Llega septiembre y en el hemisferio
norte económicamente desarrollado (al menos que yo conozca en este
ámbito cultural se da) nos da por empezar un nuevo curso académico
en el “ámbito educativo”. O sea, la educación primaria, la
secundaria, la terciaria...
Como si la educación no fuera cosa de
todo el año, como si la instrucción no fuera un proceso continuo
que dura toda la vida, como si el aprendizaje tuviera que ser
focalizado en un período concreto de tiempo dentro del año (el
curso escolar) y la vida (los años de escolarización obligatoria).
Perverso sistema aquel en que se
necesitan unas vacaciones para descansar de la escuela, del
trabajo... Perverso modelo de vida, de comunidad y de sociedad aquel
en que nos sacrificamos la mayor parte de los meses del año tanto
que necesitamos períodos de descanso.
Creo que no aprendemos de la naturaleza
(mejor dicho: no queremos aprender). La naturaleza no coge
vacaciones, ni deja de trabajar... ¿Paradoja? No: natural. La
naturaleza (ojo, de la cual formamos parte intrínsecamente, es
nuestra esencia de seres existentes lo que nos hace ser parte de
ella) trabaja todo el año siguiendo un “gran” ciclo temporal con
varias fases (en las latitudes templadas de La Tierrra). Estas fases
las hemos llamado “estaciones”. Unas parecen más productivas que
otras, pero todas forman parte del mismo proceso. Varía el tipo de
actividad (cualitativamente), la intensidad si se quiere
(cuantitativamente), pero no hay unas vacaciones porque no hay un
sacrificio, una esclavitud. No hay nada de que descansar cuando todo
es un continuo modulado (auto-modulado) que busca una armonía para
el sistema.
Todo esto es discutible, interpretable,
porque depende tanto de los ojos de quien mira (y de quien escribe,
de quien lo lea...). Sírvanos en todo caso de inspiración, de
referente, de reflexión...
Lo que me interesa sobre todo es romper
con unos ciclos artificiales que sirven a intereses muy distintos que
el aprendizaje vital de niñas y niños: la escolarización y el
curso escolar no están hechos para que nuestra prole se conozca a sí
misma, a su comunidad y al mundo en que viven. Y que de ahí aprendan
a tomar decisiones respetuosas consigo misma, con su comunidad y con
el mundo (el pasado, el actual, el futuro). No. Están hechos para
adocenar y entrenar para el mundo laboral globalizado, uniformado y
homogeneizado que llevamos (sabiéndolo o no) siglos construyendo.
Aprender es un hecho vital, del día a
día. No tiene más razón de ser que el crear el curso escolar y la
escolarización que el impedir el desarrollo libre de las personas,
el libre aprendizaje de lo que realmente es vital e interesa para
cada cual, el gozo de (“auto”)construirse plenamente, tomando
consciencia de la esencia del ser humano en el contexto del Universo,
la libre y equitativa construcción de la comunidad de la que se
forma parte, conectada con todas las comunidades del Mundo y con
todos los sistemas vivos e inertes del planeta.
Pero permitir esto, facilitar esto,
favorecer esto... ¿sostendría el imperio capitalista-antihumanista
en que vivimos?
Jose GyC.
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