"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

jueves, 22 de septiembre de 2011

Vuelta a la rutina o no

Vuelta a las aulas, la rutina escolar, los madrugones, el reencuentro con sus compañeros (los buenos y los no tanto), el curzar los dedos para tener suerte con el maestro, en fin todo lo que la mayoría ya sabemos, por propia experiencia primero o por haberlo revivido con nuestros hijos.

Este es nuestro segundo año fuera de esto y aún sigo con la sensación de no creer que sea posible educar de otra manera. El pasado curso resultó ser muy positivo para ambos, después de la clásica desintoxicación hemos pasado a tener algo más claro los objetivos que vamos a abordar este curso. Y es que todo llega, la inquietud por aprender, las ganas de descubrir mundo y adquirir nuevos conocimientos de forma consciente, basándonos en sus gustos y prioridades.

El pasado año me veía ante un gran abismo, con alas para volar hacia cualquier dirección pero sin rumbo, perdida y con el miedo a caerme en cualquier momento, la sensación era de un gran vértigo. Pero no estuve sola en ningún momento, toda mi gente (familias homeschooler a las que nunca dejaré de estar agradecida) estuvo con nosotros, ayudándonos en esta nueva etapa de nuestra vida y enseñándome a "desaprender" para poder "aprender" nuevamente de otra manera.

Este año ha sido todo mucho más fácil, con más seguridad y viendo como mi hijo se está formando como persona, con sus ideales, sus gustos más definidos y con una fuerza increible en todo lo que está emprendiendo. Tengo que reconocer que me ha sorprendido gratamente, puesto que no creí que mi hijo fuese capaz de tener tan claras sus prioridades. Ha sido mi gran descubrimiento y me alegro infinitamente por ello, puesto que significa que mi hijo está siendo la persona libre que siempre he querido.

Se que muchos padres se pueden sentir abrumados ante la idea de no llevar a sus hijos a un centro, que en su caso se pasará el día viendo la televisión o jugando al ordenador, en conclusión no produciendo, que es el mal de nuestros días. Hablo desde mi experiencia cuando afirmo que todo eso pasa, que motivándoles un poquito prefieren jugar con nosotros a estar pegados a la pantalla, que es nuestra labor el ofrecerles alternativas y que entendamos que también ellos necesitan "desconectar", al igual que nosotros, de todo lo que les rodea. Poco a poco irán cambiando sus costumbres, les irá interesando algún campo en especial y es ahí donde aprovecharemos para ampliar horizonte, desde ese punto de partida, y con paciencia (más de nuestra parte que de la suya) iremos viendo ese cambio gradual de forma espectacular. No tengamos prisa, cada uno tiene su tiempo, pero todos llegan.

Comienza un nuevo curso, pero no todos lo van a disfrutar de la misma manera.

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