"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)
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sábado, 17 de marzo de 2012

Ivan Illich, acercamiento a su obra en Jerez de la Frontera

En el Ateneo Libertario Eliseo Reclús, de Jerez de La Frontera (Cádiz), se presentará el próximo día 22 de marzo el libro reeditado por la Editorial Brulot La Sociedad Desescolarizada, de Ivan Illich. La presentación correrá a cargo de Pedro García Olivo, prologuista del mismo, y tendrá lugar en la Calle Gaspar Fernández, 1, a las 20:00 horas.

Sobre La Sociedad Desescolarizada:

En un tiempo en que la Escuela se universaliza sobre el cadáver de las distintas modalidades educativas no-occidentales, en que reduce a la mínima expresión las restantes instancias de transmisión cultural, con las que de algún modo competía, en que se sabe sin enemigo, sin paliativo, sin contrarresto, ídolo sin crepúsculo, autoridad incuestionable, la figura de Iván Illich cobra una importancia inusitada.

Así como contamos con una robusta tradición pedagógica, un amplio abanico de experiencias reparadoras de la escolarización, (…] así como son miles los autores que han pensado para la Escuela, viendo el modo de “mejorarla”, “reformarla”, “modernizarla”, “actualizarla”,… apenas podemos citar a unos cuantos teóricos “disidentes”, entregados a la crítica “radical” de la institución de enseñanza, en la línea de lo que se ha titulado “anti-pedagogía” o “desescolarización”.

Sobre Ivan Illich: (Viena, 1926 – Bremen, 2002).

Pensador y ensayista Mexicano de origen Austriaco. Persona polifacética y autor de una serie de 45 críticas a las instituciones clave del progreso en la cultura moderna. Se ocupó en formular profundas críticas a la educación escolar, la medicina profesional y de patente, el trabajo ajeno y no creador, y el consumo voraz de energía en las sociedades desarrolladas. Entre 1932 y 1946 estudió y se graduó con los más altos honores en teología y filosofía en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y en lugar de aceptar el ofrecimiento de trabajo como diplomático del Vaticano, prefirió trabajar como párroco asistente en Nueva York. En 1956 se trasladó a Puerto Rico para ocupar el cargo de vicerrector de la Universidad de Ponce (de filiación católica), y, tras permanecer en la isla antillana por espacio de cuatro años, se consagró a la redacción y difusión de sus radicales ideas pedagógicas por todo el ámbito hispanoamericano.

Entre sus obras más influyentes en los estudios pedagógicos del último tercio del siglo XX, figuran algunos títulos tan notables como La escuela, esa vieja y gorda vaca sagrada (1968), Una sociedad sin escuela (1971), Herramientas para la convivencialidad(1973), Energía y equidad (1973), Némesis médica: la expropiación de la salud (1975), Educación sin escuelas (1975), La sociedad desescolarizada (1978), La escuela y la represión de nuestros hijos (1979) -escrita en colaboración con Hildegard Lüning-, Shadow-work (1981), Producir (1982), Ecofilosofías (1984), En América Latina, ¿para qué sirve la escuela? (1985), La educación (1986) -escrita en colaboración con Paulo Freire-, y H2O y las aguas del olvido (1989).

La tesis fundamental que alienta todas estas obras afirma que ninguna de las instituciones tradicionales de la sociedad industrial se adecua a las necesidades reales del mundo actual, por lo que es necesaria una revisión de todas ellas, empezando por la que Iván Illich considera como la más perniciosa: la escuela. Según él la educación pedagógica sostenida institucionalmente por la escuela tradicional se ha convertido en una mercancía carente de valores éticos, concebida únicamente como un hábil instrumento para la formación de escolares utilitaristas y competitivos.

Sobre Pedro García Olivo:

(Cartagena 1961) nace en la pedanía de Fuente-Álamo, en el seno de una familia de clase baja. Se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Murcia, donde cursó también estudios de Filosofía.

Residió en la Hungría tardo-socialista de fines de los 80, donde fue acogido como investigador-huésped por la Universidad de Budapest. Antes de eso, aprobó una oposición y ejerció no demasiados años como profesor agregado de bachillerato. Fueron los días de las denuncias, de los expedientes, etc. Días de una práctica deliberada de la insubordinación docente.
Abandonó la Enseñanza y durante siete años se dedicó al pastoreo, viviendo de la explotación de un pequeño rebaño de cabras en una aldea de montaña del interior valenciano.
Por razones de pobreza atenazante, solicitó en el estío del 2001 el reingreso de excedencia, y da en la actualidad clases de Ciencias Sociales y Geografía en la SES de Alpuente.
Confiesa padecer esa circunstancia como una contradicción intolerable: “Me alivia pensar que, como ayer, estoy sólo de paso por la educación; y que este baño de infamia acabará pronto. Pero no estoy tan seguro…”

A raíz de la primera edición de El irresponsable, y en parte debido a la polémica suscitada por sus planteamientos anti-escolares, que afectan también a las experiencias pedagógicas ‘alternativas’ interviene como conferenciante en Universidades del Estado español y Latinoamérica, y en diferentes Ateneos, Bibliotecas sociales…

Para contribuir a la difusión de las literaturas enemigas, proyectó una editorial no-económica, que distribuirá de forma gratuita sus realizaciones: “Los Discursos Peligrosos Editorial”.
www.pedrogarciaolivoliteratura.com

Fuente: Ateneo Libertario Eliseo Reclus
www.ateneolibertarioeliseoreclus.blogspot.com

martes, 2 de agosto de 2011

PRECISIONES TERMINOLÓGICAS

Son muchas las veces que en alguna discusión se le resta importancia al tema discutido o a la argumentación alegando que se trata tan sólo de una cuestión de palabras, como si éstas no fueran el vehículo de nuestras ideas, pensamientos, sentimientos y emociones. Nuestros conceptos y afectos se encuentran estrechamente vinculados y nuestra acción está generalmente guiada por las palabras. "Los límites de mi lenguaje son los limites de mi mundo", afirmaba Wittgenstein. Por eso elegir la palabra adecuada puede resultar de vital importancia.

Nunca me ha gustado demasiado el término 'homeschooling' y su traducción al castellano más frecuentemente utilizada de 'Educación en Casa'. Sugiere cierta idea de aislamiento y encierro en el propio hogar que, creo, no favorece mucho la imagen que se hacen de ella las personas ajenas a esta opción formativa. 'Educación en familia' tampoco me resulta satisfactorio, ya que de alguna manera implica cierta confrontación entre la escuela y la familia como agentes educativos. La familia es, independientemente de que se asista o no al colegio, una institución educativa de primer orden y fundamental transmisor de valores, aptitudes y actitudes. Es además el referente último y el responsable primero de la educación. ¿Cómo denominarlo entonces?

Algo quizá más neutro y acertado a mi parecer sería 'educación sin escuela', o 'fuera de la escuela', 'nonschooling', 'outschooling', por ejemplo. Para quienes educamos sin escuela, el mundo entero es el lugar adecuado para desarrollar, propiciar, reforzar el aprendizaje. Los descubrimientos y la experimentación pueden y deben darse en cualquier lugar, no confinados en un lugar específico. El mundo entero es un inmenso campo de juego, un laboratorio, un taller.

Decididamente, a partir de ahora, nosotros diremos que practicamos la educación sin escuela, fuera de la escuela, que somos outschoolers, nonschoolers, que nos educamos sin límites ni fronteras. ¿Os apuntáis?

domingo, 3 de julio de 2011

Desescolarizarse es fundamental

Vía Familia Libre:

Cuando sacamos a un niño de la escuela es importante no llevar la escuela a casa. El proceso de desescolarización es fundamental, especialmente para los padres. Si el niño cuando iba al colegio se sentía agobiado y saturado, no podemos en casa hacer lo mismo que se hacía en el colegio y ponernos a trabajar con él 4 horas seguidas, puesto que solo lograremos que se agobie y sature, y por lo tanto lograremos justo lo contrario del objetivo que teníamos al desescolarizar.
Cuando desescolarizas tienes que empezar a pensar en otras formas de hacer las cosas, aprender a confiar en la capacidad de tus hijos y buscar alternativas, y sobretodo ser consciente de que necesitas menos tiempo para hacer más cosas, y sobretodo que si sacaste a tu hijo del colegio era para hacer las cosas de manera diferente, no para hacer lo mismo, para eso nos hubiéramos quedado como estábamos ¿no?

Azucena Caballero

sábado, 2 de julio de 2011

ROGER SCHANK

 

http://kindsein.com/es/21/1/485/ 
Entrevista realizada por Kindsein en 2007

«Los colegios no deberían existir»

por Myriam López Blanco

Roger C. Schank es un crítico severo del sistema educativo actual, y no trata de suavizar sus palabras para que suenen políticamente correctas. Schank es, además, uno de los principales investigadores del mundo en Inteligencia Artificial, Teoría del Aprendizaje y en la construcción de entornos virtuales de enseñanza. Durante 35 años, fue profesor de Universidades como Standford, Yale y Northwestern. Ahora está empeñado en acabar con el actual sistema educativo, y ofrece sistemas alternativos de aprendizaje desde su compañía Socratic Arts y su organización sin ánimo de lucro, Engines for Education. KINDSEIN le ha realizado una extensa entrevista.
Según Schank, el sistema educativo que tenemos hoy —y que ha seguido invariable desde hace siglos— se podría resumir así: un profesor entra en clase y habla. Los alumnos, como mucho, toman apuntes. Como no pueden recordar lo que se les dijo, les hacen exámenes. Pero poco después de pasar esos exámenes, olvidan todo. A Schank le gusta preguntar a sus alumnos: «¿Podrías aprobar ahora, sin estudiar, el exámen de álgebra que pasaste el año pasado?» La respuesta es no. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque no se puede aprender lo que nos dicen. Los recuerdos siempre van asociados a sorpresas, emociones, retos. Se aprende haciendo. Y el "aprender haciendo" no es un concepto nuevo. Desde la antigüedad, muchos filósofos y científicos han reiterado que es la única forma de aprender.
KINDSEIN: ¿Por qué, si es tan obvio que "aprender haciendo" es la mejor forma de enseñanza, nadie hace nada para cambiar el sistema educativo y adaptarlo a ese concepto?

ROGER SCHANK: Es bastante difícil enseñar mediante el “aprender haciendo”. Si 30 niños aprenden de esta forma, todos tendrán distintas necesidades y problemas a los que debe enfrentarse el profesor al mismo tiempo. Y todos pueden ir en distintas direcciones, según los intereses de cada uno.

El problema es el aula. Cuando hay aulas y un maestro al frente, aprender haciendo es casi imposible. Cambiar esto significa prescindir de las aulas, así como de la idea de un profesor de pie delante de 30 niños, que sabe qué es verdad y te lo va a contar. Este cambio resulta inconcebible para los colegios.
Socratic Arts
Engines for Education

Aprender haciendo implica tener un objetivo que conseguir. Los niños deben intentar hacer algo. ¿Qué intentan en el colegio? Sobre todo, aprobar exámenes y conseguir buenas notas. La cuestión es si esa es una habilidad que merezca la pena enseñar.

KINDSEIN: ¿Quién tiene la culpa del sistema educativo? ¿Los gobiernos?

ROGER SCHANK: Por supuesto, tienen la culpa los gobiernos. Los políticos nunca se han preocupado de educar realmente a los niños, ni nunca lo harán. Todos hablan de educación porque así consiguen votos, pero un electorado verdaderamente preparado haría preguntas difíciles a los políticos, y les complicaría la vida. Los votantes tontos son más fáciles de tratar. Más aún, los adultos tontos hacen los trabajos serviles, y los gobiernos siempre están preocupados por no tener suficientes trabajadores serviles, como los soldados, para cumplir sus órdenes. Los gobiernos represivos enseñan la verdad que quieren que conozcan los ciudadanos. Los gobiernos controlados por grandes empresas enseñan a los estudiantes a convertirse en empleados dóciles. No muchos gobiernos quieren realmente enseñar a los estudiantes a pensar por sí mismos.

KINDSEIN: ¿Y los profesores? ¿Tienen algo que ver?

ROGER SCHANK: Los profesores no tienen la culpa. Han aprendido a vivir en un sistema tonto, pero normalmente empiezan con grandes ideales y aprenden a adaptarse. Podrán aprender a enseñar de una nueva manera cuando exista una nueva manera.

KINDSEIN: ¿Quién decide qué tenemos que estudiar y cómo?

ROGER SCHANK: Es una pregunta muy interesante. La respuesta, sorprendentemente, es 'nadie'. Todo se decidió hace mucho tiempo y nadie puede cambiarlo. Y, lo que es peor, hay grupos de presión que quieren dejarlo igual, y son muy fuertes. Editores de libros de texto, preparadores de exámenes, profesores y muchos otros tienen un gran interés en que todo siga igual.

Sólo tienes que intentar eliminar el álgebra o la trigonometría del plan de estudios de cualquier escuela secundaria del mundo. El clamor sería estruendoso. Esto es cierto incluso teniendo en cuenta que casi nadie recuerda nada de esos temas una vez terminado el colegio. No lo recuerdan porque es inútil y el 99,9 % de los adultos nunca lo ha utilizado. Y no, no te enseña a pensar. Si queremos enseñar a la gente a pensar podríamos investigar buenas maneras de hacerlo.

KINDSEIN: Tenemos el mismo sistema educativo desde hace cientos de años...

ROGER SCHANK: Miles de años. Los críticos romanos se quejaban de que el colegio era irrelevante e inútil. Platón señalaba que la gente aprendía haciendo; argumentaba contra el sistema existente en Grecia. Montaigne se quejaba sobre el sistema francés, Locke sobre el inglés, Einstein sobre el alemán. Nadie escuchaba.

KINDSEIN: ¿Y por qué hay tan pocos revolucionarios de la educación?

ROGER SCHANK: No es un trabajo divertido. La mayor parte de la gente no sabe nada sobre educación y defiende con ardor el sistema actual. Y aunque es fácil conseguir que la gente corriente esté de acuerdo contigo, nunca es la que puede producir un cambio.

KINDSEIN: John Taylor Gatto, John Holt, Jerry Mintz son algunos de esos revolucionarios de la educación. ¿Tienen algo en común?

ROGER SCHANK: Normalmente, los demás son ex-profesores que ven lo terrible que es el sistema. Pero no son teóricos del aprendizaje, luego no se preguntan por qué las asignaturas son como son. Aceptan que los niños no aprenden matemáticas ni literatura, sin preguntarse por qué se enseñan esas asignaturas, para empezar. Además, como normalmente no tienen formación informática, no asimilan que la solución debe estar basada en los ordenadores para que el cambio sea amplio. Internet puede cambiarlo todo al proporcionar una experiencia de alta calidad a todo el mundo. Por supuesto, lo que se ha visto hasta ahora es el vino de siempre en una nueva botella.

KINDSEIN: Da la sensación de que no sólo hay pocos recolucionarios de la educación y la mayoría de ellos acaba perdiendo la batalla o la esperanza. ¿Es eso cierto?

ROGER SCHANK: No hay muchos. De todos modos, es una cuestión de dinero. Cuando tengamos el suficiente, podemos construir el plan de estudios alternativo que necesitamos. Engines for Education (mi organización sin ánimo de lucro) lanza nuestro primer año completo en ciencias de la salud este próximo mes de septiembre.
KINDSEIN: ¿Tienes algún programa para niños?
ROGER SCHANK: El que hay disponible ahora es para universidad. Pero puede que tenga uno listo en otoño para niños de tercer grado [8 y 9 años].
KINDSEIN: ¿Cuáles son los enemigos en la batalla para acabar con la mala educación?

ROGER SCHANK: Los políticos son el principal enemigo. Cada vez están más involucrados en los exámenes, y por tanto en estropear la educación.

Las universidades son el otro gran problema. Establecen criterios de admisión que no permiten a los graduados de escuelas secundarias alternativas acceder con facilidad. Esto asusta a los padres y hace que no prueben alternativas que podrían ser mejores para sus hijos.

KINDSEIN: Eres famoso también por ser políticamente incorrecto. ¿No es un papel duro y cansado?

ROGER SCHANK: No. Es fácil para mí, de hecho algo natural. Tengo muchos fans.

KINDSEIN: ¿Pero por qué lo haces?

ROGER SCHANK: Porque es importante hacerlo. Demasiados niños brillantes y motivados se vuelven adultos infelices porque les aterrorizaban las matemáticas, o los profesores, u otros niños, o tenían algo que les gustaba hacer y no era el colegio. Me preocupan esos niños. Y vivimos en democracias donde todos pueden votar. Cuando todo el mundo está sin preparar, votarán de una manera simplista. Puede que funcione para los políticos, pero no funciona para el mundo.
«Demasiados niños brillantes y motivados se vuelven adultos infelices»
KINDSEIN: ¿Cuáles son tus planes? ¿Qué crees que vas a conseguir?

ROGER SCHANK: Voy a construir un sistema educativo del que los niños realmente quieran formar parte cada día. La gente será más feliz. El mundo será más seguro porque todos seremos capaces de entendernos mejor. La economía del mundo funcionará mejor porque los empleados entenderán realmente cómo hacer bien sus trabajos.

KINDSEIN: ¿Por qué crees que no hay nadie más que se atreva a seguir tus pasos?

ROGER SCHANK: Hace falta entender de una manera profunda cómo el aprendizaje, la memoria y la comprensión funcionan en las personas. Y es necesario entender cómo utilizar de la mejor forma posible la tecnología informática actual. No todo el mundo lo sabe. Además, si no eres miembro del 'establishment' universitario, te derribarán los que están a cargo del sistema. Mis credenciales me proporcionan credibilidad.

KINDSEIN: ¿Has creado alguna escuela?

ROGER SCHANK: Muchas de ellas. La mejor es el West Coast Campus de la universidad Carnegie Mellon. Tienen un sistema de aprendizaje en línea en programas de máster que he diseñado, y que funcionan bastante bien. También la Universidad Trump tiene algunos cursos hechos por mí y que también funcionan bien.

KINDSEIN: ¿Estás a favor del aprendizaje natural? Me refiero a que si crees que los niños deberían aprender aquello por lo que se sientan interesados y no lo que les imponen.

ROGER SCHANK: Estoy a favor de que los niños aprendan sobre lo que les interesa bajo la guía de expertos y profesores que les indiquen direcciones razonables. El plan de estudios de talla única debe desaparecer.
Los planes de estudio que están en línea solucionan ese problema. Los niños pueden avanzar a su propio paso. Esto es muy difícil de hacer en una aula tradicional. Si hay miles de niños en todo el mundo trabajando en asuntos parecidos, podemos encontrarles compañeros cuando estén listos para hacerlo.
KINDSEIN: ¿Es tan importante que los alumnos estén agrupados siempre según la edad?

ROGER SCHANK: No. De hecho, es probablemente una mala idea.
«Dejemos a los niños ser como son y enseñémosles en ese contexto, haciéndoles mejores en sus inclinaciones naturales»
KINDSEIN: ¿Y qué hay de los diferentes tipos de "mentes"? Recientemente, ha habido un número creciente de diagnósticos de niños con síndrome de Asperger, con trastorno por déficit de atención, etc. Son niños que comparten la misma clase pero no las mismas inquietudes o necesidades que sus compañeros. ¿Cómo crees que debería abordarse este problema?

ROGER SCHANK: Tenemos que dejar de pensar que si a un niño se le dan mal las matemáticas eso significa que tiene un problema de aprendizaje, y empezar a preguntarnos qué es lo que hace bien y permitirle mejorar en eso. Tenemos que dejar de drogar a los niños con Ritalin porque no pueden sentarse quietos y concentrarse, y dejar de pedirles que hagan algo que es tan poco natural para ellos. Dejemos a los niños ser como son y enseñémosles en ese contexto, haciéndoles mejores en sus inclinaciones naturales.

KINDSEIN: ¿Por qué existe el acoso escolar? ¿Es algo inherente al ser humano?

ROGER SCHANK:
La escuela ayuda a reforzar muchos malos comportamientos. No creo que los colegios deban existir. Los niños necesitan aprender en contextos más fáciles, que no sean tan traumáticos.

KINDSEIN: Recientemente, entrevistamos a Jay Belsky con motivo de los últimos resultados un ambicioso estudio que concluye que a más tiempo pase un niño en una guardería, independientemente de la calidad de esta, más problemas de comportamiento tendrá después en la escuela. ¿Qué opinas de eso? ¿Crees que los niños aprenden a ser agresivos en la guardería?

ROGER SCHANK: Los colegios son guarderías, y no muy buenas.

KINDSEIN: Si queremos llegar hasta el final de los estudios, tenemos que pasar, año tras año, por una serie de asignaturas obligatorias que van en bloque y son comunes a todos los alumnos. ¿A quién beneficia este sistema?

ROGER SCHANK: El plan de estudios de los EE.UU. fue diseñado en 1892 por el presidente de Harvard, con la intención expresa de hacer la vida más fácil a los profesores de Harvard, ya que garantizaba que los alumnos que entraban habían estudiado las mismas asignaturas (las que se enseñaban en Harvard en aquel momento). Nadie puede cambiar esta situación porque el sistema está demasiado comprometido con él, y porque las universidades todavía insisten en seguir. Esta situación es más o menos la misma en todos los países. El cambio lo impiden las universidades, que realmente no tienen ningún interés en la escuela secundaria. En resumen, no quieren enseñar materias de escuela secundaria en la universidad.
Hace mucho tiempo, antes de Internet y de la posibilidad de múltiples opciones para los estudiantes, las escuelas secundarias realmente no podían cambiar. ¿Cómo podías proporcionar opciones a los estudiantes sin añadir grandes costes y muchos más profesores? Ahora ya no hay ese problema. Podemos hacer un plan de estudios una vez y puede utilizarlo cualquier persona del mundo. Sin embargo, el colegio no puede cambiar porque los gobiernos no entienden en absoluto lo que hay que hacer.
«La escuela en casa arregla uno de los problemas importantes de los colegios: que los colegios y los profesores hacen que los niños se sientan mal consigo mismos»
KINDSEIN: ¿Qué tipo de apoyo necesita alguien que no esté de acuerdo con el sistema educativo y quiera hacer algo para cambiarlo? ¿Dejar la escuela, escribir una queja al director de la escuela,...?

ROGER SCHANK: El director del colegio no puede hacer nada. No pierdas el tiempo. Pide nuevos planes de estudio en línea que tengan el apoyo de la industria y del gobierno. Pide que el dinero se invierta en construir nuevos programas de estudio en áreas específicas. O piensa en inscribir a tus hijos en los programas que yo construyo. Por supuesto, no están en español. Organiza un grupo y tradúcelos.

KINDSEIN: La escuela en casa es un sistema bastante extendido en EE.UU. No tanto en España. ¿Qué opinas del homeschooling?

ROGER SCHANK: Me gusta la idea de la escuela en casa. Pero, al final, siguen enseñando a los niños el mismo plan de estudios y el Estado sigue diciendo en muchos casos qué asignaturas tienen que enseñar. Necesitan nuevos planes de estudios.
La escuela en casa arregla uno de los problemas importantes de los colegios: que los colegios y los profesores hacen que los niños se sientan mal consigo mismos. También apunta a otro asunto-- el tiempo. Los padres que enseñan en casa pueden ir mucho más rápido en el plan de estudios normal, y así pueden enseñar temas mucho más interesantes a su propia manera con el tiempo extra.

KINDSEIN: ¿Para qué sirve la escuela tradicional? ¿Qué se aprende en ella?

ROGER SCHANK: Todo el colegio es una pérdida de tiempo si piensas que su papel es realmente el aprendizaje. La educación más importante ocurre en casa o en el trabajo. La mayoría de lo que se aprende en el colegio se olvida. Lo que sí aprenden los niños en el colegio es cómo tratar con otros niños, con la autoridad, con las normas, etc. Muchas veces, un mal profesor es el que es mezquino o descuidado en su trato con la gente. Esos profesores deberían ser despedidos, porque su papel principal, en mi opinión, es apoyar a los niños.

KINDSEIN: ¿Hay alguna escuela en el mundo donde se pueda ir a "aprender haciendo"?

ROGER SCHANK: Sí. Aprender haciendo se utiliza como método de enseñanza en escuelas de comercio, en el trabajo, en el ejército y en cualquier área en la que esperemos que la gente consiga algo. En la escuela, eso no se intenta realmente. Se espera la memorización de los hechos aleatorios que las autoridades consideran importantes. Como no hay que hacer nada, ¿por qué enseñar así? El tema clave es el cambio en el plan de estudios, para que el examen principal sea de rendimiento, no de competencia.

KINDSEIN: En la actualidad, se habla de que hay muchos profesores desmotivados y muchos que no son vocacionales. En muchas carreras universitarias, las únicas salidas laborales son la enseñanza. ¿No hay mucho desnivel entre la cantidad de alumnos y el número de profesores con ganas de hacer una buena enseñanza?

ROGER SCHANK: Enseñar es un trabajo terrible. No consigue respeto y la escuela no permite a los profesores ser bueno en lo que hacen de ninguna forma real. Necesitamos convertir la enseñanza en supervisión. La supervisión sólo puede hacerse en un plan de estudios en el que los niños están intentando conseguir algo, y realmente quieren hacerlo. Los mentores pueden ayudarles a conseguirlo. La supervisión puede ser muy gratificante, pero el sistema tiene que cambiar radicalmente para que esto ocurra.

KINDSEIN: ¿Algún consejo final para los padres? Puedes darnos alguna buena noticia sobre el futuro de la educación. ¿Hay alguna solución? ¿Hay algo que podamos hacer?

ROGER SCHANK: Ha habido colegios buenos en muchas partes a lo largo de los siglos. El problema es el sistema, no los colegios en particular. Puede haber buenos profesores y buenas experiencias en el colegio, pero son la excepción y no la regla. La buena noticia es Internet. Podemos crear buenas experiencias educativas e inmediatamente permitir a cualquier niño del mundo participar en esas experiencias. Un plan de estudios bien construido una vez puede utilizarse en todos los colegios y hogares del mundo mientras haya mentores en línea para ayudar. ¿Podemos hacerlo? Seguro que sí.

Convence a tu gobierno de que construya un puente menos o un misil menos y tendremos el dinero necesario. El gobierno es el problema, y no porque sea malo sino porque no tiene ni idea y es rehén de intereses muy poderosos que quieren impedir el cambio. Los millonarios hablan de ayudar pero siempre se refieren a enseñar las antiguas asignaturas de alguna forma nueva que mejore las puntuaciones.
El objetivo no son las notas de los exámenes, sino la felicidad. La felicidad proviene de una vida emocionante, que incorpora habilidades laborales, capacidad de razonamiento, capacidades personales, y no incluye fórmulas matemáticas ni obras literarias que consideran sagradas las distintas culturas. Tenemos que enseñar lo que importa hoy en día. Dejemos de convertir a los niños en intelectuales y hagamos que sean ciudadanos de provecho.
KINDSEIN: Gracias, Dr. Schank, y mucha suerte.

jueves, 2 de junio de 2011

enseñar lo que no se sabe


Una de las muchas reacciones adversas que pueden encontrarse los padres que deciden educar a sus hijos fuera de la escuela cuando comunican su decisión a personas que lo desconocen todo sobre esta opción es la consabida: “pero, ¿cómo vais vosotros a enseñar a vuestros hijos todas las asignaturas?”. En primer lugar estas personas no saben que dentro del movimiento “homeschooler” hay muchas tendencias, desde las que aplican un currículo clásico guiado por libros de textos hasta los “unschoolers” más radicales que buscan la libre autorregulación del aprendizaje guiado por la natural curiosidad de la infancia, pasando por aquellas personas que hacen uso de plataformas telemáticas para la auto-educación a distancia. Pero lo que más nos llama a nosotros la atención de esta respuesta airada y sorprendida, es la total confianza en que la educación – como casi todas las cosas importantes de la vida – dependen por completo de la actuación de especialistas. Dejar los asuntos de importancia en manos exclusivas de especialistas, es una de las consignas de los tiempos que corren. En el caso de la educación, esconde una concepción muy concreta del proceso educativo. Es lo que Freire llamó concepción bancaria de la enseñanza. Según este modelo la educación consiste en la transmisión de unos conocimientos que el maestro posee y de los que el alumno carece, como si éste fuera un recipiente vacío y aquel una botella llena. Educar sería por tanto llenar las botellas de los alumnos de conocimiento. El maestro, sobre todo, evaluaría el proceso, comprobando el contenido de las botellas después de su actuación y etiquetándolas debidamente para su posterior salida al mercado laboral, dependiendo de la cantidad de líquido que hayan conseguido guardar en su interior. Frente a esta concepción bancaria, Freire nos recuerda que nadie enseña en verdad nada a nadie, pero que tampoco se aprende en soledad, sino que el aprendizaje nace de la relación de uno con los otros: que siempre se aprende con los demás. Enseñar no es llenar recipientes vacíos sino hacer cosas con los demás y reflexionar con ellos sobre lo que se hace: cuando aprendemos no es que algo entre en nosotros, sino más bien que algo sale de nosotros, que una nueva capacidad se manifiesta.

En este sentido, puede venir a nuestra ayuda la muy curiosa figura del maestro francés Jean-Joseph Jacotot. Este maestro de principios del siglo XIX, hijo de la revolución francesa, realizó un singular descubrimiento que la historia de la pedagogía intenta mantener con toda su fuerza en el olvido: una persona puede enseñar aquello que ignora. No es necesario ser especialista en una materia para conseguir que los educandos la dominen, es más, que la educación esté en manos de especialistas, de sabios, es contraproducente, porque contribuye a forjar ignorantes y a sumir a las personas en la dependencia. Los niños y las niñas se valen de su propia inteligencia sin necesidad de las explicaciones de un maestro para realizar el más difícil de los aprendizajes, el de la lengua materna. “Ellos oyen y retienen, imitan y repiten, se equivocan y se corrigen, tienen éxito por suerte y vuelven a empezar por método, y, a una edad demasiado temprana para que los explicadores puedan empezar sus instrucciones, son prácticamente todos –sea cual sea su sexo, su condición social y el color de su piel– capaces de comprender y hablar la lengua de sus padres”. Inmediatamente después se presupone ignorantes a los niños y se les explican los conocimientos y se verifica su aprendizaje como si ellos no supieran realizar ya dichas tareas. El maestro explicador, el maestro sabio, es el que precisa de ignorantes a los que enseñar y no al revés. Si una inteligencia se impone a otra inteligencia establece y perpetúa una jerarquía. El maestro debe alimentar la voluntad de aprender, partiendo de la revolucionaria idea de la igualdad de las inteligencias: todo el mundo puede comprenderlo todo, todo conocimiento humano es accesible a los humanos. La igualdad no es una meta, si no un punto de partida, la meta de la educación es la autonomía, la emancipación. Sin embargo todo el sistema educativo, a pesar de sus buenas intenciones, está diseñado para perpetuar las jerarquías y promocionar la ignorancia: es la escuela la que genera el fracaso escolar. De esta forma dice Jacotot, un padre analfabeto puede enseñar a sus hijos a leer, debe sólo preguntar (y probablemente ser conducido él mismo por el proceso a aprender) Jacotot consigió que sus alumnos holandeses aprendieran el francés sin conocer él la lengua que ellos hablaban y sin dar una sola explicación, sólo plantándoles frente al problema y alimentando su voluntad de aprendizaje. Por nuestra parte, constatamos también hace ya unos años, gracias al azar, que ignorando casi por completo el latín, materia que nos vimos obligados a “enseñar” a un grupo de 4º de la ESO, nuestros alumnos nos aventajaban en unas pocas semanas – a excepción de aquellas personas a las que no conseguimos alimentar la voluntad de aprenderlo. El maestro se limitaba a preguntar y los alumnos se corregían los unos a los otros aprendiendo juntos y el maestro les iba a la zaga intentando aprender él también.

Por eso las personas que reaccionan como decíamos al principio del texto, sorprendidos de que una madre y un padre puedan acompañar a su hijo en la aventura de la educación, lo que nos recuerdan es que nosotros mismos debemos desescolarizarnos. Desde pequeños la escuela y los maestros explicadores, nos han acostumbrado a que siempre hay alguien que sabe y a hacernos dependientes de esos expertos. Son otros los que toman las decisiones y otros los que aportan las soluciones, nos han recluido en una permanente minoría de edad: debemos aprender a retomar las riendas de nuestras vidas y a no negarle a nuestros hijos nuestra confianza en su inteligencia y su dignidad, para que nunca, nunca, sean tratados por nadie como menores de edad.

Fernando Orozco Jabato

lunes, 26 de julio de 2010

Desintoxicarse

Esta palabra parece que no cuadra en un blog sobre educación en casa. Y sin embargo, está perfectamente encuadrada.
La sociedad nos ha convencido qué a tal edad es "obligatorio" haber llegado a cierto nivel de conocimiento. Cuando llegamos al homeschooling, pretendemos conseguir lo que la sociedad impone.


Las familias que llegan a la escuela en casa, después de tener una mala experiencia en la escuela presencial, pretenden que sus hijos lleven el mismo ritmo que llevaban antes de la desescolarización. Y se ven en muchisimas ocasiones forzando a sus hijos para que cumplan con un calendario escolar, aunque la experiencia le haya demostrado que no funciona para su hijo.
En estos casos se da un proceso de desintoxicación que puede durar algunas veces más de dos años. Me han llegado a consultar madres que pasan de un extremo a otro. Desde no pedirles nada, hasta exigirles lo mismo que le exigían en la escuela. Ante esto, los niños se desconcentran. No saben a qué atenerse. Si el niño además ha sido ridiculizado por sus profesores, ya sea por moverse en clase o por no aprender a la velocidad que el profesor quiere, necesitará su propio proceso de desintoxicación. Esto, para comprender que el aprendizaje es divertido. Y qué los sabios más sabios aprenden de sus errores.

Si un niño recien desescolarizado no quiere tener un aprendizaje "formal", y los padres aún no se han "liberado" de la presión escolar, la experiencia de la educación en casa puede ser desalentadora. Pero si ambos, padres y niños, se dan cuenta que los ritmos de aprendizaje son distintos en cada persona, y permiten a la presión social quedarse fuera de casa, la experiencia será enriquecedora.

Por otra parte, están los padres que nunca han escolarizado. Pero temen que sus hijos se queden "atrás" porque en el cole ya les están enseñando ... (sustituye los puntos por la materia que consideres). Así que tratas de conseguir que tu hija tenga ese mismo conocimiento.

En ambos casos, ya sea que desescolarizas o que nunca hayas escolarizado, estamos fijandonos en una información sesgada. Estamos mirando los resultados "positivos" de la escuela, en términos de edad-conocimiento. Y desechando los resultados no tan positivos, como el fracaso escolar. Pero por sobre todo, estamos demostrando nuestra inseguridad, y la poca confianza que tenemos en los niños. Por definición los niños quieren aprender y necesitan aprender. Si los incluimos en nuestra vida diaria aprenderán sin esfuerzo todas las habilidades que necesitan. Ya sea la lectura, la escritura, o el conocimiento del medio.

Para que un niño no aprenda, necesitariamos encerrarle y privarle de toda estimulación. Y eso no es precisamente lo que hacemos cuando educamos en casa. Nuestros hijos nos acompañan a todas partes porque no les queda más remedio. Al supermercado, al ayuntamiento, a la playa, al campo a plantar habichuelas, etc. Si aprovechamos, la vida es un aula escepcional para aprender.