"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

viernes, 7 de septiembre de 2012

Sobre el encuentro de Ale 2012

Este ha sido el tercer encuentro de Ale al que asistimos y toda la familia lo hemos pasado muy bien. Cada año el sentimiento de amistad va aumentando y cada año hemos vuelto más emocionados. Al igual que el año anterior, hay que agradecer a Daragh lo bien que lo ha organizado y la cantidad de charlas interesantes que nos ha traído, aunque este año decidí no asistir a tantas como el año pasado y disfrutar más de los amigos y de los niños (bueno, hay que decir que en realidad a los dos mayores apenas los he visto).

Llegamos un día tarde, el jueves después de comer. La primera alegría fue comprobar que había venido una familia de paisanos que nos habían dicho que no venían. Enseguida mis hijos quisieron ir a darse un baño a la piscina y después estuvimos montando la tienda mientras saludábamos a algunos amigos. 

A las cinco y media me fui a la primera charla de Pedro García Olivo, sobre Ival Illich. Él comentó que le había salido caótica y que se había desviado del guión, pero a mi me encantó. Y después la de Alan Thomas, que nos habló sobre el aprendizaje informal y como está demostrado que no es necesario enseñar, genial también.

Después de cenar, acompañé a los niños a dormir pero luego me escapé un ratito para charlar con los amigos. Este año no hubo debates nocturnos, como el año pasado pero si hemos trasnochado charlando.

El viernes por la mañana me levanté nerviosa porque tenía que terminar de preparar mi charla, que era a las cuatro de la tarde. A ratos estuve concentrada en ello pero también disfruté de conversaciones aquí y allá, y asistí a la segunda charla de Pedro García Olivo, sobre el hombre dócil y el peligro de las escuelas libres, que volvió a encantarme.

Después de comer llegó el momento de mi charla. Como tenía que hablar sobre 10 libros, a la vez que de nuestra evolución y desescolarización, me daba miedo alargarme mucho, enrollarme, hacerme pesada y que no me diera tiempo a terminar, pero lo logré en poco más de una hora y salí muy contenta por ello. Agradezco a todos el interés mostrado.

Después de mi charla decidí descansar un rato en buena compañía hasta que me fui a la charla de Sergio Saavedra sobre la situación legal. Después de informarnos sobre la situación también hablaron Paco González y Marlen Vandewiele en representación de la asociación evangelista y de la coordinara catalana, respectivamente.

Esa noche, después de cenar, tuvimos un mini encuentro los participantes del foro Crecer en Libertad, que la verdad es que estábamos unos cuantos.

El sábado por la mañana, mi familia y la de Sabrina se fueron juntos a la playa, mientras nosotras asistíamos a la asamblea de Ale. Era la primera asamblea a la que asistía y me gustó mucho la experiencia. Creo que es una gran idea aprovechar los encuentros para hacer asambleas extraordinarias, pues es una ocasión en la que podemos asistir muchos. La asamblea se alargó tanto, que ocupó toda la mañana, teniendo que trasladarse la segunda charla de Alan Thomas a la tarde, y teniendo que realizar una segunda sesión después de la cena.

Por la tarde los niños pudieron hacer escalada y tirolina con monitores y descubrí, en manos de una amiga, lo que es el masaje con cuencos tibetanos: una maravilla. A última hora de la tarde asistí a la charla de Anna Dragow y Fernando Orozco, de Crecer en libertad, sobre el respeto y confianza que merecen los niños, tal como son y por qué no deberíamos moldearlos con la educación. La pena es que empezó muy tarde, por el retraso acumulado y como había que ir a cenar tuvieron que decir en menos de una hora lo que habían preparado para dos.

Después de cenar continuamos con la asamblea y después de la asamblea nos quedamos de tertulia y después de la tertulia comenzó la fiesta improvisada con baile y cante. La cosa se alargó toda la noche y lo pasé muy bien.

La mañana del domingo la deiqué a recoger tranquilamente. Pensábamos salir de vuelta después de comer pero ya se sabe lo que pase, te encuentras a unos y a otros, te vas despidiendo, conoces gente en el último momento, abrazos, fotos y la cosa no termina nuna, porque, en realidad, no te quieres ir. Finalmente mi hijo mayor reclamó por megafonía que quería irse ya a su casa y salimos, pero nos llevamos 3 pasajeros extra (dos gallegos y una soriana), así que alargamos un poquito más el encuentro en el viaje y en casa.

Como decía al principio, he vuelto muy contenta y con ganas de más. Me ha encantado disfrutar con todos vosotros.


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