"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)

miércoles, 16 de enero de 2013

Derechos y obligaciones


Derechos y obligaciones

Hace pocas semanas supimos de la noticia de una nueva sentencia en contra de la educación en casa. En este caso una pareja, ambos profesores de primaria, habían decidido sacar a su hijo de un colegio donde no estaba de acuerdo con la línea pedagógica y educar en casa. El juez que ha elaborado el fallo, en un alarde de equilibrismo lingüístico, ha dejado registrado en la sentencia:

La «potestad» que tienen los padres de dar a sus hijos una formación «integral» no significa que puedan instruirlos «a su libre albedrío», esto es, como les dé la gana. «No pueden atribuirse unos derechos que corresponden a los hijos y no a las padres, como es el derecho a la educación.

Parece más bien un salto dialéctico con doble tirabuzón. Dice textualmente: No pueden atribuirse unos derechos que corresponden a los hijos y no a los padres, como es el derecho a la educación.

Ahí es nada. Porque que un magistrado confunda derecho con obligación es algo peliagudo. Un derecho es la potestad que tiene el individuo para hacer o exigir cuanto la ley o la autoridad establece a su favor. Por ejemplo, tenemos derecho a una sanidad pública (por ahora) lo que significa que puedo exigir ser asistido en ella en caso de enfermedad y la opción para acudir a otras vías privadas o alternativas.

Pero una obligación es, como todo el mundo imagina, una imposición que debe regir sobre la libre voluntad. Es decir que si en vez de tener derecho a la sanidad pública, tuviera la obligación de ser curado en la sanidad pública, implicaría que no puedo elegir no tratarme (tengo la obligación de estar sano) y, que además, he de hacerlo en los centros públicos.

Podéis probar a hacer el mismo experimento con el derecho al voto y convertirlo en obligación.

Así que el niño, según esta sentencia, tiene el derecho a ser educado (no la obligación). Mientras que los padres tenemos la obligación (que no el derecho) de educar a nuestros hijos. Pero una vez que dice esto, y para que encaje con el sentido que quiere darle a la resolución, le da la vuelta en un salto mortal con giro y termina sentenciando que lo que tienen el niño y los padres es la obligación de educarse de acuerdo a las normas del estado. Pero como no queda bonito estatalizar de forma tan vehemente, utiliza la palabra derecho para definir una obligación. Porque si el niño tiene el derecho a ser educado, significa que puede elegir ser educado o no y cómo hacerlo. Y del derecho constitucional a educación no queda más que la sombra en esta sentencia. No sé vosotros pero a mi esto me huele a fascismo.

Monica Felipe-Larraide

 

10 comentarios:

  1. Es puro fascismo, pero ya desde hace bastante tiempo. Veo tiempos muy negros para la educación en casa.

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  2. Fascismo que hace años se respira pero no hay que olvidar que estamos en una democracia y todas las sentencias pueden ser recurridas e incluso se puede denunciar la falta de profesionalidad de los jueces, si la tienen. El hermetismo de un@s cuantos no tiene por qué ni debe frenar iniciativas educativas alternativas si estas son correctas y conllevan cambios positivos a nivel personal, familiar y, en consecuencia, social. Me ha encantado leerte!

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    1. Sí, Lidia, teóricamente es así.
      Pero ¿sabes? mientras la sentencia se recurre y los papeles viajan lentamente -muy, muy lentamente- por esos despachos desconocidos... mi hijo está en la escuela.
      Un abrazo.
      J

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    2. Y yo tengo un juicio pendiente por educarlos en casa (y espero sea ya lo último por lo que tengamos que pasar pues nos han hecho vivir un calvario) pues no digo que sea fácil pero si que hay que luchar y defender nuestros criterios y derechos tratándose de nuestr@s hij@s pues los principales responsables de su educación somos los padres no los jueces! Escolarizar no es sinónimo de educar y educar en casa no es sinónimo de absentismo escolar, estas son las bases de las que parto para defender mi postura!
      Un abrazo para ti también!

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  3. Antes los sospechábamos, ahora ya lo sabemos. Antes la educación en casa no estaba perseguida porque era una opción de un puñado de hippies. Ahora que es una opción por la libertad, ya no están dispuestos a permitirlo.
    Gracias por los comentarios.

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  4. El principal problema es la condición que les damos a los niños en esta sociedad. Una condición de incapaces. En este caso, incapaces para decidir si quieren ejercer un derecho o no.

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  5. Me ha encantado lo expuesto aquí sobre la obligación a y el derecho de... Muchas gracias.

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  6. Pues ya sabemos cuál es el camino: reivindicar el derecho de nuestros hijos a escoger el modelo de educación. Habrá que preguntarle a los niños si quieren ir a la escuela o prefieren quedarse en casa u cualquier otra forma que se nos ocurra, o se les ocurra. Y por supuesto, que puedan cambiar de opinión. No por empezar un camino ha de estar obligado a seguirlo hasta el final si ve que no le conviene.

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  7. puñado de hippies22 de enero de 2013, 21:39

    Nuestra apuesta fue, es y será por la libertad. A ver si nosotros vamos a ser un puñado y el colectivo en nombre del cual hablas y parece excluirnos, cosa que ignorábamos,va a ser masivo. Por cierto, siempre hemos sido perseguidos, lo que sucede es que a casi nadie le importaba, al fin y al cabo somos tan solo un puñado de hippies.

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  8. A puñado de hippies:
    Siento que te hayan ofendido mis palabras. Nada más lejos de mi intención que señalar esta idea como propia. De hecho, esta frase la escuché hace algún tiempo en un colectivo de los etiquetados de "hippies" del cual yo formaba parte. Lo que quería señalar era que desde el punto de vista de las instituciones, el que unas pocas familias con vidas alternativas no escolaricen, no es algo que les remueva. Lo que les preocupa de verdad a las instituciones es un movimiento creciente y organizado de libertad educativa. Cada opción individual o colectiva merece todo mis respeto, así como cualquier elección de modo de vida.
    No hablo en nombre de ningún colectivo. Hablo en mi nombre propio. ALE ha tenido a bien publicar mi artículo. Nada más lejos de mi intención ofender a nadie con mis palabras.

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