"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

lunes, 17 de septiembre de 2012

Comienza un nuevo “curso”... ¿Comienza? ¿Nuevo? ¿Curso?


Llega septiembre y en el hemisferio norte económicamente desarrollado (al menos que yo conozca en este ámbito cultural se da) nos da por empezar un nuevo curso académico en el “ámbito educativo”. O sea, la educación primaria, la secundaria, la terciaria...

Como si la educación no fuera cosa de todo el año, como si la instrucción no fuera un proceso continuo que dura toda la vida, como si el aprendizaje tuviera que ser focalizado en un período concreto de tiempo dentro del año (el curso escolar) y la vida (los años de escolarización obligatoria).

Perverso sistema aquel en que se necesitan unas vacaciones para descansar de la escuela, del trabajo... Perverso modelo de vida, de comunidad y de sociedad aquel en que nos sacrificamos la mayor parte de los meses del año tanto que necesitamos períodos de descanso.


Creo que no aprendemos de la naturaleza (mejor dicho: no queremos aprender). La naturaleza no coge vacaciones, ni deja de trabajar... ¿Paradoja? No: natural. La naturaleza (ojo, de la cual formamos parte intrínsecamente, es nuestra esencia de seres existentes lo que nos hace ser parte de ella) trabaja todo el año siguiendo un “gran” ciclo temporal con varias fases (en las latitudes templadas de La Tierrra). Estas fases las hemos llamado “estaciones”. Unas parecen más productivas que otras, pero todas forman parte del mismo proceso. Varía el tipo de actividad (cualitativamente), la intensidad si se quiere (cuantitativamente), pero no hay unas vacaciones porque no hay un sacrificio, una esclavitud. No hay nada de que descansar cuando todo es un continuo modulado (auto-modulado) que busca una armonía para el sistema.

Todo esto es discutible, interpretable, porque depende tanto de los ojos de quien mira (y de quien escribe, de quien lo lea...). Sírvanos en todo caso de inspiración, de referente, de reflexión...

Lo que me interesa sobre todo es romper con unos ciclos artificiales que sirven a intereses muy distintos que el aprendizaje vital de niñas y niños: la escolarización y el curso escolar no están hechos para que nuestra prole se conozca a sí misma, a su comunidad y al mundo en que viven. Y que de ahí aprendan a tomar decisiones respetuosas consigo misma, con su comunidad y con el mundo (el pasado, el actual, el futuro). No. Están hechos para adocenar y entrenar para el mundo laboral globalizado, uniformado y homogeneizado que llevamos (sabiéndolo o no) siglos construyendo.

Aprender es un hecho vital, del día a día. No tiene más razón de ser que el crear el curso escolar y la escolarización que el impedir el desarrollo libre de las personas, el libre aprendizaje de lo que realmente es vital e interesa para cada cual, el gozo de (“auto”)construirse plenamente, tomando consciencia de la esencia del ser humano en el contexto del Universo, la libre y equitativa construcción de la comunidad de la que se forma parte, conectada con todas las comunidades del Mundo y con todos los sistemas vivos e inertes del planeta.

Pero permitir esto, facilitar esto, favorecer esto... ¿sostendría el imperio capitalista-antihumanista en que vivimos?

Jose GyC.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada