El verbo leer no tolera el imperativo. Es una aversión que comparte con algunos otros verbos: "amar"... "soñar"...
Claro que se puede intentar. Se podría decir por ejemplo: "¡ámame!" "¡sueña!" "¡lee!" "¡lee!"
Así empieza el libro " Como una novela" de Daniel Pennac
Otro de esos verbos que tampoco tolera el imperativo es aprender: "¡APRENDE!"
(Margaret Mead)
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sábado, 19 de mayo de 2012
leer
sábado, 17 de marzo de 2012
Ivan Illich, acercamiento a su obra en Jerez de la Frontera
En el Ateneo Libertario Eliseo Reclús, de Jerez de La Frontera (Cádiz), se presentará el próximo día 22 de marzo el libro reeditado por la Editorial Brulot La Sociedad Desescolarizada, de Ivan Illich. La presentación correrá a cargo de Pedro García Olivo, prologuista del mismo, y tendrá lugar en la Calle Gaspar Fernández, 1, a las 20:00 horas.Sobre La Sociedad Desescolarizada:
En un tiempo en que la Escuela se universaliza sobre el cadáver de las distintas modalidades educativas no-occidentales, en que reduce a la mínima expresión las restantes instancias de transmisión cultural, con las que de algún modo competía, en que se sabe sin enemigo, sin paliativo, sin contrarresto, ídolo sin crepúsculo, autoridad incuestionable, la figura de Iván Illich cobra una importancia inusitada.
Así como contamos con una robusta tradición pedagógica, un amplio abanico de experiencias reparadoras de la escolarización, (…] así como son miles los autores que han pensado para la Escuela, viendo el modo de “mejorarla”, “reformarla”, “modernizarla”, “actualizarla”,… apenas podemos citar a unos cuantos teóricos “disidentes”, entregados a la crítica “radical” de la institución de enseñanza, en la línea de lo que se ha titulado “anti-pedagogía” o “desescolarización”.
Sobre Ivan Illich: (Viena, 1926 – Bremen, 2002).
Pensador y ensayista Mexicano de origen Austriaco. Persona polifacética y autor de una serie de 45 críticas a las instituciones clave del progreso en la cultura moderna. Se ocupó en formular profundas críticas a la educación escolar, la medicina profesional y de patente, el trabajo ajeno y no creador, y el consumo voraz de energía en las sociedades desarrolladas. Entre 1932 y 1946 estudió y se graduó con los más altos honores en teología y filosofía en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y en lugar de aceptar el ofrecimiento de trabajo como diplomático del Vaticano, prefirió trabajar como párroco asistente en Nueva York. En 1956 se trasladó a Puerto Rico para ocupar el cargo de vicerrector de la Universidad de Ponce (de filiación católica), y, tras permanecer en la isla antillana por espacio de cuatro años, se consagró a la redacción y difusión de sus radicales ideas pedagógicas por todo el ámbito hispanoamericano.
Entre sus obras más influyentes en los estudios pedagógicos del último tercio del siglo XX, figuran algunos títulos tan notables como La escuela, esa vieja y gorda vaca sagrada (1968), Una sociedad sin escuela (1971), Herramientas para la convivencialidad(1973), Energía y equidad (1973), Némesis médica: la expropiación de la salud (1975), Educación sin escuelas (1975), La sociedad desescolarizada (1978), La escuela y la represión de nuestros hijos (1979) -escrita en colaboración con Hildegard Lüning-, Shadow-work (1981), Producir (1982), Ecofilosofías (1984), En América Latina, ¿para qué sirve la escuela? (1985), La educación (1986) -escrita en colaboración con Paulo Freire-, y H2O y las aguas del olvido (1989).
La tesis fundamental que alienta todas estas obras afirma que ninguna de las instituciones tradicionales de la sociedad industrial se adecua a las necesidades reales del mundo actual, por lo que es necesaria una revisión de todas ellas, empezando por la que Iván Illich considera como la más perniciosa: la escuela. Según él la educación pedagógica sostenida institucionalmente por la escuela tradicional se ha convertido en una mercancía carente de valores éticos, concebida únicamente como un hábil instrumento para la formación de escolares utilitaristas y competitivos.
Sobre Pedro García Olivo:
(Cartagena 1961) nace en la pedanía de Fuente-Álamo, en el seno de una familia de clase baja. Se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Murcia, donde cursó también estudios de Filosofía.
Residió en la Hungría tardo-socialista de fines de los 80, donde fue acogido como investigador-huésped por la Universidad de Budapest. Antes de eso, aprobó una oposición y ejerció no demasiados años como profesor agregado de bachillerato. Fueron los días de las denuncias, de los expedientes, etc. Días de una práctica deliberada de la insubordinación docente.
Abandonó la Enseñanza y durante siete años se dedicó al pastoreo, viviendo de la explotación de un pequeño rebaño de cabras en una aldea de montaña del interior valenciano.
Por razones de pobreza atenazante, solicitó en el estío del 2001 el reingreso de excedencia, y da en la actualidad clases de Ciencias Sociales y Geografía en la SES de Alpuente.
Confiesa padecer esa circunstancia como una contradicción intolerable: “Me alivia pensar que, como ayer, estoy sólo de paso por la educación; y que este baño de infamia acabará pronto. Pero no estoy tan seguro…”
A raíz de la primera edición de El irresponsable, y en parte debido a la polémica suscitada por sus planteamientos anti-escolares, que afectan también a las experiencias pedagógicas ‘alternativas’ interviene como conferenciante en Universidades del Estado español y Latinoamérica, y en diferentes Ateneos, Bibliotecas sociales…
Para contribuir a la difusión de las literaturas enemigas, proyectó una editorial no-económica, que distribuirá de forma gratuita sus realizaciones: “Los Discursos Peligrosos Editorial”.
www.pedrogarciaolivoliteratura.com
Fuente: Ateneo Libertario Eliseo Reclus
www.ateneolibertarioeliseoreclus.blogspot.com
lunes, 23 de enero de 2012
Presentación de la reedición de LA SOCIEDAD DESESCOLARIZADA
lunes, 19 de diciembre de 2011
Reedición de "LA SOCIEDAD DESESCOLARIZADA"
La editorial Brulot acaba de reeditar el texto de Ivan Illich ‘La sociedad desescolarizada‘, con prólogo de Pedro García Olivo.[...]
En un tiempo en que la Escuela se universaliza sobre el cadáver de las distintas modalidades educativas no-occidentales, en que reduce a la mínima expresión las restantes instancias de transmisión cultural, con las que de algún modo competía, en que se sabe sin enemigo, sin paliativo, sin contrarresto, ídolo sin crepúsculo, autoridad incuestionable, la figura de Iván Illich cobra una importancia inusitada.
Así como contamos con una robusta tradición pedagógica, un amplio abanico de experiencias reparadoras de la escolarización, que se despliega desde las Escuelas Nuevas de la primera hora (vinculadas al reformismo originario de Pestalozzi, Dewey, Montessori, Decroly, Ferrière...) hasta las Escuelas Libres de hoy mismo (con Summerhill en Gran Bretaña, Paideia en España y Pesta en Ecuador como proyectos señeros), pasando por el “progresismo” de las Escuelas Activas (Freinet, bajo la pancarta), de la llamada “Pedagogía Institucional” (Oury, Vásquez, Lobrot) y de las propuestas “no-directivas” (Rogers), etc.; así como son miles los autores que han pensado para la Escuela, viendo el modo de “mejorarla”, “reformarla”, “modernizarla”, “actualizarla”,... apenas podemos citar a unos cuantos teóricos “disidentes”, entregados a la crítica “radical” de la institución de enseñanza, en la línea de lo que se ha titulado “anti-pedagogía” o “desescolarización”.
[...]
viernes, 9 de diciembre de 2011
Esta tarde charla de Pedro García Olivo.
Este viernes me voy a Castellón a oir a Pedro García Olivo, alimento para mantener el equilibrio neuronal. Imprescindible, para quien lo soporte.
para unos es muy radical, otros lo idolatran, otros no lo soportan, pero yo, gracias a las palabras de este "loco" he recuperado mi "ORGULLO INFANTIL"

El Casal Popular de Castellón se complace de invitar-te a la charla de Pedro García Olivo: "Saber para Dominar versus Saber para Resistir": la escuela contra la calle, la comunidad, el clan, la tribu, los márgenes.
Pedro García Olivo es autor de libros como El enigma de la docilidad, La bala y la escuela (los dos en Virus Editorial), o El irresponsable, textos con un fuerte contenido crítico con los actuales modelos de educación reglada.
Más info: www.pedrogarciaolivoliteratura.com
Viernes 9 de diciembre. 19.30h. Lugar: Casal Popular de Castelló
para unos es muy radical, otros lo idolatran, otros no lo soportan, pero yo, gracias a las palabras de este "loco" he recuperado mi "ORGULLO INFANTIL"

El Casal Popular de Castellón se complace de invitar-te a la charla de Pedro García Olivo: "Saber para Dominar versus Saber para Resistir": la escuela contra la calle, la comunidad, el clan, la tribu, los márgenes.
Pedro García Olivo es autor de libros como El enigma de la docilidad, La bala y la escuela (los dos en Virus Editorial), o El irresponsable, textos con un fuerte contenido crítico con los actuales modelos de educación reglada.
Más info: www.pedrogarciaolivoliteratura.com
Viernes 9 de diciembre. 19.30h. Lugar: Casal Popular de Castelló
miércoles, 19 de octubre de 2011
Educación obligatoria. Prisioneros a tiempo parcial
Educación obligatoria. Prisioneros a tiempo parcial http://www.pedrogarciaolivoliteratura.com/prisioneros.htm
1)
“Para educar, es preciso encerrar”: he aquí la justificación más zafia de la Escuela y uno de los dogmas fundacionales de la Pedagogía. Legitimado el encierro, los pedagogos podían definir su tarea: “amueblarlo”, “amenizarlo”, hasta “camuflarlo”...
Pero la falsía es evidente: entre “educación” y “escolarización” hay una relación compleja y una asimetría irreparable, que desautoriza toda pretensión de identificación. No, no se encierra para educar. Se encierra para otras cosas y se educa de muchos otros modos.
La educación pasa, ocurre, acontece. Ni siquiera es “deconstruíble”, cabría sostener en jerga de Derrida. Así como no podemos “desmontar” la Justicia, y sí el Derecho, se nos escapa la Educación pero no la Escuela. La Educación está siempre y en todas partes. Ya se la conceptúe como “moralización de las costumbres”, como “socialización”, como “transmisión cultural” o como “proceso de subjetivización”, la Educación no cesa y nunca falta. Y tenemos “educadores naturales”, como los padres; “educadores electivos”, como esos amigos que estimamos y escuchamos con especial atención; “educadores fortuitos”, como aquellas personas con las que chocamos y nos marcan duraderamente,... Y se ha conocido la “educación comunitaria”, como la tradicional gitana, como la que distinguía a las comunidades indígenas sudamericanas, como la que fructificó, antes de la llegada de los occidentales, en África Negra... Y existe la “auto-educación”, que opera a cada rato, cada vez que miramos, escuchamos, leemos... sin directores. En este vasto campo, dándose la Educación, no aparece la Escuela...
2)
Hay, además, otro tipo de educador, otra figura educativa, una figura entre muchas y un tipo entre tantos: el “profesor”...
¿Qué es un profesor? Es verdad que se trata de un “educador”. Pero concurre una circunstancia que lo particulariza y que lo desvela, ostenta un rango exclusivo... Nos encontramos ante un educador mercenario.
“Mercenario” en la doble acepción del término, política y económica. En lo político, se halla inscrito en la cadena de la autoridad, aparece tal un eslabón en el engranaje del despotismo. Su lema, en palabras de Julio Cortázar, sería este: “mandar para obedecer, obedecer para mandar”. En lo económico, porque, como recordó Steiner, proclama consagrarse a la Causa Buena, a la Causa Noble, a la Causa Justa de la Humanidad y, a continuación, pasa factura.
El “educador mercenario”, agente meretricio, se “desata” en la Escuela. Trabaja, pues, para la escolarización, en y por el “confinamiento educativo”.
3)
La Escuela (pública, moderna) surge en el siglo XIX para resolver un problema de orden público, para amoldar el material humano a las exigencias de la producción (la fábrica) y de la política (la democracia). Reforma moral de la población, tendente a forjar “buenos obreros” y “buenos ciudadanos”: ese fue su objeto. A partir de entonces, se abre una fisura descomunal, un hiato mayúsculo, en la historia de la transmisión del saber y de los procedimientos socializadores: se decreta la reclusión forzosa de la niñez y de la juventud, su confinamiento “educativo”. Desde esa hora y hasta hoy mismo, el “estudiante” se define como un prisionero a tiempo parcial.
Pero a la infancia no se la enclaustró, sin más, para “educarla”. Se la encerró y se la encierra para otras cosas...
La Escuela “sirve” para combatir y neutralizar las restantes esferas de transmisión cultural, las vías alternativas de socialización de los saberes, como apuntó A. Querrien -esferas y vías menos permeables a los proyectos político-ideológicos de la institucionalidad, a las proclividades adoctrinadoras del Estado. Como anti-calle, y para un mayor control de la subjetividad, la Escuela aspira a la hegemonía educativa.
La Escuela secuestra también para conferir a la “actuación pedagógica sobre la conciencia” la duración y la intensidad que requiere a fin de constituir hábitos y estructuras de carácter asimilados, y así lo denunció Bourdieu.
Y vale la Escuela, añadió Donzelot, para que la población “interiorice” la preeminencia del Estado, organización que impone el rapto temporal de la juventud y fuerza a los padres a cooperar en tal captura y en tal retención.
He aquí los propósitos prioritarios de la encarcelación intermitente...
4)
Todas las escuelas conocidas y concebibles aceptan este horror del encierro, esta miseria de la asistencia obligada. Da igual que se prediquen “cristianas” o “libertarias”...
Las consecuencias sobre la psicología infantil de esa consentida clausura nunca serán analizadas con rigor desde los ámbitos académicos, pues manda la legitimación de la Escuela y para ella trabajan nuestros psicólogos, nuestros psiquiatras y nuestros pedagogos.
“Apuntes de la casa muerta”, de Dostoievsky, obra que en ocasiones se tituló asimismo “El sepulcro de los vivos”, arroja perspectivas más esclarecedoras a propósito de las formas de mentalidad colectiva y del haz de posiciones individuales de subjetividad que engendra todo dispositivo de encierro y toda ingeniería carcelaria. Un ejemplo: los daños, sobre la sensibilidad y sobre el comportamiento, de la privación de soledad, de la imposibilidad de estar a solas, centrado en uno, a salvo de la mirada ajena y de las pesquisas de los otros, privación que se daba en los presidios de Siberia lo mismo que se da en nuestros centros “educativos”.
5)
No es fácil hacer el mal a sabiendas. No es sencillo mantener prácticamente “inmovilizados”, o “movilizados” bajo coacción, a un hatajillo de niños-reclusos; hablarles de lo que muy a menudo no les interesa; obligarlos a callar y luego obligarlos a hablar; evaluar su “escucha”, su “memoria”, sus “destrezas”; insultarlos desde la impunidad (“insuficiente”, “muy deficiente”, “suficiente”), etc., y regresar después a casa con la conciencia tranquila, el corazón intacto, la vida en paz... Se requería una disciplina que administrara el auto-engaño profesoral; que inoculara, a cada docente, esa dosis de “mentira vital” sin la cual, como apuntó Nietzsche, ningún ser humano puede soportar su jornada. Y apareció la Pedagogía, para persuadir al profesor de que laboraba en pos de la Causa Suprema del género humano, de que contribuía sustantivamente a la mejora de la sociedad, de que ejercía tal un vector de Progreso. Apareció, asimismo, para “readaptar” la máquina escolar a las distintas etapas, económicas y políticas, del Capitalismo; para “reformar” coyunturalmente los métodos, para optimizar las labores “reproductivas” de la Institución.
Toda pedagogía se definió, desde entonces, por este lado, como un “artificio para domar”, que diría Ferrer Guardia, y, por aquel, como “la bella mentirosa”, título de una película francesa. Justificaba el encierro domesticador y lo modernizaba.
Pedro García Olivo
http://www.pedrogarciaolivoliteratura.com/
1)
“Para educar, es preciso encerrar”: he aquí la justificación más zafia de la Escuela y uno de los dogmas fundacionales de la Pedagogía. Legitimado el encierro, los pedagogos podían definir su tarea: “amueblarlo”, “amenizarlo”, hasta “camuflarlo”...
Pero la falsía es evidente: entre “educación” y “escolarización” hay una relación compleja y una asimetría irreparable, que desautoriza toda pretensión de identificación. No, no se encierra para educar. Se encierra para otras cosas y se educa de muchos otros modos.
La educación pasa, ocurre, acontece. Ni siquiera es “deconstruíble”, cabría sostener en jerga de Derrida. Así como no podemos “desmontar” la Justicia, y sí el Derecho, se nos escapa la Educación pero no la Escuela. La Educación está siempre y en todas partes. Ya se la conceptúe como “moralización de las costumbres”, como “socialización”, como “transmisión cultural” o como “proceso de subjetivización”, la Educación no cesa y nunca falta. Y tenemos “educadores naturales”, como los padres; “educadores electivos”, como esos amigos que estimamos y escuchamos con especial atención; “educadores fortuitos”, como aquellas personas con las que chocamos y nos marcan duraderamente,... Y se ha conocido la “educación comunitaria”, como la tradicional gitana, como la que distinguía a las comunidades indígenas sudamericanas, como la que fructificó, antes de la llegada de los occidentales, en África Negra... Y existe la “auto-educación”, que opera a cada rato, cada vez que miramos, escuchamos, leemos... sin directores. En este vasto campo, dándose la Educación, no aparece la Escuela...
2)
Hay, además, otro tipo de educador, otra figura educativa, una figura entre muchas y un tipo entre tantos: el “profesor”...
¿Qué es un profesor? Es verdad que se trata de un “educador”. Pero concurre una circunstancia que lo particulariza y que lo desvela, ostenta un rango exclusivo... Nos encontramos ante un educador mercenario.
“Mercenario” en la doble acepción del término, política y económica. En lo político, se halla inscrito en la cadena de la autoridad, aparece tal un eslabón en el engranaje del despotismo. Su lema, en palabras de Julio Cortázar, sería este: “mandar para obedecer, obedecer para mandar”. En lo económico, porque, como recordó Steiner, proclama consagrarse a la Causa Buena, a la Causa Noble, a la Causa Justa de la Humanidad y, a continuación, pasa factura.
El “educador mercenario”, agente meretricio, se “desata” en la Escuela. Trabaja, pues, para la escolarización, en y por el “confinamiento educativo”.
3)
La Escuela (pública, moderna) surge en el siglo XIX para resolver un problema de orden público, para amoldar el material humano a las exigencias de la producción (la fábrica) y de la política (la democracia). Reforma moral de la población, tendente a forjar “buenos obreros” y “buenos ciudadanos”: ese fue su objeto. A partir de entonces, se abre una fisura descomunal, un hiato mayúsculo, en la historia de la transmisión del saber y de los procedimientos socializadores: se decreta la reclusión forzosa de la niñez y de la juventud, su confinamiento “educativo”. Desde esa hora y hasta hoy mismo, el “estudiante” se define como un prisionero a tiempo parcial.
Pero a la infancia no se la enclaustró, sin más, para “educarla”. Se la encerró y se la encierra para otras cosas...
La Escuela “sirve” para combatir y neutralizar las restantes esferas de transmisión cultural, las vías alternativas de socialización de los saberes, como apuntó A. Querrien -esferas y vías menos permeables a los proyectos político-ideológicos de la institucionalidad, a las proclividades adoctrinadoras del Estado. Como anti-calle, y para un mayor control de la subjetividad, la Escuela aspira a la hegemonía educativa.
La Escuela secuestra también para conferir a la “actuación pedagógica sobre la conciencia” la duración y la intensidad que requiere a fin de constituir hábitos y estructuras de carácter asimilados, y así lo denunció Bourdieu.
Y vale la Escuela, añadió Donzelot, para que la población “interiorice” la preeminencia del Estado, organización que impone el rapto temporal de la juventud y fuerza a los padres a cooperar en tal captura y en tal retención.
He aquí los propósitos prioritarios de la encarcelación intermitente...
4)
Todas las escuelas conocidas y concebibles aceptan este horror del encierro, esta miseria de la asistencia obligada. Da igual que se prediquen “cristianas” o “libertarias”...
Las consecuencias sobre la psicología infantil de esa consentida clausura nunca serán analizadas con rigor desde los ámbitos académicos, pues manda la legitimación de la Escuela y para ella trabajan nuestros psicólogos, nuestros psiquiatras y nuestros pedagogos.
“Apuntes de la casa muerta”, de Dostoievsky, obra que en ocasiones se tituló asimismo “El sepulcro de los vivos”, arroja perspectivas más esclarecedoras a propósito de las formas de mentalidad colectiva y del haz de posiciones individuales de subjetividad que engendra todo dispositivo de encierro y toda ingeniería carcelaria. Un ejemplo: los daños, sobre la sensibilidad y sobre el comportamiento, de la privación de soledad, de la imposibilidad de estar a solas, centrado en uno, a salvo de la mirada ajena y de las pesquisas de los otros, privación que se daba en los presidios de Siberia lo mismo que se da en nuestros centros “educativos”.
5)
No es fácil hacer el mal a sabiendas. No es sencillo mantener prácticamente “inmovilizados”, o “movilizados” bajo coacción, a un hatajillo de niños-reclusos; hablarles de lo que muy a menudo no les interesa; obligarlos a callar y luego obligarlos a hablar; evaluar su “escucha”, su “memoria”, sus “destrezas”; insultarlos desde la impunidad (“insuficiente”, “muy deficiente”, “suficiente”), etc., y regresar después a casa con la conciencia tranquila, el corazón intacto, la vida en paz... Se requería una disciplina que administrara el auto-engaño profesoral; que inoculara, a cada docente, esa dosis de “mentira vital” sin la cual, como apuntó Nietzsche, ningún ser humano puede soportar su jornada. Y apareció la Pedagogía, para persuadir al profesor de que laboraba en pos de la Causa Suprema del género humano, de que contribuía sustantivamente a la mejora de la sociedad, de que ejercía tal un vector de Progreso. Apareció, asimismo, para “readaptar” la máquina escolar a las distintas etapas, económicas y políticas, del Capitalismo; para “reformar” coyunturalmente los métodos, para optimizar las labores “reproductivas” de la Institución.
Toda pedagogía se definió, desde entonces, por este lado, como un “artificio para domar”, que diría Ferrer Guardia, y, por aquel, como “la bella mentirosa”, título de una película francesa. Justificaba el encierro domesticador y lo modernizaba.
Pedro García Olivo
http://www.pedrogarciaolivoliteratura.com/
lunes, 12 de septiembre de 2011
Un libro en la mochila
Hoy es el primer día de cole para miles de niños en este país. Casi todos ellos irán con la mochila llena de libros, los libros con los que trabajarán durante todo el curso.
Nosotros, los adultos, muchas veces nos hacemos buenos propósitos precisamente por estas fechas, reminiscencias de nuestra época escolar, en la que, este mes, significaba mucho más que el inicio del año natural…
Pues bien, quiero sugeriros un nuevo propósito y para ello deseo poner un libro en vuestra mochila: Aprender a educar (sin gritos, amenazas, ni castigos) de Naomi Aldort.
Creo que este libro debería ser de lectura obligada para todos los padres y educadores.
Nos recuerda que las palabras que elegimos tienen el poder de sanar o herir, de crear distancia o fomentar la proximidad, de ignorar sentimientos o de abrir el corazón,…
Demasiadas veces negamos los sentimientos de nuestros niños sin darnos ni cuenta y, muchas veces con la mejor intención. ¿Nos hemos parado a pensar porqué nos molesta tanto que un niño llore o este enfadado? ¿Cómo nos sentiríamos si ante nuestra frustración, tristeza o enfado, un ser querido negara tal sentimiento, le restara importancia y pretendiera distraernos con algo agradable en lugar de escucharnos y comprendernos?
Cuando negamos sentimientos de un niño (Anda, no llores, que no ha sido nada…), nunca resolvemos nada, más bien acrecentamos las emociones dolorosas porque el niño se ve obligado a defender su historia. Para ellos (y para todos en general) es muy importante que validemos sus sentimientos; esta validación no es un método para controlar o cambiar el curso del comportamiento del niño. Al contrario, la validación y la escucha focalizada, son nuestra manera de dejar al niño expresarse; es nuestra manera de ofrecer amor y amistad. El resultado de la validación es que el niño se siente seguro con sus sentimientos y expresándose plenamente.
No obstante, la autora, es consciente que muchas veces, ante determinadas acciones de los niños, se nos abre una ventana en nuestra mente y actuamos de cierta forma que hace que más tarde nos arrepintamos.
Para evitarlo, nos propone la formula A.P.E.G.O:
A – Aislarse del comportamiento y emociones del niño hablando en silencio con uno mismo; es decir, expresar todo lo que nos provoca esa acción en nuestra mente, sin decir ni una palabra en voz alta (esto lleva menos de un minuto)
P – Prestar atención al niño
E – Escuchar lo que el niño dice. Es importante establecer contacto visual y formular pregutnas que den la oportunidad de hablar o, si el niño todavía no se expresa verbalmente, que le den a entender que le comprendemos.
G – Garantizar la validación de los sentimientos y necesidades sin dramatizar ni añadir nuestra propia percepción.
O – Otorgar poder al niño para que resuelva su propio disgusto apartándose de su camino y confiando en él; sin ponerse nervioso ni apresurarse por resolver la situación.
En fin, esto tan solo es un aperitivo…
El libro está escrito de una forma amena y directa, con muchos ejemplos que hacen que todo lo que explica sea mucho más fácil de comprender.
Deseo que os guste tanto como a mi
Nosotros, los adultos, muchas veces nos hacemos buenos propósitos precisamente por estas fechas, reminiscencias de nuestra época escolar, en la que, este mes, significaba mucho más que el inicio del año natural…
Pues bien, quiero sugeriros un nuevo propósito y para ello deseo poner un libro en vuestra mochila: Aprender a educar (sin gritos, amenazas, ni castigos) de Naomi Aldort.
Creo que este libro debería ser de lectura obligada para todos los padres y educadores.
Nos recuerda que las palabras que elegimos tienen el poder de sanar o herir, de crear distancia o fomentar la proximidad, de ignorar sentimientos o de abrir el corazón,…Demasiadas veces negamos los sentimientos de nuestros niños sin darnos ni cuenta y, muchas veces con la mejor intención. ¿Nos hemos parado a pensar porqué nos molesta tanto que un niño llore o este enfadado? ¿Cómo nos sentiríamos si ante nuestra frustración, tristeza o enfado, un ser querido negara tal sentimiento, le restara importancia y pretendiera distraernos con algo agradable en lugar de escucharnos y comprendernos?
Cuando negamos sentimientos de un niño (Anda, no llores, que no ha sido nada…), nunca resolvemos nada, más bien acrecentamos las emociones dolorosas porque el niño se ve obligado a defender su historia. Para ellos (y para todos en general) es muy importante que validemos sus sentimientos; esta validación no es un método para controlar o cambiar el curso del comportamiento del niño. Al contrario, la validación y la escucha focalizada, son nuestra manera de dejar al niño expresarse; es nuestra manera de ofrecer amor y amistad. El resultado de la validación es que el niño se siente seguro con sus sentimientos y expresándose plenamente.
No obstante, la autora, es consciente que muchas veces, ante determinadas acciones de los niños, se nos abre una ventana en nuestra mente y actuamos de cierta forma que hace que más tarde nos arrepintamos.
Para evitarlo, nos propone la formula A.P.E.G.O:
A – Aislarse del comportamiento y emociones del niño hablando en silencio con uno mismo; es decir, expresar todo lo que nos provoca esa acción en nuestra mente, sin decir ni una palabra en voz alta (esto lleva menos de un minuto)
P – Prestar atención al niño
E – Escuchar lo que el niño dice. Es importante establecer contacto visual y formular pregutnas que den la oportunidad de hablar o, si el niño todavía no se expresa verbalmente, que le den a entender que le comprendemos.
G – Garantizar la validación de los sentimientos y necesidades sin dramatizar ni añadir nuestra propia percepción.
O – Otorgar poder al niño para que resuelva su propio disgusto apartándose de su camino y confiando en él; sin ponerse nervioso ni apresurarse por resolver la situación.
En fin, esto tan solo es un aperitivo…
El libro está escrito de una forma amena y directa, con muchos ejemplos que hacen que todo lo que explica sea mucho más fácil de comprender.
Deseo que os guste tanto como a mi
domingo, 10 de julio de 2011
Leer con niños
[desconozco la fuente de esta imagen]
Uno de las mejores cosas que pueden hacer los padres por sus hijos es haberles leído mucho cuando son pequeños. Desde que nuestro hijo mayor tenía unos dos o tres años le hemos leído casi todos los días. Por supuesto ha habido temporadas en que esto no ha sido posible, bien por circunstancias externas o por falta de ganas de unos u otros. Pero en general no han faltado los libros en casa.
La educadora británica Charlotte Mason, cuya filosofía resulta muy atrayente en bastantes aspectos, habla de los libros vivos o living books, que en palabras de Silvia son libros con los que se establece una conexión emocional ya que un libro de texto es una colección anodina y aleatoria, el niño no puede elegir, y es información de segunda mano, diferente a una biografía o novela narrada por alguien que vivió lo escrito, o que conoce y siente pasión por lo que nos cuenta. Charlotte Mason nos anima a leer para aprender, y ella no usaba casi libros de texto, cuando los libros son tu "curriculum" (no exclusivamente, pero una pieza angular del mismo), no es de extrañar que pensara que debemos cuidar las selecciones y aspirar a lo mejor. De ahí que nos aconseje escoger libros vivos.
Además de escoger este tipo de libros, leerlos en voz alta a los niños que aún no leen o que han comenzado hace no mucho tiene dos ventajas a mi modo de ver.
La primera, que acercamos ciertos libros a los niños, libros que por edad mental están preparados para entender y disfrutar, pero que quizás aún sean pequeños para leer ellos por sí solos al no tener muy desarrollada la habilidad lectora.
La segunda es que nos permite a los padres recuperar libros que leímos en a infancia, o mejor aún, libros que quisimos leer hace años y no pudimos hacerlo hasta ahora.
Y por supuesto, la lectura en voz alta no es exclusiva de la infancia ni de la familia. ¿A quién no le gusta que le lean un buen libro?
miércoles, 20 de octubre de 2010
Últimamente en nuestros blogs...
Agatha Christie, otra homeschooler en Alzar el vuelo.
Educar usando las efemérides en Amigos homeschoolers.
Arzúa Terractiva 2010 en De cangrejos y ermitaños.
Artículos en el Diario Vasco en Mariposas Multicolores.
Los sueños sueños son en La opción de educar en casa.
¿Somos anti-escuela? (XXII edición del carnaval de blogs de homeschooling) en Enseñar a Pescar.
¡¡Feliz lectura!!
miércoles, 4 de agosto de 2010
Zenschooling
Conocí a Tammy Takahashi a través de la red de radical unschoolers. Pero Tammy no es una unschooler.
Vive en California con su marido y sus tres hijos, a los que educa en casa. Cuando se inició en la aventura del homeschooling, buscó información y apoyo en foros de internet, donde una respuesta habitual a las inquietudes de los nuevos era: "daos tiempo para desescolarizaros". Finalmente, se dió cuenta de que el concepto de "desescolarización" era el más importante de todos en el mundo del homeschooling, sobretodo para los que están empezando. De modo que, un día, decidió escribir una especie de guía para padres; la misma que le habría gustado poder leer cuando ella empezaba. Escribió el libro "Deschooling Gently" del que podéis leer un pequeño fragmento en español aquí.
Ahora acaba de publicar un nuevo libro, titulado "Zenschooling" que parte de la siguiente premisa:
El zen es la práctica de elegir la
paz en vez del drama, el equilibrio
envez del dogma, la compasión en vez del juicio. Educar en casa es una experiencia extraordinaria pero puede ser estresante y abrumadora. Pon un poco de zen a tu vida de homeschooler, y usa el poder de la experiencia, con consciencia y aceptación para crear una increíble vida homeschooler. Saca lo mejor de tus hijos y de ti mismo con zenschooling.
miércoles, 16 de junio de 2010
"Educación y libertad: una defensa del homeschooling como máxima expresión de la libertad educativa"
Educación y libertad es un libro divulgativo dirigido a todo tipo de públicos. Se parte de la tesis de que los adultos debemos escuchar a los niños y de que debemos darles libertad para decidir sobre su propia educación.Tras analizar brevemente la historia del sistema escolar, sus sorprendentes objetivos y sus, en ocasiones, terribles consecuencias, se concluye que la educación en casa es una opción válida para la mayoría de familias. Los niños no quieren ir al colegio porque no quieren ser separados de sus padres y porque no quieren ser obligados a estudiar determinadas materias a determinadas horas y a determinado ritmo.
Esta es la web oficial de libro: http://homeschooling.tarkuskids.com/educacion-y-libertad. Desde aquí podéis ver:
- el índice
- las reseñas en los medios de comunicación
- el capítulo titulado "Pero ¿cómo se hace?" (¡¡completo!!)
- las novedades que vayan surgiendo
Y, aquí, podéis escuchar la entrevista que Antonio Salazar me hizo para su programa La Gaveta de Radio Millenium (Tenerife).
¡¡Espero que os guste!!
(Y os anuncio que mi segundo libro ya está en camino...).
sábado, 21 de noviembre de 2009
Educar en casa día a día, nuevo libro de ALE

Ya está disponible el nuevo libro de ALE, podéis ver información en:
http://www.educacionlibre.org/
Disponemos de ejemplares a precio especial para nuestros socios/as y socios de FANJACC. Para comprar el libro, tenéis las siguientes opciones:
1- por contra reembolso total 19,20 euros, nos tenéis que enviar un mail con vuestros datos de envio.
2- transferencia al nº de ALE de 14 euros , La Caixa 2100 5720 52 0200063453, indicando vuestros datos y enviándome un mail avisando de la transferencia y vuestros datos.
3- por Internet (Paypal) 15 euros, el botón de pago está en la web pag. ppal derecha abajo.
http://www.educacionlibre.org/
Disponemos de ejemplares a precio especial para nuestros socios/as y socios de FANJACC. Para comprar el libro, tenéis las siguientes opciones:
1- por contra reembolso total 19,20 euros, nos tenéis que enviar un mail con vuestros datos de envio.
2- transferencia al nº de ALE de 14 euros , La Caixa 2100 5720 52 0200063453, indicando vuestros datos y enviándome un mail avisando de la transferencia y vuestros datos.
3- por Internet (Paypal) 15 euros, el botón de pago está en la web pag. ppal derecha abajo.
Enviar los mails a: libros@educacionlibre.org
Para el público en general el precio es de 16,90 más gastos de envío, y además de en nuestra web lo podéis adquirir en Ob Stare:
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