"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

martes, 2 de agosto de 2011

PRECISIONES TERMINOLÓGICAS

Son muchas las veces que en alguna discusión se le resta importancia al tema discutido o a la argumentación alegando que se trata tan sólo de una cuestión de palabras, como si éstas no fueran el vehículo de nuestras ideas, pensamientos, sentimientos y emociones. Nuestros conceptos y afectos se encuentran estrechamente vinculados y nuestra acción está generalmente guiada por las palabras. "Los límites de mi lenguaje son los limites de mi mundo", afirmaba Wittgenstein. Por eso elegir la palabra adecuada puede resultar de vital importancia.

Nunca me ha gustado demasiado el término 'homeschooling' y su traducción al castellano más frecuentemente utilizada de 'Educación en Casa'. Sugiere cierta idea de aislamiento y encierro en el propio hogar que, creo, no favorece mucho la imagen que se hacen de ella las personas ajenas a esta opción formativa. 'Educación en familia' tampoco me resulta satisfactorio, ya que de alguna manera implica cierta confrontación entre la escuela y la familia como agentes educativos. La familia es, independientemente de que se asista o no al colegio, una institución educativa de primer orden y fundamental transmisor de valores, aptitudes y actitudes. Es además el referente último y el responsable primero de la educación. ¿Cómo denominarlo entonces?

Algo quizá más neutro y acertado a mi parecer sería 'educación sin escuela', o 'fuera de la escuela', 'nonschooling', 'outschooling', por ejemplo. Para quienes educamos sin escuela, el mundo entero es el lugar adecuado para desarrollar, propiciar, reforzar el aprendizaje. Los descubrimientos y la experimentación pueden y deben darse en cualquier lugar, no confinados en un lugar específico. El mundo entero es un inmenso campo de juego, un laboratorio, un taller.

Decididamente, a partir de ahora, nosotros diremos que practicamos la educación sin escuela, fuera de la escuela, que somos outschoolers, nonschoolers, que nos educamos sin límites ni fronteras. ¿Os apuntáis?

3 comentarios:

  1. Y nosotros!!! Muy buen análisis ... gracias por el aporte!!! Un saludo, Dayli y Lorenzo (padres de María)

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