"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

jueves, 28 de julio de 2011

Me encuentro en la semana 40 de embarazo, esperando mi segundo hijo, y me toca escribir por primera vez en el blog de ALE coincidiendo con los últimos preparativos para recibir al nuevo bebé. Estas últimas semanas mi cabeza está centrada en el parto y todo lo que vendrá después, y hasta hoy mismo no he pensado qué podría aportar al blog, así que he decidido hablaros sobre lo que me parece más significativo acerca de nuestra aún corta experiencia como educadores en casa.
Nuestro hijo va a cumplir 4 años el mes que viene, así que estamos despegando en esta fascinante aventura. Sin embargo, antes de tener hijos me planteaba ya educarlos en casa por varias razones; primero porque me hacía ilusión, y además soy profesora de música y maestra, mi marido también, con lo cual me veía totalemente capacitada para educar a mis hijos sin recurrir a la escuela, con la ayuda de clases particulares y actividades extraescolares. Me parecía fundamental pasar con el niño los primeros años de su vida y disfrutarlos durante 24 horas, cosa que nunca podría hacer si lo escolarizara. Serían tantas vivencias las que nos perderíamos......no podríamos conocer bien a nuestro hijo, tan bien como lo conocemos ahora. Nuestro horario de trabajo nos permite turnarnos, su padre pasa las mañanas con él, comemos juntos y luego por la tarde me toca a mi estar con él. Algo que no nos gustaba nada, es que comiese sin nosotros en un comedor escolar, sin saber que come, si le obligan, si se queda con hambre....No concebimos ese acto social del almuerzo sin nuestro hijo, por simple que os pueda parecer. Aparte, por descontado, el sistema español de enseñanza, no nos convence en absoluto.
En nuestra breve andadura por la educación en casa, coincidimos con varias familias que se planteaban el mismo tipo de educación, basada en el respeto a las necesidades de los niños, la crianza con apego, la alimentación sana, la ecología, la libertad de pensamiento....Así, nos unimos y empezamos a organizar quedadas semanales con nuestros hijos, de similares edades, que se han ido poco a poco conociendo y formando un grupo estable y con bastante afinidad, lo cual es importantísimo para nosotros puesto que la soledad y el aislamiento que se puedan sentir cuando eliges la opción de no escolarizar y de criar de una determinada manera, se suaviza cuando cuentas con amigos para ti y para tus hijos en la misma ciudad, a los que puedes ver a menudo y recurrir si tienes dudas o bajones de ánimo, que cuando se va a contracorriente, son habituales. Nuestro grupo se está moviendo contínuamente, organizando excursiones, talleres....se van uniendo más familias de la provincia, movidas por las mismas inquietudes.....Así que, de momento, tenemos cubierta la necesidad de buena compañía para nosotros y de socialización para nuestro hijo.
Contamos también con amigos que tienen a sus hijos escolarizados, con los que quedamos y disfrutamos igualmente, e incluso les invitamos a participar en nuestras quedadas. Pensamos que hay que ser tolerantes con todas las opciones educativas, siempre y cuando se respete al niño íntegramente.

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