"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos comprometidos puedan ser capaces de cambiar al mundo, de hecho, ha sido lo único que lo ha cambiado."
(Margaret Mead)
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lunes, 15 de septiembre de 2014

Esto no es una escuela

Hemos tenido noticias recientemente de un nuevo proyecto interesante: Esto no es una escuela

Un proyecto de unos padres que nos invitan a un viaje geográfico con ellos y sus bicis plegables, dos remolques y una bebé de dos años, en el que van a recorrer y filmar escuelas donde el aprendizaje es juego, emoción, descubrimiento, placer.

Un viaje por Europa y Estados Unidos de tres meses y un nuevo viaje que ahora inicial por Epaña quieren dar lugar a un documental fruto de una experiencia que quieren compartir con la esperanza de que sirva como acicate para el cambio. Cuando vea la luz, -dicen- lo difundiremos bajo una licencia Copyleft que permitirá verlo, distribuirlo y remezclarlo de forma gratuita. Y para que sea un documental de todas y para todas, costearemos su producción a través de una campaña de financiación colectiva para crear una obra de la mayor calidad posible. Ayúdanos a contar esta historia conmovedora en la que se entretejen las voces de los niños con la infatigable labor cotidiana de las personas que, desde la educación, luchan por un mundo mejor.

Nos animan a dejar un mensaje  y nos muestran su ruta de viaje.

Intentaremos seguirles la pista e iros contando cuando necesiten apoyo.

Gracias familia por la iniciativa!

viernes, 25 de mayo de 2012

Un año después!

Un año después de mi primera entrada en este blog y también en el mundo virtual y homeschooler, puedo afirmar que la competitividad, el egocentrismo, las envidias, la cobardía de unos y el abuso y prepotencia de otros, la injusticia, la insolidaridad, el engaño, la falta de humanidad y educación, la manipulación y todo lo que genera conflictos, malos rollos, miedos y malestar es una conducta muy generalizada y normalizada, hoy en día, pues reina en casi todos los ámbitos y ambientes.
Hace un año, después de que Daragh me invitara a participar en este blog, me sentí muy agradecida pues desde que secuestraron a mi pareja, dejándome sola con tres hijos y embarazada, sólo había recibido hostilidad, crueldad y maltrato. Me sentí agradecida porque pensaba que había encontrado, por fin, personas luchadoras, responsables, progresistas y humanas por el simple hecho de "educar" a sus hij@s en casa "como yo". Me recuerdo ilusionada, traduciendo mi proyecto educativo para poderlo compartir con personas que yo creía que lo sabrían valorar y apreciar; así como el esfuerzo que supuso su elaboración y, posterior, traducción para este blog pues es un proyecto que parte de mi experiencia, principios y conocimientos, es decir, no está copiado de ningún lado dado que soy su autora en su globalidad. Esfuerzo triplemente mayor si se tiene en cuenta que mis hijos no van al colegio y tengo que atenderlos las 24h; que estoy sola pues al padre se lo llevaron y mi primera expareja, su familia y amigos no han parado de martirzarnos a mis hijos y a mi y que entré en ALE buscando protección y apoyo porque la familia del padre de mis hijos pequeños me los quería quitar y me habían denunciado por no llevarlos a la escuela aunque en Mallorca me hubieran aprobado mi PE autorizándome a hacerme cargo, en su totalidad, de su educación y sus aprendizajes académicos.
Hoy, después de un año moviéndome virtualmente en el mundo homeschooler, ya no estoy agradecida sinó más bien muy decepcionada y dolida. Decepcionada puesto que el engaño y la manipulación de los que más hablan por defender sus propios intereses y mantener su protagonismo, callando y sacando del medio a quien no les sigue el rollo, genera pánico en vez de la calma, felicidad y serenidad que deberíamos sentir por estar educando a nuestr@s hij@s en casa en pro y a favor de su bienestar y mejora de su calidad de vida. Y dolida por el daño psicológico y emocional que causa el hecho de que te engañen, te presionen, te callen, te ninguneen, te amedranten y te marginen porque no hay humanidad ni solidaridad real pero si mucha envidia, prepotencia, cinismo y maldad disfrazadas de preocupación, humildad, conocimiento y bondad.
Hoy, después de un año, escribo lo que siento por lo vivido en este mundo homeschooler virtual que no es, ni por asomo, lo que yo creía que era cuando Daragh me llamó pues pensaba encontrar una dinámica más pedagógica, libre y educadora en valores humanos e inclusivos más cercanos a la solidaridad y al compañerismo que a la competitividad y rivalidad (que es lo que realmente hay ¡pa variar!)
Hoy, después de un año tecleando, casi a diario el ordenador entre blogs y e-mails de famílias homeschoolers, no me parece oportuno hablar de PE ni de pedagogia puesto que ya me he dado cuenta y he podido comprobar y confirmar que esto, en el mundo virtual homeschooler NO INTERESA pues gustan más los cotilleos, las mentiras, las burocracias y los conflictos, por lo que creo más conveniente transcribir unos fragmentos del libro Gestión de conflictos: Taller de mediación Ed. Ariel de Sergi Farré Salvá, dado que es mucho más adecuado para la ocasión:

"Actitudes más frecuentes ante el conflicto:

  • El modelo "del más fuerte" o del "competidor": se pretende dominar el conflicto y la relación, a todo o nada (ganar o perder)
  • El modelo "de esconder la cabeza bajo el ala" o del "evitador": se busca evitar el estallido o desarrollo de un conflicto abierto y expresado (renunciar o perder/ganar)
  • El modelo "del comerciante" o del "compromisario": todo es negociable, lo material y lo inmaterial, incluso los términos de la relación ((minimizar en lo posible el binomio "ganar/perder" para hacer viable la relación y los intereses)
  • El modelo "de la tirita" o del "acomodaticio": solución rápida para salir del paso y no perder la relación (ceder o perder/ganar)
  • El modelo "del colaborador", interesado tanto en los aspectos materiales del conflicto como en salvar la relación, tendente a buscar una solución mutuamente beneficiosa (ganar/ganar)
Son todas ellas formas coloquiales de designar nuestra actitud ante el conflicto. Es importante recalcar que la mayor parte de nosotros adoptamos distintas actitudes ante el conflicto dependiendo de cual sea nuestro rol en el marco de la relación conflictual (...)"

"(...)El ser humano es tan inherentemente capaz de hacer la guerra como de hacer la paz. La socialización, por tanto, desempeña un papel crucial a la hora de desarrollar uno u otro potencial. Podemos "educar" nuestros miedos y modificar de forma preventiva aquellos elementos culturales o estructurales que en el contexto, en la relación o en nosotros mismos produzcan esos miedos.
Asimismo, podemos generar o empeorar la dinámica de un conflicto por un miedo individual: a perder un puesto de trabajo, a perder una relación, al fracaso personal o profesional. Dicho miedo, a su vez, puede ser colectivo. No pocos conflictos grupales pueden explicarse en función de dichos miedos colectivos, como, por ejemplo, a la pérdida de identidad nacional o cultural. El enfrentamiento entre proyectos nacionales incompatibles entre si podría explicar gran parte de los conflictos bélicos acaecidos a lo largo de la historia. El reconocer y explorar preventivamente ese miedo, individual o colectivo, como tal, puede contribuir a evitar la dinámica negativa de tantos miedos irresueltos que se proyectan a través de graves conflictos. (...)"

"(...)De hecho, poder y conflicto pueden manifestarse a menudo como términos prácticamente sinónimos. Al igual que el conflicto, el poder puede pretenderse y ejercerse de multiples formas, algunas de ellas, sin duda, nocivas. Aprendiendo de su experiencia histórica, las sociedades modernas y la ciencia política (cuyo objeto primordial es el estudio del poder político y su legitimidad) han determinado que los regímenes totalitarios son formas nocivas de concebir y ejercer el poder político, en claro contraste con los diferentes sistemas politicos democráticos.
Del mismo modo, la forma de ejercer el poder relacional puede determinar la dinámica de esa relación y la generación y estallido de un conflicto negativo. Es, cuando menos curiosa nuestra habilidad para hacer abstracción de nuestro rol de ciudadanos "demócratas" y compaginar dicha actitud ante la colectividad con el ejercicio de poder emocional violento y opresivo contra un ser querido, en la privacidad de las relaciones familiares, por ejemplo. La violencia de género es un tristemente clásico ejemplo de ello.
Así, a fin de mantener una relación sana y mutuamente satisfactoria, puede ser necesario replantearse la cultura o la estructura de poder en la relación, al igual que nos esforzamos por crear sociedades o sistemas políticos más pacíficos y democráticos. (...)"


Para finalizar mi exposición de sentimientos y sensaciones después de este duro y largo año de terror vivido por tanta mentira y ataque por parte de l@s que manipulan y generan conflictos en busca de su fama y gloria particular, ensuciando y destruyendo la esencia de la educación en el hogar, me solidarizo con Rosana y me voy cantando con ella este tema tan consciente de la realidad social que vivimos!

Good Night! 


domingo, 1 de abril de 2012

RIVALIDAD ENTRE HERMANOS

Este tema sí que es un tema complejo de tratar y más aún de hacerlo universalmente, pues realmente es algo muy personal e individual que se ha de tratar o estudiar por casos concretos.

Aun así, he decidido adentrarme en él. Espero sepáis comprender la dificultad de la magnitud de expresión que va a tener este post.

Comenzaré diciendo que es muy usual que los niños de una misma familia (me refiero a niños / as indiferentemente) pasen por periodos de mayores desavenencias entre ellos, especialmente en épocas de fuertes cambios psicológicos como puede ser la preadolescencia. En este caso, estos conflictos suelen venir generados por una diferencia y un cambio de intereses. Es decir, uno de los hermanos ha pasado a otra etapa evolutiva y los juegos a los que jugaba antes con sus otros hermanos o sus temas de interés han cambiado por completo, creando una brecha entre ambos. Brecha usualmente difícil de aceptar por sus hermanos, antiguos compañeros de juego, quienes tenderán a “incordiarle” para llamar su atención e intentar recuperar la atención perdida. Éste es un proceso más o menos natural que hay que saber aguantar y sobre llevar como un chaparrón mientras dure, pues lo usual y sano es que de igual modo que llegó, se vaya en el momento en que ambos vuelvan a estar en una etapa de desarrollo mental o emocional similar. Como padres, creo nos deberíamos centrar en balancear la situación estabilizándola con una dosis extra de autocontrol y armonía matizada de vez en cuando con duras y directas palabras cuando los niños no sepan mantener la autodisciplina y el respeto hacia el otro (respeto físico –pegarse-, respeto de vocabulario –insultarse o hablar despectiva o descalificativamente-, respeto en las miradas –fulminar al otro con la mirada- y respeto en el espacio energético, emocional y físico del otro) Y muy especialmente, veo primordial enfocar nuestra atención en ayudar a cada uno de los hijos a observarse, a ser conscientes de cómo se sienten y de lo que les cuesta olvidarse de algo que les ha molestado o de escuchar al otro cuando le dice o le da señales de que “pare” o de que no quiere en ese momento más de él (lo cual significa que le está faltando el respeto al no escucharle), de su escasez de tolerancia al no aguantar al otro, del conflictivo ego al creerse superiores o mejores que el otro (especialmente cada vez que lo culpan de algo o responsabiliza al otro del enfado que él mismo tiene) haciéndoles ver lo desagradable que eso es con el ejemplo del sentimiento que ellos suelen tener ante alguna actitud prepotente, despectiva o desagradable que tenga a veces algún amigo o conocido ajeno de la familia hacia él y recordarles continuamente el que quieren ser mejores personas y esforzarse y hacer cosas para conseguirlo una y otra vez. Así como el que les gusta más cuando se sienten contentos, en armonía y en paz que cuando están molestos o enfadados.


Pero en algunas familias también estas desavenencias entre hermanos suelen ocurrir entre niños de temprana edad incluso con épocas de desarrollo evolutivo similares. Al primer lugar al que miraría en estos casos es a los padres ¿Cómo es la relación entre ellos? ¿Cómo es el sentimiento, estado emocional interno e individual de cada uno la mayor cantidad de horas al día? ¿Alegre, estresado, serio, triste, armonioso, etc.? Pues, de seguro, los niños aprenden todos sus actos y todas sus emociones copiando. Pero no sólo copiando lo superficial, sino también el estado, las emociones y los pensamientos internos de cada uno.

También miraría el entorno del niño ¿Cómo son sus amistades? ¿Qué carácter tienen? ¿Son niños con un estado de paz y armonía interior intensa o no? ¿Benefician o perjudican a nuestra estabilidad familiar?

Y por supuesto, miraría todo lo que hace nuestro hijo a lo largo del día ¿Está constantemente recibiendo estímulos directos o indirectos (radio, TV, música, juegos, educación, etc.)? ¿Cuántas horas de silencio y quietud física y mental vive al día? Pues una mente que está continuamente o que pasa muchas horas al día en acción, difícilmente sabrá parar ese ritmo cuando esté fuera de esas situaciones.

Es bien sabido por casi todo el mundo, incluida la ciencia, que la meditación beneficia mucho al ser generándole armonía, paz interior, aceptación, bienaventuranza y tolerancia entre otras cosas. La meditación no es sentarse en un sitio y recitar mantras, orar u observar nuestros pensamientos. Meditar es centrar nuestra atención en una sola cosa. Por lo que meditar lo puede hacer cualquier persona en cualquier lugar independientemente de su edad, religión, filosofía e inquietudes.

Cara a los niños basta con enseñarles con el ejemplo (y compartiendo tiempo con ellos) haciendo una sola cosa cada vez en un mismo sitio y durante bastante tiempo seguido, centrando toda nuestra atención en ella. Así poco a poco y de un modo muy simple y natural los niños aprenderán o reaprenderán a calmar su mente y vivir la armonía y la alegría sin necesidad de estar muy activos o en acción. Sin necesidad de dispersar su mente… (lo que les enseñaría lo contrario: a huir de sí mismos, de sus circunstancias y de su vida)

La acción, el estar en acción, actúa como una droga y ésta no sólo tiene que ser física, también puede ser mental, emocional, de hablar, de jugar, etc. Y como casi toda droga, tiene un efecto placentero o agradable muy rápido y al principio pero crea una sensación desarmoniosa e inquietante tras haberse pasado sus efectos, provocando que quieras más de esa droga pues por uno mismo no se ha aprendido a conseguir y mantener el estado de paz, armonía y plenitud constante que buscamos con ella.


Por otro lado también está el tema de los celos. Ahí cada padre ha de observarse a sí mismo ¿Sinceramente hablando, siento más afecto hacia uno de mis hijos o simplemente con uno comparto o disfruto de unas cosas y con el otro de otras? Porque si se siente más afecto hacia uno que hacia el otro, estamos de seguro “dando comida a los perros” pues ellos lo percibirán consciente o inconscientemente y ambos actuarán celosamente: uno porque querrá la totalidad de la atención o el amor (al creer / sentir que esto puede ser posible) y el otro porque se sentirá inferior, infravalorado o menospreciado. Y por supuesto, también tendríamos que reflexionar especialmente sobre la cantidad de atención que damos a cada uno (y el cómo les hablamos a cada cual). El actuar en estos casos desde la razón, desde la mente, controlando cada palabra que decimos y a quién se la decimos, es primordial. Considero que el pensar que actuar así es no natural, no sincero o no amoroso es un error. El amor no es hacer o decir lo que sentimos cuando lo sentimos (o pensamos). Amar es hacer aquello que más beneficia al otro, aquello que más estabilidad y armonía interior (del ser) crea al otro sin perjudicarle, no es hacer lo que más le gusta o más nos gusta. Y ser sincero siempre es actuar en amor (lo contrario sería estar enfermo)

En mi caso lo tuve fácil pues cuando eran muy pequeños me fui a vivir al campo sin televisión, radio, estímulos fuertes, etc., en un ambiente muy sencillo y armonioso, viviendo volcada a ellos y a esa armonía grupal que teníamos. Es decir, les di la posibilidad de vivir en una burbuja muy difícil de alterar, creando en ellos ciertas bases y hábitos mentales y físicos de un modo muy simple. Algunos de los cuales lógicamente se han o están perdiendo ahora en la adolescencia al vivir de otro modo, estando en contacto con todo tipo de estímulos y sensaciones agradables y desagradables. Algo que considero imprescindible a partir de cierta edad para que puedan aprender a manejarse, desarrollarse y autocontrolarse en toda situación externa e interna.

Pero no todo el mundo puede permitirse hacer lo que yo hice o simplemente no tiene ganas o no se siente capacitado para ello. Y por ello me parece muy valiente y muy arduo el intentar enseñarles a mantener la armonía teniendo muchas situaciones desarmoniosas desde un principio. Más aún cuando nosotros no estamos siempre en armonía.

Pero como he dicho antes, creo que la clave está principalmente en observarnos a nosotros mismos (los padres) y empezar a reconocer nuestra situación y estado interior mientras buscamos el auto control y después, en enseñar a auto observarse y auto controlarse a los niños y a realizar una sola cosa cada vez con total atención y durante periodos largos de tiempo. El control de la propia mente (y de los actos) ha de comenzar no de mayores, sino desde el primer día de vida. Mejor aún, desde el día de la concepción.

Espero este post os estimule a seguir adelante con fuerza, valentía y visión de futuro. ¡Hasta pronto!



Nuria Aragón Castro
www.nuriaaragoncastro.com

jueves, 1 de marzo de 2012

FRUSTRACIÓN

Cuando pasan los años, tienes hijos y estos crecen. Poco a poco vas identificándote más y más con tus padres, con los diversos sentimientos que pudieron tener a lo largo de tu crianza, infancia, adolescencia, madurez… Pues, aunque nos decimos y escuchamos una y otra vez que todos somos iguales, que todos sentimos de modo similar, que todos nos regimos por patrones mentales similares, lo cierto es que poquísimas veces lo tenemos en cuenta en el día a día, hasta que llega la frustración. Sí, la frustración ya que ésta es inevitable.

Tarde o temprano todos sentimos una, dos, tres, mil, diez mil, infinidad de veces, decepción, frustración e impotencia y es en esos momentos en que nuestra propia mente y nuestro propio ego nos acorrala llegando a un punto en que la ira, el quemazón o el dolor interno apenas es insoportable. Es entonces cuando comenzamos a tener en cuenta a los demás, a observar y reflexionar con una mente y una mirada más abierta.

Es a partir de esos momentos cuando nos atrevemos a ponernos en la piel de los demás para pensar cómo pueden sentirse ellos, qué es lo que hacen, por qué actúan así, por qué se comportaron antes o en su día de tal o cual modo.

Es algo que suele ocurrir mucho con la pareja y, muy especialmente, con nuestros padres.

Ahora comenzamos a entender la posible frustración que sintieron, su impotencia descontrolada, su ira soportada, sus dolores y decepciones… y, queriendo entender también a nuestros hijos, nos ponemos en su situación y recordamos y resentimos lo que sentimos, pensamos y deseamos cuando tuvimos sus edades y entonces, queremos satisfacerles en sus gustos, peticiones o deseos buscando con ello una alternativa a una situación conflictiva con una resolución más positiva y menos dolorosa que la que hubo en nuestra familia cuando éramos niños.

¿La consecuencia? Lo habitual es que tengamos unos padres con una relación muy cordial pero con una confianza comunicativa débil o tan sólo ligeramente profunda; unos hijos que actúan desde el ego y te manipulan a su voluntad y que nosotros seamos unos adultos centrados en el trabajo y en las responsabilidades familiares que intentamos sobrevivir en un mundo competitivo, exigente y materialista, paliando, cubriendo o escondiendo nuestra frustración y nuestros sueños no alcanzados en continuas actividades que nos mantengan la atención en la acción y en lo externo, no en nuestros propios sentimientos más profundos y abandonados.

¿La solución? Prácticamente la misma que nos han dicho nuestros padres casi siempre cuando éramos jóvenes, lo que hemos leído en multitud de sitios, lo que nos dice casi todo el mundo y prácticamente nadie lo practica en el día a día: Aprender a actuar con neutralidad o “mirada fría” no identificando a nuestros hijos con cómo nosotros sentimos o pensamos pues en su día sentimos y pensamos desde el ego, con una consciencia inmadura de niño o adolescente; Sopesar seriamente lo que nuestros padres nos dijeron; Arrimarnos a ellos abiertamente y con agradecimiento independientemente de cómo de abiertos ellos estén, aceptando las consecuencias de nuestros actos pasados dándoles a ellos la posibilidad de que actúen como decidan actuar y, sobre todo, aprendiendo a dominar nuestra mente una y otra vez no permitiéndola renegar de los demás ni de la sociedad, cosa que suele resultar más fácil de conseguir si no identificamos a los demás y sus actos con nuestra persona, con cómo somos, con cómo actuaríamos o pensaríamos en esa situación, con cuánto nos aman o dejan de amar… Sino como la resolución de sus propios pensamientos y sentimientos, de su nivel de consciencia, de sus conflictos y madurez internas.

Si aprendemos a ver la vida como que cuando algo nos duele o nos entristece es un presente de dicha para que no nos “durmamos” y aprendamos a mejorarnos como persona, todo cambiaría. No lo miremos como una crítica hacia nosotros sino que aprendamos a actuar desde dentro con una respuesta del tipo: “Ah, vale” Y actuemos después de un modo diferente a como hemos actuado hasta ahora probando esa otra nueva forma de actuar que la vida o alguien nos aconseja.

Aquello que nos beneficie, por ende, beneficiará también a nuestros hijos y su educación de un modo suave, natural y profundo.

Este post está dedicado a muchos amigos que esta semana se están sintiendo especialmente mal y a mi propia mente cuando quiere cerrarse y alejarse del sentimiento de amor por miedo al dolor ¡Cuando en realidad lo que produce el dolor es el recordar cómo nos hemos sentido antes en una situación similar, no el acto o la situación que nos traiga la vida!

Hasta el próximo.

Nuria Aragón Castro
http://www.nuriaaragoncastro.com

domingo, 25 de diciembre de 2011

Queridos Reyes Magos,...

Queridos Reyes Magos,

Quizás pensaréis que éste año mi lista es larga pero me conformaré con sólo sentirme escuchada.
Deseo:
Que me escuchen para aprender a escuchar y así poder comprender a los y las demás

No sentirme tan cuestionada ni juzgada pues, a menudo, creo lo que dicen de mí y me genera inseguridad

Que los miedos y prejuicios de los adultos no me nieguen oportunidades

Que los condicionantes educacionales y sociales no ahoguen mi espontaneidad

Poder dejar volar mis sueños y despertar así mi creatividad

Que se me tenga más en cuenta para decidir que debo aprender y mi motivación se multiplicará

Que los adultos sean más consecuentes entre lo que dicen y lo que hacen pues el discurso, que de ellos aprendo, no suele tener relación con sus actos y actitudes, esto me genera contradicciones porque yo aprendo palabras pero actúo en función de los modelos de referencia que me rodean

No pasar tantas horas ante una hoja de papel. También aprendo observando, jugando, manipulando, amando...

Que me enseñen a pensar por mi misma y así poder elaborar mis propios criterios

Más paciencia cuando me equivoco porque, a veces, no entiendo lo que me explican pues, aunque hablemos el mismo idioma, no siempre compartimos el mismo lenguaje

Que mis errores sirvan, realmente, para estimular mis aprendizajes

Que el niño y la niña que los mayores esconden en su interior también juegue conmigo

Ver más alegría para poder compartir mi risa y no tener que borrar mi sonrisa porque otros y otras ya olvidaron la suya

Deseo no olvidar jamás los buenos pensamientos que tan fácilmente afloran de mi corazón de niña

Deseo, sencillamente, aprender a vivir en paz, armonía y tranquilidad

Besos sinceros
Una niña que nunca quiere dejar de serlo

Diciembre 2001
Lídia

La vida es para vivirla y precisamente ésta de aquí y de ahora es la que se nos da para vivir. Y la raíz de esta vida está en la infancia, que los mayores podemos contribuir a hacer paraíso o doloroso desierto.

BON NADAL I FELIÇ CADA DIA!!!!

jueves, 15 de diciembre de 2011

Algo se mueve en casa... algo se remueve...

¿Qué pasa cuando una familia urbana decide buscar la máxima autonomía alimentaria por no hacer el juego al sistema capitalista en que vivimos? Y para ofrecerse y procurarse mejores alimentos, alimentos respetuosos.

Pues he aquí un ejemplo: A homegrown revolution.

¿Qué pasa cuando una familia urbana decide buscar la máxima autonomía educativa... quién sabe por qué razones...?

Pues en este blog tenemos varios ejemplos...

¿Qué pasa cuando en las casas se cultivan revoluciones...? Aún por quienes no nos sentimos ni pretendemos ser revolucionarios, sino sólo respetar la vida y los procesos de vida de los seres humanos y el entorno...


Feliz trabajo desde casa...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿SE PUEDE EDUCAR LA AGRESIVIDAD?

¿SE PUEDE EDUCAR LA AGRESIVIDAD O HAY QUE NEGARLA?

Hola a todos. En el post de hoy voy a tratar un tema que por lo general inquieta a casi todos los padres / madres. La idea ha venido de un mail que me enviaron recientemente, muy similar a preguntas que me hacen muchas veces en mis ponencias.



Lo que me pidieron es mi opinión sobre cómo actuar ante la influencia que puede ejercer la agresividad de otros niños, la televisión, etc. en nuestros hijos. En este caso en cuestión la influencia agresiva la ejerce especialmente el primo del niño pero mi respuesta va enfocada a toda situación, al concepto en sí. ¿Quién no se ha preguntado alguna vez si ha de permitir jugar a sus hijos con pistolas o no? Se hacen comentarios como “No como animales o no soy partidario de las guerras pero en cambio a mi hijo le encanta jugar con pistolas ¿Qué he hecho mal?” “¿Es innata esa agresividad en el ser humano?” O un… “¿Hasta dónde puedo coartar la elección de amistades de mis hijos?” Realmente son preguntas sencillas, aparentemente tontas, pero que en realidad nos han dejado a muchos varias noches en vela o creado muy malas sensaciones.

Creo que ante temas así no hay una respuesta única o universal, sino más bien variable en relación con el niño, su entorno, la cultura de donde vive, nuestros propios sentimientos e intuiciones y consciencia, etc. Pero lo que sí puedo hacer es comentaros mi experiencia al respecto. El cómo yo he actuado en esos casos y cual ha sido el resultado.

En primer lugar recordaros algo muy importante y que tiene mucho que ver con la tolerancia y es el que por muy agresivos que os parezcan otros niños, siempre habrá otros más agresivos aún que influirán en esos niños y crearán también quebraderos de cabeza a sus padres.

Y ahora, mi respuesta:

Mi concepto es que los padres (ambos) son los principales responsables de la educación de sus hijos, de su desarrollo integral, de la amplitud de su consciencia, especialmente si conviven con ellos. Y en segundo lugar, los padrastros, madrastras y padres que no conviven con ellos.

Por mi parte, yo intento darles libertad a mis hijos pero siempre sólo si les ayuda a crecer en consciencia y autocontrol. A mí no me vale eso de "No quiero manipularles" pues en mi concepto, TODO es manipulación. Si no les manipulo yo, les manipula el vecino, el amigo, la abuela, el cantante de rock, los comercios, las películas, etc. Así que hace tiempo ya decidí manipularles del modo más fino posible. Siempre con la meta del beneficio grupal, no personal o propio.

Si el niño que influye negativamente en mi hijo no perteneciese a la familia, casa vecina, etc., dificultaría las posibilidades de citarse con él facilitando otras con otros niños menos agresivos (o con familias con valores y metas más similares a las mías) aunque esto me supusiese más coste, tiempo de transporte, etc. Pero no pararía de seco la relación porque por otro lado es MUY IMPORTANTE que el niño aprenda a auto controlar y manejar los efectos que las influencias negativas tienen en él y en su vida ya que a lo largo de toda ella siempre habrá diferentes influencias que penetrarán muy fuertemente en él o en sus personas cercanas. Si desde niño aprende a manejarlas, genial. Y eso no significa que tenga que parar su expresión de agresividad sino que sea consciente de ella.



Y aquí viene lo que yo también he hecho independientemente de si el otro niño es un miembro de la familia o no: Le he permitido a mi hijo estar con él. Por supuesto, en mi hogar imperan mis valores, considerándolos imprescindibles como base de aprendizaje en el día a día. Por ello no han podido jugar a juegos agresivos. Sólo a los “agresivos suaves” y escasas veces, a los fuertes, pero siempre estando yo presente y jugando con ellos. Al hacerlo, aprovechaba para decir de vez en cuando alguna frase de consciencia en él y sobre todo, le daba una meta al juego agresivo.

Pero fuera de casa (o de mi sitio de trabajo) sí se lo he permitido aunque luego siempre o casi siempre les hice ver cómo les alteró el juego. ¿Que cómo se lo hacía ver? Pues según la situación, con preguntas o comentarios del tipo: “¿Te has dado cuenta de que ahora estamos en casa y sigues agresivo? Te cuesta parar...”; “Un verdadero guerrero tiene mucha disciplina y un grandísimo respeto al anciano de la tribu ¿Lo tienes tú?, ¿Quieres tenerlo? Pues déjame que te enseñe sobre ello”; “¿Qué es lo que hace que te sientas bien cuando juegas agresivamente? ¿La liberación de la energía? ¿El sentimiento de poder y dominación? ¿Mayor seguridad en ti mismo? ¿Ego?”; “Juegas con él a eso para sentir que eres mejor y más fuerte pero en realidad lo es él porque antes de jugar con él, tú estabas más amoroso, obediente, tranquilo y en armonía que ahora por lo que en verdad es él quien ha vencido ya que te ha dominado hasta el punto de cambiar tu estado emocional a mayor desagrado, desarmonía y alteración en vez de cambiárselo tú a él a uno de mayor relax y armonía”; “Cuando eres más mayor el mundo es mucho más difícil y con más sufrimiento para alguien que actúa y se relaciona con agresividad que para el que lo hace sin ella. La gente se arrima al agresivo por miedo o admiración pero en cuanto tienen la oportunidad, le derrumban o le dejan solo y se ponen sobre él. En cambio, al que no es agresivo y es armonioso, comprensivo y tolerante, se arriman a él por amor y para sentirse amados por lo que nunca le abandonan y siempre le recuerdan. Ése es un líder natural y permanente, de por vida. No uno impuesto o que se impone, el cual siempre será temporal...” Con mis hijos me esforcé mucho en hacerles ver, sentir y entender todo este tipo de expresiones y enfoques aquí puestos.



Y por último, solía intentar darle siempre otro enfoque al juego agresivo, darle una meta enfocada a un beneficio social. Por ello, al principio jugaba con ellos muchísimas veces a este tipo de juegos intentando enseñarles a jugar agresivamente. ¿Formas de hacerlo? Pues les estimulaba a sentir, por ejemplo, que eran unos guerreros medievales defendiendo a varias familias campesinas atacadas por unos ladrones y violadores; O un bombero luchando contra un loco descontrolado que con hacha en una mano y mechero en otra quiere quemar un centro comercial. Y, aprovechando que en el juego era un guerrero y que los niños unen el juego con la vida diaria, le daba mayores responsabilidades en la casa: “Ok, puesto que eres un guerrero tienes que mostrar y entrenar tu valía así que ahora vas a ser tú el valiente que saldrá ahí fuera, a este planeta que está siendo invadido por los marcianos, y tirarás la basura todos los días”; “Ok, entonces, como valiente que eres, tú serás siempre el encargado de ir a dar los recados a los vecinos”; “Ok, como eres un guerrero y has de estar fuerte y entrenado, a partir de ahora tú llevas dos bolsas de la compra cada vez o la cesta de la recolecta” “Ok, como quieres ser un jefe guerrero, primero has de aprender de estrategia pues sino, las otras tribus (o países) siempre te vencerán así que tienes que aprenderte los nombres de las ciudades, pueblos, cadenas montañosas, ríos, etc. de este o estos países y dibujarme la ruta de ataque que consideres sería mejor”; “Tenemos que rescatar a nuestro compañero de la Torre de Londres así que has de estudiar su construcción y mañana iremos a salvarle”, etc., etc., etc.

Les hacía ver, sentir que la agresividad, el ataque, las guerras, etc. siempre tienen una responsabilidad y una consecuencia. Y cuando han sido más mayores, hemos visto juntos películas históricas (reales) bélicas especialmente desagradables y duras. Mi intención era que no identificasen la guerra con gloria, honor o beneficio para alguno de los bandos.

Considero importante tener en cuenta que no consiste en que nosotros luchemos con los niños y con sus gustos e intereses personales, sean influenciados y dañinos o no. Si hiciésemos eso, al transmitirles el mensaje de que tienen que ser, actuar o jugar de otro modo (con menos negatividad o agresividad) lo haríamos de un modo agresivo, por lo que consciente o inconscientemente los niños sentirían una contradicción de por nuestra parte lo que llevaría a que no nos respetasen o no nos hiciesen caso o a que nos temiesen, cerrando su corazón o comunicación para con nosotros más y más.

Consiste en que se conozcan y se comprendan, en que se observen y observen tanto al amigo influyente como a otros que el niño valore y sean armoniosos. Consiste en que se entrenen en la adquisición del autocontrol… Los cambios sólo llegan de forma permanente y respetuosa cuando son hechos desde la ARMONÍA, no desde una lucha entre padres e hijos.



Mis hijos ahora tienen 15 y 14 años y medio. Muchas veces me encontré en situaciones como la que me han pedido opinión y actué de este modo. Mi experiencia es que, especialmente el chico (pues la chica a penas hizo uso de ellos) sacó más su deseo de juegos agresivos entre los 6 y los 9 años, aproximadamente. Luego, poco a poco fue dominándolos y aprendiendo más y más de autocontrol. Ahora son nada agresivos. Son adolescentes tranquilos y muy respetuosos y obedientes. Pero ante todo, lo que tenéis que hacer es confiar en vuestra propia intuición y observar con lupa cada reacción o consecuencia. Que este post sirva como reflexión e ideas cara a la acción a tomar. ¡Que lo disfrutéis!

Nuria Aragón Castro
http://www.nuriaaragoncastro.com

lunes, 12 de septiembre de 2011

Un libro en la mochila

Hoy es el primer día de cole para miles de niños en este país. Casi todos ellos irán con la mochila llena de libros, los libros con los que trabajarán durante todo el curso.

Nosotros, los adultos, muchas veces nos hacemos buenos propósitos precisamente por estas fechas, reminiscencias de nuestra época escolar, en la que, este mes, significaba mucho más que el inicio del año natural…

Pues bien, quiero sugeriros un nuevo propósito y para ello deseo poner un libro en vuestra mochila: Aprender a educar (sin gritos, amenazas, ni castigos) de Naomi Aldort.

Creo que este libro debería ser de lectura obligada para todos los padres y educadores.

Nos recuerda que las palabras que elegimos tienen el poder de sanar o herir, de crear distancia o fomentar la proximidad, de ignorar sentimientos o de abrir el corazón,…
Demasiadas veces negamos los sentimientos de nuestros niños sin darnos ni cuenta y, muchas veces con la mejor intención. ¿Nos hemos parado a pensar porqué nos molesta tanto que un niño llore o este enfadado? ¿Cómo nos sentiríamos si ante nuestra frustración, tristeza o enfado, un ser querido negara tal sentimiento, le restara importancia y pretendiera distraernos con algo agradable en lugar de escucharnos y comprendernos?

Cuando negamos sentimientos de un niño (Anda, no llores, que no ha sido nada…), nunca resolvemos nada, más bien acrecentamos las emociones dolorosas porque el niño se ve obligado a defender su historia. Para ellos (y para todos en general) es muy importante que validemos sus sentimientos; esta validación no es un método para controlar o cambiar el curso del comportamiento del niño. Al contrario, la validación y la escucha focalizada, son nuestra manera de dejar al niño expresarse; es nuestra manera de ofrecer amor y amistad. El resultado de la validación es que el niño se siente seguro con sus sentimientos y expresándose plenamente.

No obstante, la autora, es consciente que muchas veces, ante determinadas acciones de los niños, se nos abre una ventana en nuestra mente y actuamos de cierta forma que hace que más tarde nos arrepintamos.
Para evitarlo, nos propone la formula A.P.E.G.O:
A – Aislarse del comportamiento y emociones del niño hablando en silencio con uno mismo; es decir, expresar todo lo que nos provoca esa acción en nuestra mente, sin decir ni una palabra en voz alta (esto lleva menos de un minuto)
P – Prestar atención al niño
E – Escuchar lo que el niño dice. Es importante establecer contacto visual y formular pregutnas que den la oportunidad de hablar o, si el niño todavía no se expresa verbalmente, que le den a entender que le comprendemos.
G – Garantizar la validación de los sentimientos y necesidades sin dramatizar ni añadir nuestra propia percepción.
O – Otorgar poder al niño para que resuelva su propio disgusto apartándose de su camino y confiando en él; sin ponerse nervioso ni apresurarse por resolver la situación.

En fin, esto tan solo es un aperitivo…

El libro está escrito de una forma amena y directa, con muchos ejemplos que hacen que todo lo que explica sea mucho más fácil de comprender.

Deseo que os guste tanto como a mi

jueves, 25 de agosto de 2011

“Tal estímulo, tal respuesta”: Apostando por los Cambios y el Respeto a los mismos, si estos son para Mejorar!


“Antes nos daba miedo el bosque. Era el bosque del lobo, de la bruja, de la oscuridad. Cuando los abuelos nos contaban cuentos, el bosque era el lugar preferido para esconder en él seres malévolos, trampas y angustias. En unas cuantas décadas, pero, todo ha cambiado. La ciudad se ha vuelto insegura y sospechosa; por otro lado, han aparecido los verdes, los ambientalistas, los animalistas, que predican el retorno a lo verde, al bosque. De pronto, la ciudad se ha convertido en un lugar feo, gris, agresivo, peligroso y monstruoso; el bosque, en cambio, se ha vuelto bello, luminoso, objeto de sueños y deseos”

(1996)    Francesco Tonucci, Pedagogo

Educar a los/las hijos/as es, ante todo y según legislación,  RESPONSABILIDAD de los padres/madres y esta responsabilidad no debería limitarse a llevarlos 10 años a la escuela para que otras personas se responsabilicen de su educación, sin más, durante 5 o 6 horas diarias a lo largo de 10 cursos escolares. ¿Es que acaso el resto del tiempo los/las hijos/as no existen ni viven? ¿Es que acaso ser padres/madres responsables y preocuparse por la educación y el futuro de los/las hijos/as es sólo asumir la responsabilidad de llevarlos a la escuela sin falta y bien peinados? ¿Es posible quizás que los padres/madres no pintemos nada en la educación de los/las hijos/as? ¿Por qué entonces, según la Constitución, se nos reconoce como máximos responsables si no se nos permite asumir dicha responsabilidad 100%?

Motivada por la indignación que siento después de saber que otra familia, que cuida, protege y educa a sus hijos con conciencia y responsabilidad, ha sido imputada y está pendiente de juicio, me pronuncio dando mi respuesta al estímulo recibido que me ha hecho pensar y plantearme lo siguiente:
Hoy en día, todavía hay muchos militares (hombres y mujeres) que dejan (y ya hace siglos que los ejércitos actúan así) a sus familias para ir a poner “orden” allí donde los mandan ir. La mayoría, por no decir todos/as, llevan a sus hijos/as a centros escolares, es obvio, no los pueden atender porque no están en casa dado que están en casa de otras personas molestándolas, por no decir matándolas, para quitarles sus recursos naturales y sus bienes pues hacen falta para el mundo de occidente, sobretodo, para mantener escuelas (muchas de ellas internados) y otros ámbitos y sectores del sistema, así como también muchas otras necesidades superfluas y absurdas de la gente “occidentalizada” que es la que mantiene y paga los sueldos de los militares con sus impuestos. A los padres/madres de profesión militar se les considera personas responsables porque sirven a la patria y tienen a sus hijos/as escolarizados. Nadie los criminaliza ni persigue, son padres/madres modélicos, se supone.
Los padres/madres que educamos a nuestros hijos/as en casa, renunciando a otras cosas para entregarnos por entero a su bienestar y educación, no tenemos la misma suerte que los/las padres/madres militares pues nos persiguen, nos acosan, nos criminalizan, nos denuncian y nos acusan de abandonarlos sólo porque no necesitamos usar el servicio educativo que nos ofrece el sistema de vida occidental durante los 10 años que dicho sistema establece como obligatorios,... Y yo me pregunto:
¿Bajo que criterio se puede justificar y demostrar que un padre/madre que no usa la escuela para educar a sus hijos/as porque prioriza sus necesidades más básicas y, sobretodo, vitales, renunciando a muchas cosas para tener tiempo para cuidarlos/as y  educarlos/as como se merecen dado que los/las aman y quieren lo mejor para ellos/as y así consideran que deben hacerlo, es un/a irresponsable o un/a maltratador/a?
 ¿Qué es ser mejor o peor, más responsable o más irresponsable?
 ¿Me tengo que considerar más irresponsable y mala madre por darles a mis hijos una opción educativa alternativa a la que me ofrece el sistema que, precisamente, por conocerla en profundidad no me interesa?
¿Me tengo que sentir peor como persona (pues la sociedad señala, juzga y sentencia el homeschooling) que una madre de profesión militar que apenas puede estar con sus hijos/as pero que por tenerlos escolarizados puede vivir tranquila porque se la considera, socialmente, correcta y buena madre por preocuparse de la educación de sus hijos/as?
¿Debo admitir, por la presión social que se nos ejerce, que los/las niños/as homescholers están maltratados, abandonados y desamparados porque sus padres/madres deciden, por su bien, ocuparse de ellos/as?
¿Estoy acaso, como ciudadana de este país, obligada a aceptar y admitir que no escolarizar a los/las hijos/as es negligencia, irresponsabilidad, abandono, delincuencia,...?
¿Estoy acaso obligada a considerar el concepto “educar y aprender sin escuela”  como sinónimo de “absentismo escolar” si para mi son dos cosas muy diferentes, sólo porque otras personas, por ignorancia, los mezclen?

Perdónenme, pero en un mundo así solo puedo sentir que soy de occidente por accidente.
El ser humano debería guiarse por la coherencia y el sentido común.  Pretender, hoy en día, que educar en el hogar es sinónimo de absentismo escolar y desamparo, es una locura dado que las diferencias conductivas, culturales y educativas de los/las niños/as NO ESCOLARIZADOS a conciencia de los padres/madres para atenderlos, de forma íntegra y familiar son muy considerables y evidentes respecto a las de los/las niños/as que están ESCOLARIZADOS pero no asisten a la escuela porque prefieren la calle dado que en casa no hay nadie (o si hay alguien es peor!) y en la escuela se aburren, molestan y agreden para llamar la atención, debido a sus carencias afectivas y educativas familiares, y sólo reciben rechazo y castigo con lo que prefieren “hacer campana” mientras sus padres/madres y, a veces, los propios maestros/as hacen la vista gorda. Ambas situaciones son muy contrarias y los cuadros familiares también!!!!
Convendría pues, que ya se empezaran a aplicar los correctos significados a ambos conceptos para diferenciarlos, sobretodo a nivel legislativo, pues quien desconoce todo lo mezcla sin pararse, tan siquiera, a escuchar para saber y, mucho menos, a pensar en el hecho de que no todos/as vemos y hacemos las cosas igual.
Aplicando pues la teoría del gran lingüista Saussure sobre el signo lingüístico, pienso que reconociéndose y atendiendo a cada concepto o significante desde su adecuado y correcto significado, se evitarían confusiones, disgustos y discusiones estériles pues se hablaría con más propiedad y conocimiento de causa, sobretodo, el funcionariado destinado a la protección y seguridad ciudadana que, parece ser, son los que más mezclan y confunden ambos conceptos.

Sirva el video que sigue para ilustrar y comprender porque pensé en los/las padres/madres de profesión militares, cuando me indigné tanto al saber la noticia del juicio del 9 de septiembre y porque considero tan injusto e irracional, estando ya en el siglo XXI, lo que se nos está haciendo a tantas familias responsables con nuestros/as hijos/as, con la vida de los/las demás y con la vida en si. 



miércoles, 10 de agosto de 2011

De dioses del Olimpo

No sé si es posible generalizar tanto como para decir que los colegios matan las ganas de aprender en los niños, mientras que a los que se educan sólo en casa todo les interesa. Sin entrar en un tema tan posiblemente polémico, quería contar una experiencia que viví hace unas semanas.

Aunque a nuestro hijo de 7 años hay que andarle detrás muchas veces para que se ponga a hacer las tareas de "cole" que le damos cada día, suele tener bastante interés en los libros. No sabe leer bien, y prácticamente todos se los leemos. Este año pasado estuvimos leyendo bastantes libros sobre historia antigua, adaptados para niños. Especialmente las leyendas y los mitos griegos le resultaron atrayentes. Conoce o le suenan los nombres de los dioses griegos, y cuando oye su nombre en algún documental o película siempre se gira hacia mí sonriendo y algo asombrado, como diciendo "este me suena, si lo he estudiado".


[fuente desconocida]

Hace unos días, salíamos al parque con una amiga nuestra de diez años, y no sé cómo, se coló en la conversación el nombre de un dios griego, Poseidón posiblemente. Mientras Joel, nuestro hijo, comenzó a contar algo de lo que conocía sobre este dios, nuestra amiga dijo "¡No me lo recuerdes! Vaya rollo". Porque lo había estudiado en el colegio, de mala manera posiblemente, y no sentía el más mínimo interés por recordar nada de este tema. Más bien su interés era ni oír nombrarlo.

Por supuesto que esta experiencia no es extrapolable al resto de personas del mundo mundial, pero me hizo sentir que vale la pena educar al niño, no ya sólo en casa sino en general, con buenos libros, "libros vivos" que transmitan pasión por el tema que tratan, y no aburridos libros de texto que cansan incluso al más dispuesto.

Esto es lo que me gusta del homeschooling, la 'libertad de cátedra' a la hora de elegir educar a los niños... y a nosotros.

martes, 2 de agosto de 2011

PRECISIONES TERMINOLÓGICAS

Son muchas las veces que en alguna discusión se le resta importancia al tema discutido o a la argumentación alegando que se trata tan sólo de una cuestión de palabras, como si éstas no fueran el vehículo de nuestras ideas, pensamientos, sentimientos y emociones. Nuestros conceptos y afectos se encuentran estrechamente vinculados y nuestra acción está generalmente guiada por las palabras. "Los límites de mi lenguaje son los limites de mi mundo", afirmaba Wittgenstein. Por eso elegir la palabra adecuada puede resultar de vital importancia.

Nunca me ha gustado demasiado el término 'homeschooling' y su traducción al castellano más frecuentemente utilizada de 'Educación en Casa'. Sugiere cierta idea de aislamiento y encierro en el propio hogar que, creo, no favorece mucho la imagen que se hacen de ella las personas ajenas a esta opción formativa. 'Educación en familia' tampoco me resulta satisfactorio, ya que de alguna manera implica cierta confrontación entre la escuela y la familia como agentes educativos. La familia es, independientemente de que se asista o no al colegio, una institución educativa de primer orden y fundamental transmisor de valores, aptitudes y actitudes. Es además el referente último y el responsable primero de la educación. ¿Cómo denominarlo entonces?

Algo quizá más neutro y acertado a mi parecer sería 'educación sin escuela', o 'fuera de la escuela', 'nonschooling', 'outschooling', por ejemplo. Para quienes educamos sin escuela, el mundo entero es el lugar adecuado para desarrollar, propiciar, reforzar el aprendizaje. Los descubrimientos y la experimentación pueden y deben darse en cualquier lugar, no confinados en un lugar específico. El mundo entero es un inmenso campo de juego, un laboratorio, un taller.

Decididamente, a partir de ahora, nosotros diremos que practicamos la educación sin escuela, fuera de la escuela, que somos outschoolers, nonschoolers, que nos educamos sin límites ni fronteras. ¿Os apuntáis?

lunes, 1 de agosto de 2011

EDUCAR EN RESPONSABILIDAD


En el momento en que decidimos tener un hijo o en el momento en que sabemos que éste está ya en camino, lo habitual es que en la familia surja cierto sentimiento de miedo. Dos preguntas habituales que nos solemos hacer son del tipo: ¿Tendré, tendremos capacidad de criarlo cubriendo sus necesidades básicas? Y ¿Puedo o quiero traer un niño a este mundo con todas las cosas negativas que hay en él, que he visto, vivido y sentido en él? ¿Para qué?
Y lo cierto es que estas tres preguntas centradas en dos deberíamos de volver a repetírnoslas incluso cuando ya tenemos hijos si queremos enfocar su educación desde la responsabilidad.
Ciertamente, lo primero que queremos ante la llegada de un hijo es protegerle y con dicho deseo de protección llega el sentimiento de responsabilidad. ¿Con qué, cómo, puedo darle protección? ¿Qué necesito? ¿Con qué poder, fuerza interna puedo ofrecérselo?
Salud, una psique equilibrada y armoniosa, desarrollo de la inteligencia para un futuro laboral cómodo y estable… son cualidades que queremos potenciar en nuestros hijos. Si nosotros, los padres y educadores tenemos mucho de estas cualidades, genial, pues entonces será el momento en que estaremos preparados para dar, para ofrecer pero… ¿Y si no tenemos mucho de esas cualidades o de alguna de ellas? ¿Qué podemos ofrecerles?
La respuesta standard e inmediata a esta pregunta sería: Amor. Tengo y puedo dar amor que es lo único verdaderamente importante, lo principal… Y aquí viene un tema sobre el que os invito a reflexionar ¿De verdad pensáis, sentís que basta con el amor? ¿Basta con dar sólo amor en un mundo de guerra? De acuerdo, Cristo y muchos otros Maestros espirituales de diversas culturas y religiones supieron devolver amor cuando les trataban con extrema crueldad pero al menos en mi caso, nosotros no somos Maestros espirituales, no tengo esa misma fuerza ni consciencia. No me veo capaz de ver a mi hijo crucificado, de ofrecerle sólo amor para en un futuro ver cómo la dureza y crueldad del mundo le crucifica por no tener mucho de los otros recursos…
Precisamente por ello, considero bastante importante que cada uno de nosotros reflexionemos sobre qué podemos hacer por y para los niños y, tras esta reflexión, debemos aprender a hacer más aún por y para los niños.
Un ejemplo muy simple: Vivo a caballo entre dos centros comerciales: el de Benidorm y el de Ondara (Alicante) ¿Qué es lo que me hace permitir a mis hijos (14 y 15 años ahora) el que vayan al centro comercial de Ondara y no permitirles el que vayan al de Benidorm? Precisamente la respuesta no está en mi comodidad pues a Ondara he de llevarles y luego recogerles en coche mientras que a Benidorm pueden ir y volver solos en tren. La razón que me lleva a permitirles Ondara y no Benidorm es única y básicamente de responsabilidad pues considero que el de Ondara es mucho más sencillo, menos problemático, más pequeño y con una estructura más elemental al ser una elipse sin recovecos, un lugar donde ante cualquier situación conflictiva, el niño podrá tener muchos más recursos para dominar la situación así como ser ésta más visible ante todo el mundo teniendo por tanto una mayor posibilidad de apoyo…
El problema surge cuando normalmente los padres estamos cargados económica y emocionalmente y para colmo, sin apenas tiempo. ¿La consecuencia? Una búsqueda de mayor comodidad en nosotros que repercute en la educación de los niños siendo menor nuestro grado de tolerancia, entrega y capacidad educativa hacia ellos. ¿Y qué ocurrirá entonces cuando los niños sean adultos? Pues seguramente que actuarán igual o más extremamente para con sus hijos y así es como nos encontramos, construimos, un mundo que en cierto sentido cada vez va de mal en peor.
La educación de unos hijos supone una responsabilidad mucho más grande que el mero hecho de ofrecer amor.
Del mismo modo, los padres homeschooling, si queremos asumir lo más posible nuestra responsabilidad educativa como suele ser el caso, debemos ofrecerles a nuestros hijos más de lo que ofrecen las escuelas. Y para ello es sumamente imprescindible que aprendamos, tengamos informaciones sobre la ética y la filosofía. Atención: hablo de filosofía y de ética, no de religión, lo cual también puede ser un beneficio pero ese es otro tema. Aquí hablo de la forja del carácter, del entendimiento de la mente y del sentido de la vida. Si aprendemos de ello y lo vivimos de un modo práctico, podremos ofrecérselo a nuestros hijos los cuales crecerán en responsabilidad para consigo mismos, para con la sociedad y para con la vida contribuyendo con ello a la existencia de un mundo que mejora por momentos.
Nuria Aragón Castro
http://www.nuriaaragoncastro.com

lunes, 25 de julio de 2011

La lucha por la libertad, el respeto, la igualdad y la paz continúa siendo la misma.

Pues siempre ha sido la lucha de la conciencia, la lógica, la responsabilidad y la racionalidad frente a la intolerancia y represión; los prejuicios, supersticiones y miedos; la irresponsabilidad y el poder que miente y la irracionalidad y la violencia física, emocional o psíquica.

Es sólo viviendo que se aprende a vivir y, así, se va conociendo el mundo, lleno de mundos, que nos rodea. A lo largo de mi vida, como todos/as, he aprendido del bien y del mal porque he recibido cariño pero también muchísimos palos pues el mundo ya está hecho cuando llegamos al nacer, sin saber dónde y por qué venimos, y... es lo que hay y, en consecuencia, nunca deja uno/a de sorprenderse, ante lo bueno y/o ante lo malo, y de aprender de ello.
De lo bueno, aprendo mucho y me cultiva. De lo malo, aprendo aquello que no hay que hacer y me esfuerzo en buscar otras formas, métodos y/o medios para tratar de mejorar lo que no me gusta recibir y, por lo tanto, yo no quiero dar.
Desde siempre me ha preocupado y he necesitado saber por qué existen conductas humanas tan violentas, autoritarias, inhumanas, agresivas y destructoras, consigo mismas y con los demás, dado que soy una persona muy pacífica y racional, como muchas otras, y este tipo de conductas y actitudes me repelen y me dan miedo, por ello siempre las paro porque el miedo a lo que pueda pasar en una situación de descontrol violento entre personas, por ejemplo, es más fuerte en mi que el hecho de enfrentarme a la persona que está descontrolada. (He tenido que parar muchísimas peleas en la escuela y en algunos parques porque, por desgracia, son el pan de cada día, sobretodo, jugando a futbol)
Esta inquietud por saber por qué existe todavía y ha existido tanta crueldad a lo largo de los siglos que nos preceden, ha condicionado mi vida a seguir un determinado rumbo (homeshooling, entre otras cosas) que ha ido confirmando mi personalidad  a la vez que ha ido consolidando mis principios de vida.
Y viviendo y aprendiendo a vivir y a sobrevivir, he ido distinguiendo las diferentes conductas humanas, las intolerantes/agresivas y las tolerantes/pacíficas, en base a dos métodos educativos que se dan, ambos, en las escuelas y en las familias, entendiendo que educación es lo que recibimos como pautas de conducta y comportamiento pues la adquisición de conocimientos académicos sólo es una pequeña parte del gran océano que conforma la amplitud y profundidad del  correcto significado del concepto educación.
1. El autoritario y disciplinario donde todo cabe desde la violencia física o la emocional y psíquica tan usual, hoy en día, porque se supone que está prohibido pegar y maltratar a los/las niños/as, hasta la falsedad, la mentira, la superficialidad, la hipocresía, la traición,....
Educación esta, basada en enseñanzas de carácter obligatorio y métodos tradicionales, que priman los valores económicos a los humanos y, por tanto, el valor al dinero y todo lo que con él se obtiene (materialismos, comodidades, mundanos placeres,...) con lo cual el valor hacia el arte, la cultura y la vida se pierde e, incluso, se ataca y desestima si carece de valor económico o no es rentable económicamente.
2. El didáctico y empírico donde todo lo positivo y correcto cabe pero lo negativo y nocivo se trata de reconducir para mejorar las relaciones y los aprendizajes, mejorando las actitudes.
Educación que prima los valores humanos a los económicos y, por tanto, el valor hacia la salud, la vida y hacia todo lo que de ella se obtiene y nos ofrece “si sabemos usarla” como nos dice y recuerda Joan Manuel Serrat en su canción De vez en cuando la Vida. Y saber usar la vida es ser conscientes de su valor y de la necesidad vital de cuidarla y amarla para que tenga larga vida para nuestros/as hijos/as y los/las que habrán de continuar viniendo y viviendo cuando nosotros/as ya no estemos. Educación, por tanto, que valora el arte, la cultura y las diferentes culturas, la memoria histórica, la paz y el amor en sus correctos significados, la sinceridad y la libre expresión de sentimientos y/o opiniones, la evolución del conocimiento y las capacidades humanas como seres naturales y evolutivos que somos, es decir, valora la Madre Tierra y a todos sus hijos e hijas pues formamos su naturaleza y dependemos de ella.

En función pues de lo que recibimos y nos enseñan y en función, también, de la selección, adquisición e integración, íntima y personal, de los aprendizajes recibidos cada persona es única y diferente y, por ello, enfoca su vida en base a sus prioridades que pueden ser económicas o humanas.
Nadie es mejor que nadie pues sólo es cuestión de prioridades, ahora bien, lo que no es justo es que porque una gran mayoría; arrastrada por el miedo, la ignorancia fruto de la comodidad, el aburrimiento y la desidia; priorice lo económico todos/as tengamos que priorizar lo mismo porque esta gran mayoría, por ser mayoría, se cree con poder de atacar y se permite, desde su ignorancia y sin querer escuchar, cuestionar, mal mirar y presionar para convencerte de que lo haces mal y eres asocial sólo porque tienes otros valores diferentes y enfocas tu vida en función de los mismos que, para nada, son los de la adoctrinada y tan bien “enseñada” mayoría. Una mayoría que a nivel mundial, es tan inmensa que se permite destruir y maltratar a la Madre Tierra y a todo lo que considera tercer mundo y, por lo tanto, inferior sin pararse a pensar, ni un solo momento, en las consecuencias, presentes y futuras, de sus actos y actitudes tan egoístas y necias.

Os dejo para acabar el mítico tema de Bob Dylan Blowing in the wind (a título de uno de los tantos ejemplos que se pueden poner), un video colgado el pasado 2008 en YouTube y algunas frases célebres para confirmar y demostrar lo que refiero como título de la entrada.  





Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo. Franz Grillparzer (1791-1872) Dramaturgo austriaco.
Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener? Arturo Graf (1848-1913) Escritor y poeta italiano.
No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna. Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.
El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas. Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés.
No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres. Carlos Fuentes (1929-?) Periodista y escritor mexicano.
La libre comunicación de los pensamientos y las opiniones es uno de los derechos más preciados por el hombre. François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.
La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo. Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) Escritor y filósofo francés.
Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día. Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.
La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho. Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.
¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser un mismo. Henrik Johan Ibsen (1828-1906) Dramaturgo noruego.
Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo. Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.
Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía. Simón Bolívar (1783-1830) Militar y político de origen venezolano.
Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad. Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.
La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe. Ramón de Campoamor (1817-1901) Poeta español.
La libertad es un hecho, y entre los hechos que observamos, no hay ninguno que sea más claro. Henri Bergson (1859-1941) Filósofo francés.
La libertad no es un fin, es un medio para desarrollar nuestras fuerzas. Giuseppe Mazzini (1805-1872) Político italiano.
La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia. Jonathan Swift (1667-1745) Político y escritor irlandés.
Hay quien pone en duda el porvenir del ideal de la libertad. Nosotros respondemos que tiene más que un porvenir: posee eternidad. Benedetto Croce (1866-1952) Historiador, humanista y filósofo italiano.
Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean. Mijail Bakunin (1814-1876) Revolucionario ruso.
La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía. José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano.
¿De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan? Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos. Jean Paul Marat (1743-1793) Periodista y político revolucionario francés.
La libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres. Manuel Azaña (1880-1940) Político y escritor español; presidente del gobierno.
Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro. I. Heywood
Acaso soy libre si mi hermano se encuentra todavía encadenado a la pobreza. Barbara Ward (1914-1981) Economista, periodista y educadora inglesa.
¿Quién es libre? El sabio que puede dominar sus pasiones, que no teme a la necesidad, a la muerte ni a las cadenas, que refrena firmemente sus apetitos y desprecia los honores del mundo, que confía exclusivamente en sí mismo y que ha redondeado y pulido las aristas de su carácter. Quinto Horacio Flaco (65 AC-8 AC) Poeta latino.
La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto. George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.
Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos. Karl Marx (1818-1883) Filósofo y economista alemán.
El hombre está condenado a ser libre. Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés.
La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad. Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.
La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual. Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.
Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad. Thomas Hobbes (1588-1679) Filósofo y tratadista político inglés.
La libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades. Immanuel Kant (1724-1804) Filosofo alemán.
Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiéndolo. Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.
La libertad no es poder actuar arbitrariamente sino la capacidad de hacerlo sensatamente. Rudolf Virchow (1821-1902) Patólogo, arqueólogo y antropólogo alemán.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser. José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.
Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse. Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.
No busquemos solemnes definiciones de la libertad. Ella es sólo esto: Responsabilidad. George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.