"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Me quiere, no me... ¡Pues claro que me quiere!

No dudo que las familias que mandan a sus hijos e hijas a la escuela les quieren... No dudo que las familias que educamos en casa queremos a nuestros hijos e hijas. Todas hacemos lo que creemos que es mejor para que vivan (no sólo para que sobrevivan) en este planeta.

El amor es incondicional cuando te comprometes con la educación y la crianza de tus hijos/as, cuando decides “hacerte cargo”, no “actuar en tu descargo”...

Me acuerdo de aquello de deshojar la margarita, para ver si alguien me quiere o no. Nuestros hijos/as, educados/as en casa, no lo van a dudar ni un instante: no necesitan la margarita, no tienen dudas al respecto... Pero sí podrán echar mano de otra flor, tan bonita o más que la margarita: la flor de la permacultura.

¿La perma-qué...? La cultura permanente, el arte, la ciencia, el sentir y el hacer de otro mundo posible. De un mundo real que genera entornos habitables por el ser humano sin actuar contra la naturaleza, ni contra otros seres humanos... Nada nuevo oiga, no nació ayer...

La permacultura promueve una relación armónica del ser humano consigo mismo y con su entorno, satisfaciendo sus necesidades alimentarias, de vivienda, de hogar, de vestido, de agua... desde una óptica de lo que hoy llamarían por ahí “sostenibilidad”, pero mucho más allá, sostenibilidad de la buena, no de la panfletaria política...

Porque dentro de la permacultura no sólo hay técnicas o herramientas (como la agricultura ecológica o las energías renovables), sino una verdadera transformación socio-económica y cultural que hace al ser humano más humano, más natural, más racional... (¡qué contradicciones más lindas y factibles!).

Y hete aquí que dentro de la permacultura se define un ámbito específico para trabajar sobre esta transformación “revolucionaria”: educación y cultura. Y dentro de ella encontramos como ejemplo: ¡la educación en casa!

¿Para qué decir más...? ¡¡Me quiere!!

¿La queremos nosotras a ella? Permacultura...

1 comentario:

  1. Ved este vídeo http://youtu.be/H7BANk8f0II
    para toda la familia.

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