Aunque a nuestro hijo de 7 años hay que andarle detrás muchas veces para que se ponga a hacer las tareas de "cole" que le damos cada día, suele tener bastante interés en los libros. No sabe leer bien, y prácticamente todos se los leemos. Este año pasado estuvimos leyendo bastantes libros sobre historia antigua, adaptados para niños. Especialmente las leyendas y los mitos griegos le resultaron atrayentes. Conoce o le suenan los nombres de los dioses griegos, y cuando oye su nombre en algún documental o película siempre se gira hacia mí sonriendo y algo asombrado, como diciendo "este me suena, si lo he estudiado".
[fuente desconocida]
Hace unos días, salíamos al parque con una amiga nuestra de diez años, y no sé cómo, se coló en la conversación el nombre de un dios griego, Poseidón posiblemente. Mientras Joel, nuestro hijo, comenzó a contar algo de lo que conocía sobre este dios, nuestra amiga dijo "¡No me lo recuerdes! Vaya rollo". Porque lo había estudiado en el colegio, de mala manera posiblemente, y no sentía el más mínimo interés por recordar nada de este tema. Más bien su interés era ni oír nombrarlo.
Por supuesto que esta experiencia no es extrapolable al resto de personas del mundo mundial, pero me hizo sentir que vale la pena educar al niño, no ya sólo en casa sino en general, con buenos libros, "libros vivos" que transmitan pasión por el tema que tratan, y no aburridos libros de texto que cansan incluso al más dispuesto.
Esto es lo que me gusta del homeschooling, la 'libertad de cátedra' a la hora de elegir educar a los niños... y a nosotros.

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