"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

sábado, 1 de diciembre de 2012

Respuesta al periódico El Mundo

El pasado día 29 de noviembre, la rotativa de El Mundo se hizo eco del
tercer congreso sobre educación en familia que tiene lugar en la
facultad de derecho de la Universidad Complutense de Madrid,
recalcando la conveniencia de regulación de esta opción educativa en
opinión de los expertos. En la Asociación para la Libre Educación
(ALE), cientos de familias de toda España llevamos años trabajando
para su reconocimiento. La educación en familia no es una opción
única, sino plural, y se manifiesta de muy diversas maneras y es
motivada por muy distintos principios u objetivos. La realidad, sin
embargo, de la que los medios no se suelen hacer eco, es que este
movimiento a nivel mundial, el de la educación en casa, o al margen de
la escuela oficial, está planteando, de hecho, las más novedosas
cuestiones pedagógicas y ofreciendo las más interesantes experiencias
didácticas a las ciencias de la educación. Educar en casa no tiene
nada que ver con aislar a los niños y niñas del entorno escolar y
reproducir el esquema académico en el hogar. Educar en casa es una
aventura fascinante (o mejor, muchas y variadas aventuras dialogando
entre ellas) donde realmente la infancia y la juventud se convierten
en actores y agentes de su propio proceso formativo. Para embarcarse
en esta tarea, a las familias homeschoolers, a través de sus
asociaciones y foros, tanto nacionales como internacionales, no les
queda más remedio que conformar una verdadera comunidad de
investigación sobre los procesos cognitivos, las propuestas
pedagógicas, las técnicas didácticas. No es demasiado arriesgado
afirmar que la educación en casa, en toda su diversidad y fecundidad,
es quizá el fenómeno educativo más interesante de los últimos
cincuenta años. Por lo tanto, nuestra opción no sólo necesita ser
contemplada en su singular heterogeneidad por nuestra legislación
educativa; creemos que también debería ser valorada con justicia por
su importante potencial pedagógico y humanista. De otro modo se
despreciaría un importante caudal de prácticas y reflexiones situadas
a la vanguardia de las ciencias educativas. Desde Ale buscamos el
reconocimiento de la educación en casa, y éste, evidentemente no se
agota con su regulación, aunque, precisamente en este país, se
necesite.
 
Asociación para la Libre Educación 

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