"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)
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jueves, 28 de febrero de 2013

Estatuto de Autonomía de Andalucía

Artículo 14. Prohibición de discriminación


Se prohíbe toda discriminación en el ejercicio de los derechos, el cumplimiento de los deberes y la prestación de los servicios contemplados en este Título, particularmente la ejercida por razón de sexo, orígenes étnicos o sociales, lengua, cultura, religión, ideología, características genéticas, nacimiento, patrimonio, discapacidad, edad, orientación sexual o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. La prohibición de discriminación no impedirá acciones positivas en beneficio de sectores, grupos o personas desfavorecidas.



ESTATUTO DE AUTONOMÍA PARA ANDALUCÍA
Ley Orgánica 2/2007, de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía.

miércoles, 16 de enero de 2013

Derechos y obligaciones


Derechos y obligaciones

Hace pocas semanas supimos de la noticia de una nueva sentencia en contra de la educación en casa. En este caso una pareja, ambos profesores de primaria, habían decidido sacar a su hijo de un colegio donde no estaba de acuerdo con la línea pedagógica y educar en casa. El juez que ha elaborado el fallo, en un alarde de equilibrismo lingüístico, ha dejado registrado en la sentencia:

La «potestad» que tienen los padres de dar a sus hijos una formación «integral» no significa que puedan instruirlos «a su libre albedrío», esto es, como les dé la gana. «No pueden atribuirse unos derechos que corresponden a los hijos y no a las padres, como es el derecho a la educación.

Parece más bien un salto dialéctico con doble tirabuzón. Dice textualmente: No pueden atribuirse unos derechos que corresponden a los hijos y no a los padres, como es el derecho a la educación.

Ahí es nada. Porque que un magistrado confunda derecho con obligación es algo peliagudo. Un derecho es la potestad que tiene el individuo para hacer o exigir cuanto la ley o la autoridad establece a su favor. Por ejemplo, tenemos derecho a una sanidad pública (por ahora) lo que significa que puedo exigir ser asistido en ella en caso de enfermedad y la opción para acudir a otras vías privadas o alternativas.

Pero una obligación es, como todo el mundo imagina, una imposición que debe regir sobre la libre voluntad. Es decir que si en vez de tener derecho a la sanidad pública, tuviera la obligación de ser curado en la sanidad pública, implicaría que no puedo elegir no tratarme (tengo la obligación de estar sano) y, que además, he de hacerlo en los centros públicos.

Podéis probar a hacer el mismo experimento con el derecho al voto y convertirlo en obligación.

Así que el niño, según esta sentencia, tiene el derecho a ser educado (no la obligación). Mientras que los padres tenemos la obligación (que no el derecho) de educar a nuestros hijos. Pero una vez que dice esto, y para que encaje con el sentido que quiere darle a la resolución, le da la vuelta en un salto mortal con giro y termina sentenciando que lo que tienen el niño y los padres es la obligación de educarse de acuerdo a las normas del estado. Pero como no queda bonito estatalizar de forma tan vehemente, utiliza la palabra derecho para definir una obligación. Porque si el niño tiene el derecho a ser educado, significa que puede elegir ser educado o no y cómo hacerlo. Y del derecho constitucional a educación no queda más que la sombra en esta sentencia. No sé vosotros pero a mi esto me huele a fascismo.

Monica Felipe-Larraide

 

domingo, 25 de septiembre de 2011

Estoy cansada!

Estoy cansada de dar explicaciones; estoy cansada de recibir ataques, presión y humillación de quien no tolera, no respeta y no escucha pues sólo impone; estoy cansada de tener que justificarme porque me preocupo y ocupo de la educación de mis hijos y, por ello, no quiero llevarlos a la escuela pues no me ofrece lo que quiero para ellos y que considero vital para que puedan adquirir seguridad e independencia en el futuro; estoy cansada de que se mezclen conceptos por ignorancia supina, desde la administración, como absentismo escolar y educación en el hogar y, por ello se nos señale y se nos acuse de maltratadores; estoy cansada de ver tanta mala educación y agresividad en los parques y en la calle; estoy cansada de soportar malas miradas de padres/madres que pasan de sus hijos/as pero que se sienten superiores y normales porque sus hijos/as SI van a la escuela (con comedor y beca incluídos) aunque los tengan desatendidos, en la calle, cuando salen de la escuela y reciban gritos y collejas en sus casas el poco rato que pasan con sus padres/madres; estoy cansada de tanta locura; estoy muy, muy cansada y lo que más quiero es dedicarme a mis hijos pues es por ello que decidí des-escolarizar a los mayores y que no quiero la escuela para los pequeños, pero tengo que dedicar muchas horas a defender mi postura, a justificarme, a dar explicaciones en servicios sociales, a los vecinos/as que te malmiran, cuestionan y atacan, a defender el derecho que tengo de educar a mis hijos; estoy cansada de tener que educar sola a mis cuatro hijos porque sus padres no los han querido ni se ocupan de ellos y de que sea yo la acusada de desampararlos porque no los tengo escolarizados; estoy cansada de no poder dormir porque después de la jornada diaria ejerciendo de madre y maestra, tengo que defender mi dignidad y mis derechos porque otros/as, que disponen de horas libres porque sus hijos/as van a la escuela, extraescolares y al parque, se dedican a incordiarme y hacerme la vida imposible; estoy cansada de la catetez y el hermetismo, de la falta de valores, de la soberbia de muchos/as, de ver las calles y las playas sucias, de la gente que sólo critica, compite, miente y se queja; estoy cansada y lo que más quiero es dedicarme a la educación de mis hijos pues es lo que más me preocupa e importa en estos momentos. Sencillamente estoy cansada y lo expreso porque pienso que no es justo lo que se nos hace a las personas que, con responsabilidad y conciencia, no llevamos a nuestros/as hijos/as a la escuela porque los queremos y queremos lo mejor para ellos/as tratando de no cometer los errores que cometieron con nosotros. Estoy cansada de recibir tantos ataques e insultos porque mis hijos no van a la escuela, como si lo más importante para su futuro fueran los títulos y privo a mis hijos de poder tenerlos, viendo como me están maltratando por ello, personas que no tienen estudios ni educación ¿acaso mis carreras e incluso libros que tengo editados me están salvando del ataque social y presión que estoy recibiendo?¿Aseguran los títulos el bienestar y el que te respeten?¿Respetaran más a mis hijos en un futuro si tienen títulos o también los trataran como a mi?¿Acaso puedo creer en los títulos a estas alturas de mi vida y con todo lo que estoy viendo, soportando y viviendo? Cambiar para mejorar es evolucionar; Repetir y conformarse porque es lo que hay y hay que pasar por el tubo como todos/os es lo más habitual pero no lo más normal pues no permite evolucionar ni mejorar.
Estoy cansada de muchas cosas pero no me cansa, para nada, educar a mis hijos, jugar con ellos, aprender con ellos, quererlos, cuidarlos, protegerlos, reir y cantar con ellos, charlar, preparar comidas y disfrutarlas juntos, descubrir la naturaleza y disfrutar juntos de ella y lo que nos ofrece y enseña a diario,..., en definitiva, vivir y amar la vida junto a mis hijos pues por eso y para eso quise ser madre y tenerlos, desde mi conciencia y libertad.

viernes, 24 de junio de 2011

Homeschooling en España

La educación en casa es una opción educativa aceptada y normalizada en Europa, excepto en Alemania, donde nunca se ha llegado a eliminar una ley del nazismo que lo prohibió, y que además es muy común en Estados Unidos, donde los estudiantes homeschoolers son muy apreciados por las universidades por su formación crítica y su responsabilidad.

En Cataluña ya hay un avance en el reconocimiento del homeschooling aunque no ha sido desarrollado el marco legal completamente, como explica la profesora de derecho Madelen Goiria en su blog “La opción de educar en casa”.

En España puede haber unos 4.000 niños que estudian en sus casas, con diferentes modelos y por diferentes razones, y la asociación que más familias suma es la Asociación para la Libre Educación, que pide desde hace años el reconocimiento de la educación en casa y la posibilidad de que estos niños se puedan presentar a exámenes libres a los 16 años sin sufrir discriminación.
El estudio del profesor Carlos Cabo y los libros publicados por la Asociación para la Libre Educación dan una visión completa de la variedad del movimiento homeschooler en España y de la normalidad en la que estas familias se desarrollan.

El homeschooling es normal

Thomas Edison, Ágata Cristhie, Mozart, Frank Lloyd Wright, Louis Armstromg, Beatrix Potter, Hans Christian Andersen, Alexander Graham Bell y Jane Austen fueron homeschoolers entre otros muchos, algunos durante toda su infancia y otros durante un tiempo.

También lo son muchos personajes conocidos en la actualidad, como Julian Assange, Condolezza Rice, Elijah Wood, los Jonas Brothers, todos de muy diferente orientación ideológica o profesional, y otros muchos quizá menos conocidos para el público español, pero que son la muestra palpable que los niños que son educados en casa pueden desarrollar sus carreras académicas y su personalidad de forma completa.

No olvidemos que, en España, existe un centro oficial de educación en el hogar para niños que residen en otros países, para niños que viven en el circo o para los que ejercen profesiones como cantantes o actores, además de para los deportistas de élite.

En estos casos, la insistencia en que la socialización normal solamente se da en la escuela parece tener poca importancia y, sin duda, la escuela no es el único ambiente en el que crecer con una rica vida social y emocional con personas de todas las edades y amigos con los que jugar y compartir.

Una buena parte de las familias que educan en casa lo hacen, exactamente igual que quienes mandan a sus hijos a un internado, matriculando a sus hijos en escuelas de otros países donde la educación en casa es algo normalizado, para acceder a la titulación convalidable y demostrar que sus niños reciben una educación de calidad y homologable.

Otras prefieren hacerlo directamente sin escolarización a distancia y, en mi opinión y experiencia, ambos métodos son válidos.

viernes, 29 de abril de 2011

Educar en casa: un derecho inalienable

Educar en casa es un derecho. La Constitución garantiza el derecho de los padres de educar a sus hijos en base a sus convicciones morales y/o religiosas, y eso incluye poder educar en casa, independientemente de lo que un juez o tribunal concretos y puntuales pueda opinar en un momento circunstancial (Os recuerdo a todos, queridos lectores, que después de la famosa sentencia del Constitucional de diciembre de 2010 han sido archivados por fiscalía o el juez tres casos de homeschooling distintos, por lo que es evidente que es una opción que se puede considerar legal, si no no la permitiría ningún juez).

Es un derecho al estilo de cómo lo son todos los derechos en el Estado español, que están reconocidos o permitidos (educar en casa entraría en la categoría de permitidos pero aún no reconocidos), pero apenas garantizados. En España ya estamos acostumbrados a que para ejercer nuestros derechos tengamos que luchar mucho, pero no solo para derechos que deseamos ejercer una minoría, como pueda ser el homeschooling, o la adopción por parte de familias monoparentales u homosexuales, que muchas dificultades también encuentran a la hora de hacer prevalecer sus derechos en nuestra sociedad castiza y paleta, la verdad es que para derechos que consideramos tan básicos como la vivienda, el trabajo o la igualdad, por no hablar de la salud, no veas lo que hay que luchar en ocasiones, porque en España no se garantiza nada, ninguno de los derechos más básicos y fundamentales para cualquier ciudadano del planeta están garantizados en nuestro país, pero eso sí, nos creemos que formamos parte del primer mundo. ¿Estamos seguros de ello?
Si nadie duda de que tener trabajo es un derecho, tener una vivienda digna es un derecho, o tener un servicio de salud público es un derecho, independientemente de si el Estado lo garantiza o no, que nadie dude que elegir como educar a un hijo es también un derecho, lo garantice el Estado o no. Es nuestro derecho inalienable como padres, y debemos ejercerlo.



Azucena Caballero