto; “yo les entiendo, en una situación de éstas te la juegas porque te saltas todos los protocolos”. Triste, ¿no?

Según María Moliner, protocolo es en su acepción 5 una “serie de actos médicos previamente fijados que se deben seguir en el tratamiento y diagnóstico de una enfermedad”. Se conoce sobre todo la acepción médica, pero los protocolos rigen muchos de los actos en nuestra sociedad. Para diagnosticar una enfermedad, y en general para tomar cualquier clase de decisión, yo más bien diría que lo que hace falta es criterio, que volviendo al María Moliner es en una de sus acepciones la “capacidad o preparación de alguien para juzgar, seleccionar o apreciar ciertas cosas”. El problema es que tener criterio puede suponer ignorar el protocolo, y eso a día de hoy se traduce en asumir toda la responsabilidad de lo que suceda, sobre todo si es para mal...

Efectivamente, la toma de decisiones en nuestra sociedad se rige en muchos casos no por la aplicación de un criterio sino por la aplicación de un protocolo, o al menos la elección de la opción que descargue de cualquier responsabilidad a quien decide. Todos conocemos múltiples ejemplos. Esta forma de decidir “para no pringarse” se ha extendido rápidamente con la cultura de la denuncia fácil, con lo que lamentablemente es cada vez más difícil salirse del círculo. En la actualidad la redacción y aplicación de las Leyes y Normas también está impregnada de este espíritu del “que se pringue otro”. Terrible. Y por desgracia, los que educamos en casa o formamos parte de proyectos educativos no oficiales sabemos bien lo que es sufrir las consecuencias.

Pero la vida es convivencia. ¿Os imagináis una familia que funcione por protocolos? La convivencia familiar funciona más bien en base a consensos, y desde luego hacen falta criterios. ¿Por qué debemos aceptar que se nos obligue a vivir con estas reglas, o que se nos juzgue mediante protocolos? La sociedad debería ser convivencia también, una convivencia en el que se pueda ejercer nuestro derecho a tener criterio propio.

4 comentarios:

  1. He aquí la lucha de quien tiene criterio y no necesita protocolos pues vivimos en una sociedad que prima la economía a los valores humanos por ello requiere seres no pensantes que trabajen para consumir y el sistema, tanto educativo como social, necesita los protocolos para pautar y controlar el "buen" funcionamiento de esta su-sociedad. Tener criterio y pensamientos propios es caminar hacia la libertad. Tener criterio para decidir y defender la vida que queremos para nuestros/as hijos/as y para nosotros es una gran virtud que, a pesar del gran esfuerzo que supone ir a contracorriente, nos hace afortunados/as por ser capaces de empujar y romper el muro (The wall!)

    ResponderEliminar
  2. Esta lectura me ha recordado un episodio de mi vida, entonces era estudiante de Formación Profesional Técnico Superior en Imagen diagnóstica, además estaba trabajando en un hospital de auxiliar de clínica, hacia muchos viajes en la misma linea para poder visitar a mi familia, y siempre coincidía con un joven que sabía era guardia civil, porque alguna vez había viajado con uniforme.
    Aquel viaje, coincidimos en el asiento delantero, yo estudiaba anatomía y el dormía en un momento del viaje comenzó una especie de pelea entre la gente del autobús, una señora critaba diciendo mi hijo, mi hijo... Me levante de mi asiento y pregunté que pasaba, alguien me comentó que habían abierto una ventana y que había gente que se quejaba por la corriente y el frió (era verano y no había aire acondicionado), otra persona dijo que alguien se había mareado. Pensé que era un niño, y me dirigí para ofrecer mi ayuda, una joven sostenía a un anciano (mareado) y otra le abanicaba. Yo inmediatamente le quite las gafas y ví las retinas totalmente dilatadas, le intente tomar el pulso en la yugular y no tenía,y con las demás señales físicas dije: lo siento no se puede hacer nada, las dos me miraban con los ojos desorbitados, quienes sois pregunte, sois familiares? Me dijeron que no que eran una era auxiliar de clínica y la otra médico recién salido de la universidad. Les dije que no se preocuparan, a otra señora que estaba acompañando a la que gritaba que se la llevase hacía atrás, y les dije que iba a hablar con el guardia civil, este joven dormido en seguida se puso en movimiento y nos ayudo a solucionar el problema. Todo el autobús reacciono, muy bien. Quizás era porque eramos jóvenes y teníamos criterio y ganas de ayudar. Pero la verdad es que recuerdo un incendio en un hospital, donde murió creo recordar un bombero, los pacientes salieron de sus camas arrastrándose, y la mayoría del personal sanitario, enfermeras, celadores... ayudaron a los pacientes, algunos médicos también pero tristemente fueron algunos, porque durante tiempo se criticó que los médicos salieron corriendo con sus maletines. La vocación es muy importante para ser maestros y para ser médicos, enfermeras...y la sociedad no deja elegir las profesiones por vocación sino que se eligen por méritos. Y los méritos son puntos que se obtienen en la vida escolar.

    ResponderEliminar
  3. Hace poco hablaba Juan José Millás en la radio de cómo se ha pervertido el uso del término "protocolo", cómo siempre se recurre a él para excusar la falta de iniciativa, previsión y decisión, la falta de agallas ante una situación difícil, en definitiva.
    Es curioso, cómo todo el mundo de repente se ha puesto tan "protocolario" y "aséptico", y más me sorprende cuando se trata de cuestiones tan humanas como las relacionadas con la educación. Como si los niños no crecieran sin el uso de parámetros, pruebas diagnósticas, exámenes de estandarización, puáj!

    ResponderEliminar
  4. Gracias por vuestros comentarios.
    Me alegra formar parte de un colectivo que si precisamente se caracteriza por algo, es por el mantenimiento de un criterio honesto a pesar de la presión de quienes prefieren que la sociedad se reduzca a una serie de reglas.

    Un saludo

    ResponderEliminar